Esteatosis hepática

La esteatosis hepática se conoce popularmente con el nombre de “hígado graso” y está asociada principalmente al consumo del alcohol, la obesidad y la diabetes.

La esteatosis hepática se conoce popularmente con el nombre de: hígado graso. Esta condición tiene que ver con la excesiva acumulación de triglicéridos en el hígado. Esto tiene como consecuencia que el órgano aumente su tamaño y aparezcan gotas de grasa por todo el tejido hepático, de forma dispersa, que inclusive pueden notarse a simple vista.

Un hígado normal contiene grasa, en una proporción de hasta el 10%. Cuando se aumenta ese valor, es señal de que el órgano está acumulando grasa. Entre más grasa se acumule, mayor es el riesgo de que el hígado sufra lesiones. Actualmente, la esteatosis hepática es la principal causa de enfermedad crónica en el hígado.

Se estima que entre el 20 y el 30% de la población tiene hígado graso. Las cifras han aumentado en el mundo. En parte, debido a que también se ha incrementado la diabetes y la obesidad. Y en parte porque la accesibilidad a la ecografía abdominal es ahora mucho mayor y entonces se detecta más fácilmente la esteatosis hepática.

Características de la esteatosis hepática

Características de la esteatosis hepática

Hasta hace unas cuantas décadas, se pensaba que el consumo excesivo de alcohol era la única causa de la acumulación de grasa en el hígado. También se creía que la presencia de grasa hepática siempre era muy perjudicial.  Hoy en día se sabe que la esteatosis hepática tiene múltiples causas y que no siempre, en ciertos niveles, ocasiona daños importantes.

Actualmente se habla de este trastorno hepático como una manifestación del síndrome metabólico en el hígado. En la mayoría de los casos se trata de un proceso benigno, que es perfectamente reversible. Con el tratamiento adecuado, no causa daños importantes.

Claro está que también ocurre lo contrario. Si hay grasa en exceso, durante mucho tiempo, las células hepáticas se dañan y esto hace que se inflamen. Esta condición se llama hepatitis grasienta o esteato-hepatitis. Aquí ya se habla de una situación grave, pues hasta en el 20% de los casos esta condición evoluciona y se convierte en cirrosis hepática.

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Causas de la esteatosis hepática

Los efectos del alcohol en el cuerpo

Aunque el consumo exagerado de alcohol no es la única causa de la esteatosis hepática, lo cierto es que hasta el 90% de quienes abusan de esa sustancia presentan esta anomalía. Sin embargo, también existe la esteatosis hepática no alcohólica. Esta aparece en personas que no beben licor, e incluso en niños.

Se ha detectado una estrecha relación entre la obesidad y la esteatosis hepática. Solo el 10% de las personas con una masa corporal normal presentan hígado graso, mientras que en las personas obesas, el porcentaje es del 80%. Hasta el 50% de los niños con obesidad presentan este problema. Otros factores de riesgo para desarrollar hígado graso son los siguientes:

  • Consumo de algunos medicamentos.
  • Perdida rápida de peso.
  • Cirugías abdominales.
  • Triglicéridos altos.
  • Diabetes mellitus.
  • Colesterol alto.
  • Desnutrición.
  • Embarazo.

No es muy común, pero una persona de bajo peso, con alimentación saludable y totalmente abstemia puede tener esteatosis hepática. Esta condición es más común en las mujeres, debido a que la presencia de estrógenos la favorecen.

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Síntomas y diagnóstico

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Hasta en un 30% de los casos, no se presenta ningún síntoma. Cuando sí hay signos perceptibles, es muy frecuente que las personas con hígado graso presenten los siguientes síntomas:

  • Dolor en el abdomen. No es intenso, pero sí constante y aparece en la parte derecha del abdomen, o en la boca del estómago, después de comer inclusive algo ligero.
  • Pérdida de apetito.
  • Somnolencia.
  • Diarrea.
  • Vómito.
  • Astenia.

Siempre que alguien consuma demasiado alcohol, o presente obesidad, debe sospecharse de la existencia de esteatosis hepática. Las pruebas más comunes para confirmar el diagnóstico, en todos los casos, son:

  • Análisis de sangre. Evalúan el índice de las enzimas hepáticas (transaminasas y bilirrubina). Estas pruebas sugieren la presencia de esteatosis hepática, pero no la confirman.
  • Ecografía abdominal. Este examen tampoco es concluyente, pero permite descartar otras anomalías.
  • TAC y resonancia magnética nuclear. Muestran con mayor grado de certeza la presencia de grasa en el hígado y su proporción.
  • Biopsia. Esta es una prueba concluyente, que además confirma o descarta la incidencia del alcohol en la condición.

El pronóstico de la esteatosis hepática es muy variable. En algunos casos, la simple presencia de grasa en el hígado no da lugar a ninguna dificultad. En otros casos, los depósitos de grasa comienzan a progresar y dan lugar a hepatitis, cirrosis o carcinoma hepático.

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