Episiotomía: definición y tipos

La episiotomía es una pequeña incisión que realiza en el periné de la mujer para facilitar el alumbramiento y evitar los desgarros.

La episiotomía es una incisión quirúrgica en el periné de la mujer para facilitar el alumbramiento. El periné es la región del cuerpo que se extiende desde los genitales hasta el ano. En esta zona se localizan músculos muy importantes, como el músculo elevador del ano, el músculo constrictor de la vagina y el músculo isquiocavernoso, entre otros.

En los partos por vía vaginal se produce un aumento de presión ejercido por la cabeza del feto. Si la tensión de la pared no disminuye puede llegar a ocurrir un desgarro vaginal. El riesgo es más elevado en las mujeres primíparas que nunca han tenido hijos, puesto que con los partos el tejido se elonga y el bebé puede salir a través del canal con mayor facilidad.

Por este motivo la episiotomía ayuda a que el parto se produzca sin complicaciones. Pero teniendo en cuenta el área en el que nos encontramos la paciente no está exenta de riesgos. Principalmente, infecciones de la herida.

¿Por qué se practica la episiotomía?

La principal indicación para realizar una episiotomía es el sufrimiento fetal. Cuando el bebé se encuentra en el período expulsivo, puede quedar atrapado si las paredes de la vagina son demasiado estrechas.

En este caso, el aporte de oxígeno al bebé no sería el adecuado y el riesgo de alteraciones neurológicas aumenta. Para evitarlo, se considera que los beneficios de la episiotomía superan a las posibles complicaciones derivadas de la incisión.

No obstante, solo se debe realizar esta práctica cuando sea necesario. Hace unos años se practicaba de forma general, pero es importante recordar que no deja de ser una intervención quirúrgica. Es decir, si se puede evitar es preferible no realizarla para que la recuperación postparto sea más fácil.

Si el bebé es grande, puede sufrir distocia de hombros. Esta situación se conoce como feto macroscópico y, como es lógico, tendrá más dificultad para salir por el canal del parto. En este caso, la episiotomía es una buena opción para ayudar al bebé.

Otra indicación que no está tan clara es para evitar el desgarro vaginal. La mayoría de la comunidad científica considera que en este caso sí es recomendable practicar la incisión.

Sin embargo, hay situaciones especiales donde es preferible atender un desgarro vaginal frente a una infección. Sobre todo en el caso de pacientes inmunodeprimidas que van a tener más problemas para eliminar el microorganismo.

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¿Qué tipos de episiotomía hay?

En función de la región donde se practique el corte podemos clasificar la episiotomía en varios tipos. Los que se realizan con mayor frecuencia en la práctica clínica son los siguientes:

La episiotomía medial es uno de los tipos que más se suelen realizar puesto que la recuperación es más simple. No obstante, se asocia a daños en el esfínter anal por lo que hay que ser cuidadosos y hacer el corte más pequeño posible. Supone una pérdida de sangre más pequeña si lo comparamos con otras variedades de la técnica.

Por otro lado, la episiotomía medio-lateral es la más frecuente en nuestro medio. Puede practicarse de urgencia separando la piel de la fosa vestibular con un dedo y cortando en un ángulo de 45º.

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Reduce el riesgo de desgarro después de la incisión y ofrece grandes resultados con cortes de muy pequeñas dimensiones. Su principal desventaja es que el sangrado es más abundante y la recuperación es más costosa. Es más molesta en la recuperación postparto, pero la tasa de lesiones anales y de infecciones se reduce considerablemente.

Independientemente del tipo de episiotomía que se realice, la paciente debe seguir los cuidados del ginecólogo. Es importante que la herida cicatrice bien cuanto antes para que la mujer se recupere del parto correctamente y no haya lesiones que puedan afectar a la vida sexual.

Normalmente en un plazo de 4 semanas tras el parto la cicatriz está consolidada del todo, o prácticamente consolidada. Aunque el tiempo de reparación varía de unas personas a otras, con una correcta higiene no suele haber complicaciones graves.

De cualquier modo, si a usted le han practicado una episiotomía y no se siente cómoda, le recomendamos que lo consulte con su equipo médico para que la exploren y descarten una infección de la herida. Si fuese así, su médico le recetará una pauta antibiótica.