¿Estás enamorada u obsesionada?

Daniela Castro 18 marzo, 2018
Nuestra mente es tan poderosa que puede enamorarnos o enfermarnos. La línea entre el amor y la obsesión puede ser muy delgada ¿Cómo diferenciar el amor de la obsesión? A continuación, te presentamos algunas definiciones.

Cuando conocemos a una persona que nos despierta emociones fuertes es fácil caer en un concepto errado del amor. Aunque todos lo interpretamos de diferentes maneras, ciertas conductas pueden causar confusiones.

Al principio es difícil esclarecer si nos estamos sintiendo enamoradas o si las emociones que experimentamos no tienen nada que ver con un sentimiento sincero.

Si bien tenemos la ilusión de haber encontrado a la persona ideal, a veces nos vamos dando cuenta que sentimos una obsesión que nos impide ser complemente felices.

El amor trae consigo una experiencia saludable donde predomina la libertad y la confianza. La obsesión, por su parte, conlleva a una relación tóxica e inmadura.

¿Con cuál te sientes identificada? Te compartimos algunas señales para aclararlo.

Lo piensas todo el día

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Parte del enamoramiento es pensar mucho en esa persona. Sin embargo, cuando la tenemos en nuestros pensamientos todo el día, la situación deja de ser sana.

No poder estar ni cinco segundos sin pensar en qué está haciendo la otra persona, es un comportamiento obsesivo.

De hecho, esto puede impedir la concentración en tareas cotidianas de mayor importancia, puesto que ese alguien se convierte en un fuerte distractor.

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Te enoja que no te conteste

Es normal querer atención inmediata de nuestra pareja; no obstante, no podemos pretender que haga a un lado sus obligaciones para dedicarnos su tiempo.

Sentir enojo por llamadas o mensajes que no contesta es otro signo evidente de obsesión. La otra persona puede estar ocupada en su trabajo o pudo tener razones fuertes para no atendernos de momento.

Ya no dedicas tiempo a ti misma

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Conforme nuestra relación avanza vamos dedicando gran parte de nuestro tiempo a estar con esa persona. Lo que no debemos hacer es entregarnos al 100 %, haciendo a un lado nuestros intereses propios.

Si la otra persona se vuelve una única prioridad, algo va muy mal. La obsesión nos hace querer estar con él en todo momento, haciendo a un lado a nuestros demás seres queridos y aficiones.

Lo espías en las redes sociales

Sabiendo lo que implican las redes sociales, a veces dedicamos cierto tiempo a revisar las publicaciones de esa persona que tanto nos gusta. ¿Cuándo deja de ser normal?

La situación se empieza a tornar obsesiva cuando se vuelve frecuente o invertimos mucho tiempo revisando cada palabra o acción, tanto en su perfil como en los de sus amigos.

Sus interacciones se empiezan a convertir en un motivo de inseguridad. Un simple “like” o comentario de alguna de sus amigas desencadena sentimientos negativos.

Pierdes tu amor propio

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Priorizar a la otra persona es el primer paso para perder nuestro amor propio. Si a esto le sumamos las inseguridades que empezamos a sentir, poco a poco notamos que nuestra autoestima está por el suelo.

En una relación feliz, sana y donde predomina el amor, nos sentimos seguras de lo que somos. Por el contrario, cuando tenemos pensamientos obsesivos, dejamos salir a flote muchos defectos que ni sabíamos que existían.

¿Los celos te están dominando? ¿Te estás sintiendo inferior a esa persona? ¿Sientes que te has perdido por amarle? ¡Cuidado! Estas no son señales de amor.

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Te quieres casar con él

Como todas las personas que se enamoran, podemos sentir el deseo de unirnos a ese alguien a través del matrimonio. La cosa está, en qué tan pronto se da este deseo o bajo qué intenciones.

Una persona obsesionada considera que esta es la mejor forma de garantizar un futuro al lado de su pareja. No quiere conocerla lo suficiente, piensa que es la persona ideal y, de hecho, le causa presión para dar tal paso.

No aceptas sus defectos

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Cuando estamos enamorados tenemos la capacidad de reconocer y de aceptar los defectos del otro. Conforme lo vamos conociendo, nos damos cuenta que su forma de ser no es tan perfecta y que hay aspectos negativos que nos pueden hacer dudar.

Si hay un comportamiento obsesivo de por medio, es muy difícil aceptar que ese alguien no es lo que queremos que sea. Solo exaltamos sus cualidades y tenemos una venda que nos impide ver sus errores.

Como consecuencia, nos envolvemos en una relación falsa, llena de engaños. Si no la detenemos, podemos llevarnos una gran decepción.

¿Estás obsesionada con esa persona? Procura tomar las cosas con calma para que la relación funcione. Si continúas con estas conductas, el vínculo entre ambos puede acabar siendo tóxico.

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