3 errores que te llevan a comer peor

15 Febrero, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el nutricionista Saúl Sánchez Arias
La industria nos ha hecho pensar que algunas opciones alimentarias son más saludables que su versión original. Sin embargo, esto no siempre es así y nos puede hacer caer en errores alimentarios.
 

En muchas ocasiones cometemos ciertos errores en nuestra dieta que nos llevan a comer peor. La mayor parte de las veces, esto sucede por desconocimiento o por la influencia del marketing, el cual promete vendernos como saludable un producto que no lo es tanto.

Considerando lo anterior, es necesario estar muy atento al etiquetado para evitar comprar productos de calidad inferior a la esperada. A continuación, te mostraremos los errores más típicos a la hora de elegir alimentos.

Errores que te llevan a comer peor

Las elecciones alimentarias son determinantes para nuestra salud y peso corporal. Sin embargo, con tantas ideas erróneas que se han difundido entre la población, es común que cometamos errores que nos hacen comer peor. ¿Cuáles son los más frecuentes?

1. Bebidas vegetales en lugar de leche

Las bebidas vegetales se postulan como una alternativa saludable para sustituir la leche de vaca, sobre todo en personas con intolerancias. Sin embargo, no es oro todo lo que reluce. La mayor parte de estas bebidas suelen contener una elevada cantidad de azúcar y muy poca cantidad del ingrediente que debería de ser casi principal en su composición.

Esta ingesta de azúcar, muy superior a la que correspondería la misma cantidad de leche de vaca, resulta demasiado agresiva para la salud pancreática. Producirá un pico de glucosa en sangre con la posterior sobre demanda de insulina, lo cual fomenta la aparición de resistencias y el desarrollo de diabetes tipo 2 en edades tempranas.

 

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Por lo tanto, siempre que no existan alergias, la leche debe de ser un alimento de consumo preferente a las bebidas vegetales. Existen variedades de leches enriquecidas o sin lactosa para los intolerantes.

En el caso de optar por una bebida vegetal, es necesario fijarse en el etiquetado y elegir aquella que no contenga azúcares añadidos en su composición. No obstante, este tipo de bebidas pierden bastante calidad organoléptica en su versión sin azúcar.

Recetas de leches vegetales.
Las leches vegetales en presentaciones comerciales suelen contener demasiada azúcar y añadidos. Por eso, su calidad nutricional no supera la de la leche de vaca.

2. Consumo de azúcar bajo otro nombre

El azúcar se ha convertido en el enemigo número uno de la salud en la sociedad actual. En el mercado nos podemos encontrar con sustancias que presentan la misma capacidad endulzante, pero con distinto nombre. Esta situación conduce al pensamiento de que estamos adquiriendo una sustancia distinta al azúcar y, por ende, más saludable, cuando esto no es así.

Tanto la miel, como el sirope de arce, la panela, etcétera, son sustancias en cuya composición se encuentra mayoritariamente el azúcar. El impacto de las mismas sobre la curva de glucosa es muy similar y, por tanto, su ingesta supone un estrés importante a nivel pancreático.

 

La única solución endulzante que se conoce en la actualidad, y que no presenta una influencia a priori sobre la curva de glucosa, son los edulcorantes artificiales. Sin embargo, no se conocen con seguridad sus efectos sobre la salud renal y hepática a medio y largo plazo, por lo que se recomienda su consumo con moderación.

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3. Bollería o productos de pastelería sin azúcares añadidos

Este tipo de alimentos cuentan con la ventaja de tener las características organolépticas de sus homólogos azucarados, pero con un impacto menos negativo sobre el organismo.

La realidad es que el azúcar no es el único enemigo de este tipo de productos. Normalmente, se trata de alimentos sometidos a altas temperaturas y con una gran cantidad de grasas trans.

La presencia de estas últimas, junto con la formación de acrilamida durante su proceso de cocción, los convierte en alimentos potencialmente peligrosos para la salud. Además, no es extraño que contengan colorantes y conservantes que, en ocasiones. pueden resultar poco seguros o nocivos a largo plazo.

Por estos motivos, siempre es más interesante consumir alimentos frescos o hechos en casa, que este tipo de productos industriales.

Pan y bollería.
Los productos de bollería industrial no son la mejor opción para alimentarnos. Además de contener azúcar, son ricos en grasas trans, colorantes y conservantes.
 

En definitiva, ¿qué nos hace comer peor?

Los mayores errores a nivel alimentario suelen ser la creencia de que ciertos productos procesados son menos nocivos para la salud por prometer ciertas ventajas en su etiquetado.

Para mantener una buena salud, es necesario priorizar el consumo de alimentos frescos frente a alimentos procesados. Es interesante reducir la ingesta de azúcares o sus derivados. 

Por otra parte, es necesario evitar la fritura en aceites vegetales a altas temperaturas para, de este modo, limitar la ingesta de acrilamida. Esta sustancia se caracteriza por su toxicidad y su potencial cancerígeno a largo plazo.

Por último, es necesario recalcar la cautela a la hora de consumir edulcorantes artificiales. Se desconoce con exactitud cuáles son los efectos secundarios de estas sustancias sobre la salud hepática y renal a largo plazo. Por tanto, deben tomarse de forma moderada.

 
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