Estar enamorado es una “locura transitoria” - Mejor con Salud

Estar enamorado es una “locura transitoria”

Al estar enamorado de una misma persona durante mucho tiempo nuestra forma de percibir este amor varía desde el inicio. Lo puramente físico pasa a ser un sentimiento más profundo
estar enamorado

¿Cuántas veces hemos dicho que “estamos locos de amor”? Sin duda, es uno de los más bonitos estados que una persona puede experimentar en la vida…

Hoy te contamos por qué estar enamorado es como atravesar una “locura transitoria” en la cual están implicados la mente y todos los sentidos.

El amor es una locura transitoria

Hace un momento decíamos que estar enamorados era lo mismo que estar locos. No obstante, ahora podríamos añadir una característica más: esa locura es transitoria.

¿Qué significa? Que ese sentimiento o sensación no dura para siempre. Pero atención, porque no quiere decir dejar de amar a la otra persona, sino “cambiar” la emoción inicial por otra más fuerte y no tan enloquecida.

En la primera etapa de enamoramiento perdemos la percepción del peligro, nos olvidamos de nosotros mismos y solo tenemos tiempo para pensar en ese ser perfecto que amamos.

Todo a nuestro alrededor está del revés y nada nos importa salvo ese ser divino por el que tenemos sentimientos tan intensos.

Si la fase de enamoramiento durase para siempre todos seríamos descuidados, olvidadizos y andaríamos por la calle como si fuese el cielo. Claro que esto tiene sus aspectos positivos y también negativos.

¡Sería un peligro conducir un coche, manipular máquinas o hasta cortar la comida!

El hecho de estar enamorados reduce el pensamiento a solo una persona. El soñar despiertos, el pensar en próximos encuentros o en momentos vividos no nos deja espacio para trabajar, estudiar, comer, dormir o hacer ejercicio.

No nos importaría pasarnos todo el día admirando la belleza de ese ser maravilloso incluso si eso significase perder el empleo, no dormir o saltarnos comidas.

Nada se compara con la felicidad de estar con esa persona, el tiempo parece que nunca avanza cuando estamos separados y, por el contrario, vuela si estamos juntos.

pareja cenando

Lo transitorio del amor

El enamoramiento es afortunadamente una locura transitoria porque, de lo contrario, nos convertiríamos en individuos dependientes y que no se dedicasen a ellos mismos.

El único sentido de la vida sería el otro y no habría nada más que nos hiciera felices.

Es muy bonito disfrutar de esa sensación de que todo es posible y de que tocamos el cielo con las manos cuando estamos enamorados. Nadie debería quitarnos la posibilidad de experimentarlo, al menos, una vez en la vida.

Cuando pasa ese estado temporal de locura relacionada al amor “regresamos a nuestros cabales” y nos damos cuenta de que, además de nuestra pareja, también existen otras personas (incluyéndonos a nosotros mismos) con necesidades y deseos.

Tras el enamoramiento inicial (que puede durar desde algunas semanas hasta varios meses) pasamos a una fase diferente pero también hermosa: la del amor verdadero que permite construir un futuro y ver lo bueno y lo malo del otro.

Ya no se trata de latidos acelerados ni de sexo, sino de algo más profundo, duradero y real.

La fase de enamoramiento puede ser para algunos la más bonita de una relación o incluso la más divertida.

No obstante, el amor verdadero que llega con el tiempo es el que “vale” porque nos hace madurar, cambiar, ser felices a pesar de la adversidad.

pies de pareja besándoseUn proverbio italiano dice: “el amor hace pasar el tiempo y el tiempo hace pasar el amor”. La sabiduría popular siempre expresa las cosas de una forma muy exacta y esta no es la excepción.

No hay una regla de cuánto debe durar la etapa de enamoramiento, ya que es algo bastante personal: depende de cada uno y de las experiencias vividas.

El cerebro en la fase de enamoramiento

Esas “mariposas en el estómago” o los “latidos acelerados” son una reacción física a un estímulo que conocemos como “amor” (o estar enamorados).

Los responsables de que el cerebro solo piense en el ser amado, entre otras consecuencias, son las hormonas.

El amor provoca un torbellino de reacciones a nivel cerebral. Hasta 12 áreas de la mente se ven involucradas cuando estamos enamorados (incluso el cerebelo, encargado de las acciones musculares y del equilibrio).

La mente activa diferentes regiones según si se trata de deseo sexual (más frecuente en la fase de enamoramiento) que si es cariño incondicional (experimentado en las parejas de larga duración).

Para que haya “química” con otra persona es fundamental la estimulación de ciertas áreas de percepción física. Entre ellas destaca, por supuesto, la vista pero también el oído y el tacto.

El cerebro relaciona las sensaciones al estar cerca del ser amado con el placer y por ello hace lo posible para recrear los momentos vividos.

Aunque pueda sonar bonito, eso de las mariposas en el esómago es solo una metáfora para explicar las consecuencias de una mayor liberación de sustancias por parte del cerebro.

Muchos de los cambios o síntomas que produce el estar enamorado pueden ser comparados con los efectos de ciertas drogas, la victoria de nuestro equipo favorito o comer ciertos alimentos (como, por ejemplo, el chocolate o el helado).

pareja haciendo un corazón con las manosPor último, es bueno saber que el cerebro vincula los recuerdos con los sentimientos y sensaciones pasadas.

Por eso aunque hayamos estado muchos años con la misma persona, todavía alguna mariposa queda revoloteando si vemos al otro vestido de forma diferente o arreglado para una ocasión especial.