Espondilolistesis: síntomas más comunes

Raquel Lemos Rodríguez · 6 abril, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el biotecnólogo Alejandro Duarte el 9 marzo, 2019
Cuando una vértebra se desplaza hacia delante, esto se conoce como espondilolistesis. ¿Qué síntomas provoca esta afección? ¿De qué manera la podemos detectar?

La espondilolistesis es una afección que hace referencia al desplazamiento de una vértebra sobre la que está debajo. Suele afectar a personas mayores de 40 años. Es posible que escuchemos el término espondilolistesis degenerativa, congénita o ístmica. No obstante, la primera es actualmente la más común.

Este término fue acuñado por Newman en el año 1963 y, en la actualidad, existen diferentes tratamientos dependiendo de la gravedad de la enfermedad que descubriremos al final de este artículo.

Espondilolistesis, ¿en qué consiste?

Sus síntomas

Normalmente, la espondilolistesis afecta a los huesos de la parte lumbar de la espalda. Esto es lo habitual, aunque puede haber casos en los que el problema se manifieste en la parte media, sin embargo, esto no es lo común.

Pero ¿cómo podemos identificarla? A pesar de que hay diferentes síntomas que pueden alertar de su presencia, es necesario mencionar que muchos pacientes no sienten nada.

Hombre con dolor en la columna vertebral por espondilolistesis
El desplazamiento vertebral produce un intenso y frecuente dolor en la zona de la espalda, con mayor o menor intensidad según cada paciente.

Así, la espondilolistesis algunas veces pasa completamente desapercibida, empeorando su cuadro y presentando, muchos años después, síntomas de mayor gravedad. Veamos algunos de ellos que sí se manifiestan en algunas personas con espondilolistesis.

  • Dolor de espalda: es el síntoma más común y aparece como si fuera un tirón. Es un dolor agudo que se extiende por toda la parte inferior de la espalda.
  • Debilidad en los miembros inferiores: esto puede provocar que la persona camine con las rodillas ligeramente dobladas y a pasos cortos. Es normal sentir, en estos casos, hormigueo y entumecimiento.
  • Isquiotibiales tensos: otro síntoma de la espondilolistesis es la presencia de tensión, sin motivo alguno, en la parte posterior de los muslos. A veces, también cursa con espasmos.
  • Pérdida de control de esfínteres: este es un síntoma poco habitual, pero que puede darse en algunos pacientes. Debido a la debilidad en los miembros inferiores, el control de los esfínteres puede verse alterado.

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Manifestaciones físicas para su detección

Los síntomas mencionados no son los únicos que nos pueden alertar de la presencia de esta afección. De hecho, en el caso de que no tengamos ninguno de ellos, podemos fijarnos en algunas manifestaciones físicas que pueden llamar la atención. Veamos algunos ejemplos:

  • El abdomen sobresale.
  • El torso parece más corto.
  • Se forman curvas en la parte inferior de la espalda (hundimiento).

Estas manifestaciones físicas pueden pasarse por alto. Sin embargo, prestarles atención nos permitirá acudir al médico para que nos realice una de las principales pruebas que permitirán su detección: los rayos-x. Así, se podrá ver de forma clara si hay alguna vértebra desplazada.

En algunos casos, el médico puede requerir pruebas más concretas, como una topografía computerizada o un escáner de resonancia magnética. Con estas pruebas adicionales se puede ver de manera más clara si hay espondilolistesis y, también si ha afectado a huesos y nervios.

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Complicaciones de la espondilolistesis

Radiografía
La técnica radiológica es la más habitual para realizar el diagnóstico.

A pesar de los síntomas mencionados, existen posibles complicaciones de esta afección que pueden tener una grave consecuencia en la calidad de vida de los pacientes. Por ejemplo, el dolor persistente en la espalda puede llevar al paciente a adoptar un estilo de vida sedentario y, esto a un aumento de peso.

Asimismo, la inactividad no hará más que favorecer la pérdida de la elasticidad y de la fuerza muscular, así como de la densidad ósea.

Otra consecuencia es la rigidez. No obstante, si tenemos que alertar sobre una complicación bastante grave es la posibilidad de dañar de forma permanente el nervio que la vértebra deslizada está oprimiendo.

A pesar de todo esto, existen diferentes tratamientos. El más conservador consiste en someterse a fisioterapia reforzando la zona de la espalda y corrigiendo la postura. En otras circunstancias, se opta por la cirugía. Así, se pone en su lugar la vértebra que se ha deslizado y se puede fijar con tornillos para que no se vuelva a desplazar.

Recomendamos que ante cualquier molestia en la espalda se acuda al médico de inmediato, sobre todo si este se sucede de manera diaria. Asimismo, adoptar hábitos de postura adecuados es importante para evitar, o al menos reducir, la presencia de este tipo de problemas en el caso de que no sean congénitos.

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