¿Sabes si eres meteorosensible?

Las personas meteorosensibles son sensibles a los cambios meteorológicos y sufren síntomas asociados a estos cambios. Sin embargo, podemos prevenirlos y paliar los dolores asociados.

¿Te suele doler la cabeza los días en que hace mucho viento? ¿Sientes molestias en tus cicatrices o en antiguas heridas los días que cambia el tiempo? Si la respuesta es sí, cabe la posibilidad de que seas lo que se conoce en medicina como meteorosensible. No hay por qué preocuparse, es una realidad que, aunque te sorprenda, padece gran parte de la población.

¿Qué es la meteorosensibilidad?

Meteorosensible

Somos muchas las personas que se ven afectadas por los cambios de temperatura, presión o humedad. Hay quienes, por ejemplo, no soportan el aire acondicionado. Pasar de un espacio frío a uno caliente en poco tiempo, puede ocasionar, entre otros síntomas,  dolor de cabeza o sequedad en la garganta.

Como ser meteorosensible es algo tan común que se estima que más de la mitad de la población tiene ciertos síntomas cuando hay cambios en la temperatura y en el ambiente. Por lo tanto, la meteorosensibilidad se define como cualquier patología que se desencadena o se agrava ante unas condiciones meteorológicas concretas.

Además, estos síntomas se acusan cuando las personas se someten a umbrales climáticos a los que no están acostumbradas.

¿Cómo nos afecta?

Los científicos han establecido de qué manera nos afectan los cambios meteorológicos en el organismo. Estos son los resultados:

  • Los cambios bruscos de temperatura y presión se asocian a migrañas, en las bajadas de azúcar, en los problemas respiratorios e incluso en las crisis epilépticas.
  • Un dato a tener en cuenta es que el 80% de las enfermedades cardiovasculares se dan cuando hay fuertes variaciones de la presión atmosférica. Por ejemplo, es muy común que los infartos se den más habitualmente al final del otoño, cuando la presión atmosférica es baja, y la humedad, inferior al 60%. Sin embargo, se dan menos cuando el tiempo es cálido, seco y estable.
  • ¿Qué ocurre cuando llueve bastante y hay humedad? Solemos sufrir más ansiedad, dolores reumáticos y asma.
  • Los vientos secos, por ejemplo, están relacionados con el dolor de cabeza. Además, las personas suelen estar más cansadas e, incluso, más despistadas. En Suiza lo conocen como “Foëhn”, un efecto del tiempo en nuestra conducta que puede llegar  a considerarse como eximente en algunas faltas o delitos.
  • ¿Y cuando el tiempo casi siempre es lluvioso, cuando no sale el sol y nuestra realidad está teñida por un gris eterno? Se elevan el número de depresiones, algo muy común y habitual.

¿Cómo puedo cuidarme si soy meteorosensible?

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Para poder defendernos del efecto de los cambios atmosféricos, es importante estar preparados. Deberás estar atento a las épocas de entre-tiempo,como el otoño y, es especial, la primavera. En esos momentos en los que suelen existir muchas diferencias de temperatura, donde aparecen las lluvias y los fuertes vientos.

No solo hemos de estar preparados físicamente, sino también emocionalmente. Cuando hablamos de estar preparados físicamente nos referimos a cuidar de nuestro sistema inmunológico. Va a ser él quien se encargue de defendernos y de aliviar los síntomas.

Es, pues, esencial que aumentes tus niveles de vitamina C, y de vitaminas del grupo B. Por lo tanto, es recomendable consumir vegetales de hojas verdes. Además, refuerza tus dosis de cereales y de antioxidantes presentes, por ejemplo, en zumos de uva o de arándanos.

Otros consejos para  la meteorosensibilidad

  • Intenta dormir ocho horas diarias, descansar y disminuir tus niveles de estrés.
  • Cuida la ropa que te pones y estate atento a los partes meteorológicos. Si van a venir días de lluvia, conciénciate en que van a ser días oscuros y de humedad. Piensa también que después de la lluvia volverá a salir el sol. Por ello, intenta pues mantener el ánimo a través de actividades sencillas que te gusten.
  • Si los aires acondicionados te afectan, intenta utilizarlos lo menos posible en casa o en tu coche. Ajústalos a temperaturas medias. Cuando trabajas o te ves obligado a entrar a espacios donde los utilizan, intenta ponerte o quitarte ropa para que el impacto no sea tan fuerte.
  • Si eres meteorosensible, has de concienciarte en que no siempre podrás evitar sufrir de dolor de cabeza o dolor articular. No podemos controlar los cambios atmosféricos, pero podemos de aliviar los síntomas y prevenirlos.
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