El estado de shock: causas y tipos

El estado de shock se caracteriza por una falta de irrigación en el organismo, lo que hace que las células de nuestro cuerpo no reciban el aporte de oxígeno y nutrientes necesario. Las causas que lo desencadenan son muy variadas y sus consecuencias, si no se trata a tiempo, pueden ser fatales.

El estado de shock es una condición patológica caracterizada por una falta de irrigación de los tejidos del organismo.

El sistema circulatorio tiene como función suministrar oxígeno y nutrientes a todas y cada una de las células de nuestro organismo, garantizando así el correcto funcionamiento de los tejidos.

Cuando una persona entra en estado de shock, independientemente de las causas que hayan provocado dicho estado, su sistema circulatorio se colapsa y es incapaz de abastecer las demandas de oxigeno de los tejidos y órganos.

Una mala irrigación de los tejidos provocará por tanto un estado de hipoxia (falta de oxígeno) en los mismos, que causará la muerte celular en pocos minutos.

Si esta condición no se revierte en poco tiempo, los órganos pueden sufrir daños irreversibles, lo que hace al estado de shock una afección potencialmente peligrosa, pudiendo incluso provocar la muerte.

Síntomas del estado de shock

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Algunos de los síntomas característicos de una persona que esta en estado de shock son los siguientes:

  • Disminución de la presión arterial
  • Pulso rápido pero débil
  • Sensación de ansiedad o angustia
  • Escalofríos
  • Respiraciones lentas y superficiales
  • Cianosis (boca o uñas azuladas) debido a un bajo aporte de oxígeno

Visita este artículo: Alimentos para tratar la hipotensión

Tipos

Shock hipovolémico

Síntomas de shock hipovolémico

El shock hipovolémico, también llamado shock hemorrágico se produce cuando el volumen sanguíneo del organismo desciende a niveles tan bajos que el corazón es incapaz de bombear sangre suficiente a todo el cuerpo.

Las causas que provocan este tipo de shock suelen ser hemorragias, externas o internas, que impliquen una gran pérdida de sangre.

Por otra parte, afecciones como diarreas, vómitos o quemaduras, que provocan una gran pérdida de líquidos, también pueden ocasionar un descenso en el volumen sanguíneo y originar un shock hipovolémico.

Shock cardiogénico

Este tipo de shock se produce cuando existen anomalías en el funcionamiento de corazón que hacen que dicho órgano sea incapaz de bombear la sangre adecuadamente.

El shock cardiogénico es la principal causa de muerte en los infartos agudos de miocardio. Sin embargo, también puede producirse como consecuencia de otras anomalías cardíacas tales como desgarros en el músculo cardíaco o cardiomiopatías.

Shock anafiláctico

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El shock anafiláctico se produce por una reacción alérgica desmesurada a un determinado tipo de alérgeno. Ciertos medicamentos, comidas o algunas picaduras de insectos pueden desencadenar una reacción alérgica excesiva en el organismo y acabar desencadenando un shock anafiláctico.

Cuando se desencadena un shock anafiláctico se produce una gran vasodilatación (los vasos sanguíneos se dilatan) y una gran acumulación de líquidos en los tejidos.

Estos procesos hacen que el sistema circulatorio colapse y sea incapaz de irrigar correctamente los tejidos y órganos, trayendo consecuencias muy  graves o incluso la muerte si este estado no se revierte rápidamente.

Ver también: Shock hipovolémico

Shock séptico

Este tipo de shock se produce por una infección extendida a lo largo de todo el organismo. La infección, normalmente bacteriana, que se inició en un punto concreto del cuerpo, se disemina y acaba por volverse sistémica (se extiende a todo el organismo).

Las toxinas bacterianas que se difunden por el organismo y provocan la infección sistémica causan hipotensión arterial. El deficiente flujo sanguíneo no es capaz de abastecer las demandas de oxigeno de los tejidos y de esta forma se produce el estado de shock.

Shock neurogénico

Estructura del sistema nervioso simpático

El shock neurogénico se produce tras un daño en el sistema nervioso central. Este daño puede ser debido a una lesión anatómica o a una disfunción causada por fármacos en el sistema nervioso autónomo.

El sistema nervioso simpático es el que controla, entre otras cosas, el tono muscular de los vasos sanguíneos, moderando por tanto la irrigación de los tejidos.

Cuando se produce una desconexión entre el cerebro y el sistema nervioso autónomo, los vasos sanguíneos se dilatan y se produce una caída de la presión arterial. Esto causa una irrigación insuficiente, característica del estado de shock.

En resumen, la aparición del estado de shock se debe a un conjunto de anomalías a lo largo de todo el sistema circulatorio. Las causas que lo desencadenan son variadas y van desde una disminución del volumen sanguíneo o una alta vasodilatación a una deficiencia cardíaca.

Todos estos procesos provocan una caída en la presión arterial, a menudo acompañada de una extravasación de líquidos del torrente sanguíneo hacia los órganos, lo que contribuye a disminuir aún más el volumen sanguíneo circulante.

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