Escapa de las emociones dolorosas

Raquel Aldana · 5 septiembre, 2015 · Última actualización: 8 enero, 2019 8 enero, 2019
Hay emociones positivas que nos pueden impedir avanzar y por el contrario, otras negativas que nos pueden ayudar a crecer. Debemos huir de todo aquello que no nos permita evolucionar.

¿Eres incapaz de gestionar las emociones dolorosas? Muchas veces, encontrar el equilibrio emocional pasa por saber cómo lidiar con ellas.

Cuando sufrimos en nuestra propia piel los efectos de las emociones dolorosas es cuando comenzamos a responsabilizarnos de nuestra vida y de nuestra salud.

Hasta el momento, parece que estábamos dormidos, pero el dolor nos hace despertar para empezar a dar pequeños pasos a favor de cuidarnos y mimarnos más.

¿Cuáles son las emociones dolorosas?

Seguramente, desconocemos cuáles son las emociones dolorosas y lo que nos quieren decir. Estas son naturales, cada emoción tiene algo que contarnos. Pero no sabes escucharlas pueden hacer que el desequilibrio se instale en nuestra vida perturbándola.

Debemos tener claro que no todas las emociones son disfuncionales ni todas las emociones positivas son adaptativas o saludables. Veamos esto de una manera más desarrollada.

Algunos consejos pueden ayudar a aliviar el dolor emocional.

Las emociones adecuadas

Las emociones adecuadas son aquellas que no nos bloquean a la hora de desarrollarnos, pues nos ofrecen la posibilidad de seguir creciendo e incrementan la buena percepción que tenemos de nosotros mismos.

En este sentido, también es necesario que hagamos una distinción entre emociones adecuadas positivas y negativas.

  • Como ya podemos imaginar, el amor, el placer, la alegría y la curiosidad pertenecen al grupo de las emociones y los sentimientos positivos que nos permiten seguir creciendo.
  • Por otro lado, el dolor, la tristeza, la frustración o la incomodidad resultarían ser emociones negativas y adecuadas.

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Puede que nos cueste entender que algo que nos genera malestar sea beneficioso, pero si nos paramos a pensar en todo lo que nos aporta nos daremos cuenta de lo necesario que es para nuestra evolución.

Las emociones inadecuadas

Las emociones inadecuadas son las verdaderamente dolorosas, pues solo nos aportan sentimientos negativos como el sufrimiento y el malestar que nos frenan y merman nuestras capacidades.

Tal y como hemos descrito antes, hay emociones positivas que resultan inadecuadas, pues interfieren en la consecución de nuestras metas y propósitos.

En este sentido, nos encontramos con la grandilocuencia, la prepotencia o a la alegría derivada de un optimismo excesivo.

Por su parte, las emociones inadecuadas negativas se reflejan en la ira, la depresión, la ansiedad, la desesperación, la desesperanza, la incapacidad o la inutilidad.

Mujer mirando horizonte

Estas incrementan la percepción subjetiva de malestar o la frustración, bloqueando las acciones que facilitan el afrontamiento de las dificultades en nuestro proceso de crecimiento.

Las banderas rojas que nos indican problemas emocionales

Descuidamos con frecuencia la limpieza de nuestro interior y de nuestras emociones. De hecho, solemos ver innecesario pensar y depurar nuestro pasado, a pesar de que somos conscientes de que nuestras experiencias se depositan en nuestro interior.

Como hemos comentado en otras ocasiones, haciendo esto actuamos de manera irracional, pues es como si un alérgico al polvo escondiese este debajo de la alfombra suponiendo que así no le va a afectar.

De todas formas, hay ciertos indicadores que nos dan la pista de que es probable que estemos sufriendo cierta intoxicación emocional. Veamos algunos de ellos:

  • Síntomas físicos: cansancio o fatiga, lentitud de pensamiento, habla y movimiento, horas de sueño excesivas o insomnio, pesadillas repetidas, fluctuaciones en el peso, quejas, dolores o achaques constante, sobresaltos, agitación, etc.
  • Síntomas mentales: cavilación constante, preocupación, pensamientos de impotencia, bloqueo mental, intentos de suicido, desesperanza, etc.
  • Estado anímico: rumiaciones, nerviosismo, irritabilidad, angustia, apatía, incapacidad para sentir, etc.
  • Comportamientos: irascibilidad, compulsiones, comprobaciones, imposibilidad o desinterés por realizar distintas actividades, etc.

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¿Cómo podemos escapar de las emociones dolorosas?

Como en su día dijo Epícteto “lo que nos perturba no son los hechos, sino lo que pensemos sobre ellos”. Así, es importante que sepamos identificar, expresar y valorar nuestras emociones de manera estratégica. Veámoslo a continuación:

1. Expresando y hablando sobre nuestros sentimientos y emociones

Comunicación en una pareja.

A veces no necesitamos que una mente brillante nos hable, sino que un corazón paciente nos escuche. Recuerda que las emociones nacen para ser expresadas, por lo que retenerlas por miedo o por desconocimiento es una manera de enturbiar la realidad.

Por ejemplo, si acumulamos tristeza podemos facilitar la aparición de la depresión.

2. Analizando las creencias que sostienen a las emociones dolorosas

Es normal que nos preocupemos por rendir en los estudios o en el trabajo, pero no debemos “terribilizar” los fallos que podamos tener, pues así alimentaremos los sentimientos de ansiedad.

Lo mismo sucede con la depresión y la tristeza. No es igual pensar que “es terrible que nuestro hijo se haya ido de casa” que creer que “aunque nos pone tristes que se haya marchado, es normal que lo haya hecho”.

Este mismo razonamiento lo podemos amoldar a diversas emociones. De esta manera, tenemos que pelear por evitar la vergüenza, pero no la decepción, por eliminar la culpa, pero no el remordimiento, y por deshacernos de la ira, pero no del enfado.

3. Transformando, liberando y depurando esos sentimientos y emociones

No vale con analizar nuestras emociones y las creencias que subyacen a ellas, tenemos que tener la disposición de cambiar y de liberarnos de lo inadecuado.

Puede que sea inevitable que permanezca una parte de “insalubridad” en nuestras emociones y pensamientos, pero lo que tenemos que tener claro es que no debemos alimentarlo.

Esperamos que con todos estos consejos sepas lidiar mejor con las emociones dolorosas. Recuerda que puedes gestionarlas para que dejen de desequilibrar tu vida.

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