Escherichia coli: todo lo que debes saber

Esta bacteria forma parte de la flora intestinal humana, sin embargo, en algunos casos puede dar lugar a graves problemas de salud como el síndrome hemolítico urémico.

Escherichia coli o E. coli es una bacteria que usualmente se encuentra en grandes poblaciones en el intestino de animales de sangre caliente. Existen diferentes tipos de E. coli, la mayoría completamente inocuos. Sin embargo, algunas de las cepas sí pueden provocar graves intoxicaciones alimentarias.

La función de Escherichia coli en el ser humano no es extremadamente relevante. Pese a esto, sí cumple un importante papel ya que contribuye a la absorción de algunas vitaminas, en particular de las vitaminas B y K.

En términos generales, la presencia abundante de Escherichia coli es un signo de buena salud. Sin embargo, la E. coli productora de la toxina shiga causa graves daños a la salud. Las cepas nocivas de Escherichia coli no solo afectan al tracto digestivo, sino que también son la principal causa de infecciones urinarias. Así mismo, pueden provocar meningitis en el neonato y afectar el sistema nervioso en los adultos.

Historia y tipos de Escherichia coli

Historia y tipos de Escherichia coli

En 1885, Theodore von Escherich, publicó un estudio en el que hablaba de unos microbios a los que llamó Bacterium coli commune. Este pediatra y microbiólogo alemán había comenzado su investigación un año antes.

Estudió las bacterias presentes en las heces infantiles y detectó algunas de rápido crecimiento. En 1954 fueron descritos en detalle estos microorganismos y se les dio el nombre de Escherichia coli en honor al investigador alemán.

El tipo de Escherichia coli que más gastroenteritis provoca es la cepa E. coli enterohemorrágica. Provoca desde leves hasta graves cuadros que van desde dolor estomacal hasta diarrea sanguinolenta con vómitos. En los peores casos también causa síndrome hemolítico urémico, caracterizado por anemia, disminución de plaquetas e insuficiencia renal.

Esta bacteria fue la responsable de una pandemia que afectó a varios países europeos en 2011. Otros tipos agresivos de Escherichia coli son la E. coli enteroinvasivo, la E. coli enterotoxigénico y la E. coli enteropatógeno. Todas ellas causan diarrea severa.

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Fuentes de transmisión

Fuentes de transmisión

La bacteria Escherichia coli se encuentra principalmente en el ganado bovino. Sin embargo, también es frecuente encontrarla en otro tipo de rumiantes. Entre ellos, ovejas, ciervos y cabras. La infección con esta bacteria también ha sido detectada en aves, como pavos y pollos, y en diferentes mamíferos como perros, gatos, caballos, conejos y cerdos.

Casi siempre se transmite a los humanos por el consumo de alimentos contaminados. Especialmente de carne poco cocinada o de leche sin tratar. Así mismo, puede llegar al organismo debido a la presencia de agua contaminada por materia fecal o por hortalizas regadas con agua contaminada.

A veces la fuente de transmisión es la contaminación cruzada. Esto quiere decir que los alimentos, superficies o utensilios entran en contacto con algún producto contaminado. Estos, a su vez, transmiten la contaminación y crean una cadena que afecta a todo elemento o comida que tenga relación con ellos. Alimentos procesados como el salami, quesos, yogur o sidra pueden contener Escherichia coli.

Se ha detectado que la Escherichia coli puede sobrevivir durante meses enteros en el estiércol. También entre los sedimentos del agua. De ahí que se hayan registrado casos de contaminación no solo por el agua bebida, sino también por las aguas recreativas. También se sabe que hay contagio de persona a persona, principalmente por un deficiente lavado de manos.

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Otros datos a tener en cuenta

Otros datos a tener en cuenta

La mayoría de los casos de contagio con Escherichia coli se resuelven en unas pocas semanas, sin dar lugar a problemas mayores. Sin embargo, en algunas ocasiones hay daño permanente, pudiendo afectar a los riñones, el hígado, el páncreas e incluso el sistema nervioso central. En esos casos el desenlace puede ser fatal.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), hasta el 10% de las personas infectadas con Escherichia coli desarrollan el síndrome hemolítico urémico. De este grupo, entre el 3% y el 5% mueren. Debido a este y otros peligros, la misma OMS ha diseñado una serie de protocolos a aplicar en todas las fases de la cadena alimentaria.

Las consecuencias más devastadoras se presentan en niños menores de 5 años, adultos mayores y personas inmunodeprimidas. El contagio se ha registrado en prácticamente todos los países del mundo. Un estudio llevado a cabo por la Universidad de Liverpool asegura que el cambio climático ha favorecido la diseminación de la Escherichia coli por todo el planeta.

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