4 tipos de semillas con propiedades anticancerígenas

Daniela Castro 15 noviembre, 2015
Existen multitud de alimentos con propiedades anticancerígenas. Descubre cuatro tipos de semillas que presentan esta acción.

En la búsqueda por mejorar los tratamientos contra los diferentes tipos de cáncer, varias investigaciones han determinado que en la naturaleza existen muchas sustancias con un fuerte poder anticancerígeno. Es el caso de algunas semillas.

Hasta el momento la quimioterapia sigue siendo la técnica más utilizada para combatir esta enfermedad, pese a que está comprobado que compromete células sanas del cuerpo y órganos que no están afectados.

Las alternativas naturales tienen como principal fin disminuir las probabilidades de desarrollar alguna de las variedades de esta patología; no obstante, también fortalecen el sistema inmunológico y en algunos casos ayudan a detener el crecimiento de las células malignas.

Entre estas opciones nos encontramos con 4 tipos de semillas, cuyas cualidades nutricionales han dado resultados muy positivos en la lucha contra el cáncer

1. Semillas de manzana

Las semillas de manzana están catalogadas por muchos expertos como uno de los ingredientes naturales anticancerígenos más potentes. Sin embargo, hemos de recordar que el principio activo con propiedades anticancerígenas que está presente en las semillas de manzana se encuentra muy diluido.

Es decir, tendríamos que ingerir más que nuestro peso en manzanas para que la concentración del principio activo diese resultados. Sin embargo, el consumo habitual de manzanas puede ser una medida preventiva excepcional.

Semillas de manzana

Lo cierto es que está científicamente comprobado que estas semillas tienen una acción que puede inhibir el crecimiento de las células malignas en diferentes tipos de cáncer::

  • Colon.
  • Pulmones.
  • Próstata.
  • Páncreas.
  • Mama.
  • Estómago.

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2. Semillas de uva

El extracto que se obtiene de las semillas de uva es una fuente rica en antioxidantes, flavonoides y un compuesto activo conocido como B2G2, que podría tener propiedades anticancerígenas.

En el pasado se pensaba que los compuestos bioactivos presentes en el extracto de semilla de uva tenían la capacidad de atacar a las células cancerígenas, pero ahora se ha podido confirmar que es el B2G2 el que presenta dicha capacidad.

semillas-uva

Todo indica que este producto daña el ambiente que necesitan las células para crecer, alterando en concreto su ADN a través del incremento de las especies de oxígeno reactivas.

3. Semillas de lino

Gracias a su gran contenido en lignanos, las semillas de lino también están incluidas en el listado de posibles alimentos con acción anticancerígena. Se ha podido demostrar que desempeñan un importante papel en la prevención y tratamiento del cáncer de mama, además de actuar como fitoestrógenos.

Este ingrediente, que se hizo popular hace algunos años, tiene el poder de promover la apoptosis de las células cancerosas y, al mismo tiempo, inhibe la angiogénesis, lo que podría ayudar a prevenir la metástasisAdemás, son una fuente significativa de ácido alfa-linoleico, un tipo de ácido graso esencial con multitud de propiedades.

4. Semillas de albaricoque

Los albaricoques contienen una cantidad importante de vitamina B17, que posee propiedades anticancerígenas. Esta vitamina no solo sería buena para prevenir la enfermedad, sino que podría ser muy beneficiosa para los pacientes que ya padecen cáncer.

Semillas de albaricoque

Para tomar estas semillas lo que se debe hacer es romper el hueso utilizando un martillo. A continuación se come solo la semilla en forma de almendra que se encuentra en el interior. 

Pero ojo, la fuente de vitamina B17 han de ser los albaricoques, ya que los suplementos que venden en el mercado no contienen las enzimas y cofactores que estas semillas pueden proporcionar. Para disminuir su sabor amargo basta con mezclarlas con una pizca de nuez moscada, cebada cruda o coco rallado.

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Recuerda

Todas estas semillas han demostrado presentar en su composición sustancias con propiedades anticancerígenas. Sin embargo, esto no quiere decir que su consumo vaya a curar el cáncer. Por lo tanto, su consumo regular se aconseja como método de prevención o complemento del tratamiento de la enfermedad.

Además, en todos los casos se deben tomar bajo supervisión médica y en cantidades mínimas, ya que algunas podrían tener efectos negativos si se toman de forma excesiva.

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