Estigmatofilia: atracción por los tatuajes y piercings

Yamila Papa · 21 julio, 2018
¿Sabías que la Estigmatofilia es una atracción desmedida por personas que lleven tatuajes o piercings? Para algunos es un fetichismo, para otros, un problema emocional basado en traumas del pasado.

Cada vez es más frecuente ver personas tatuadas o con piercings; incluso es extraño no encontrar a alguien con esta ‘decoración’ en el cuerpo en una familia o grupo de amigos. Pero en esta ocasión nos dedicaremos a aquella atracción por los tatuajes o piercings: un síndrome conocido como estigmatofilia.

Tatuajes y piercings: moda ancestral

Photon de tatuajes.

 

Sobre todo cuando llega el verano, nos llama la atención la cantidad de personas con tatuajes y piercings que pasan por nuestro lado luciendo sus diseños y dibujos. En los últimos tiempos ha aumentado la tendencia de tatuar una gran parte del cuerpo, como por ejemplo un brazo completo.

Pero si bien podemos pensar que los ‘tattoos’ son algo nuevo, lo cierto es que junto a las perforaciones han existido hace cientos de años.

Son muchos los ejemplos: los reyes egipcios se agujereaban el ombligo para distinguirse del pueblo; en el Imperio Romano los centuriones se colocaban anillas en los pezones para demostrar coraje; los Mayas se perforaban las orejas, labios y nariz para demostrar estatus social y los polinesios se tatuaban como símbolo de riqueza, fuerza y poder.

Lo que sucede es que en la actualidad estas prácticas se han extendido por todo el mundo y no tienen que ver con cuestiones religiosas o culturales, sino más bien por gusto, estética y por qué no, como forma de atraer a los demás.

Así como sucede con ciertas especies animales -como el pavo real- donde ciertos atributos y colores se utilizan para el cortejo sexual, en las personas podríamos no solo emplear ropa, sino también tatuajes y piercings.

Hasta hace algunas década atrás no nos parecía atractiva una persona con tatuajes -evocaban a presidiarios, marineros y extranjeros- y hoy en día eso ha cambiado. Nos llama la atención y también nos gusta ver a alguien con ciertos dibujos o perforaciones en su cuerpo.

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Estigmatofilia: atracción y fetichismo

Tatuaje renato.

Nos pueden atraer diferentes aspectos de alguien, pero sin dudas el factor estético tiene un ‘peso’ adicional. En el caso de los tatuajes y piercings, esa atracción es conocida con el nombre de estigmatofilia y cada vez es más estudiada por los psicólogos.

Básicamente, se trata de la excitación que puede sentir una persona cuando ve a otra que está tatuada o lleva aretes en diferentes partes del cuerpo. Esto significa que más allá del rostro, de la personalidad o del sexo, les atrae que tengan la piel con tatuajes o piercings.

El término va más allá de que elijamos como pareja a personas tatuadas o que pensemos que alguien con una perforación es sensual… porque la estigmatofilia alberga también la atracción hacia las marcas, heridas o cicatrices provocadas por un accidente, una operación o un corte intencional.

Además, no se trata únicamente de que nos gusten los tatuajes o piercings (y cicatrices), porque para que se diagnostique la estigmatofilia únicamente debemos sentir atracción hacia individuos con dichas características. Esto quiere decir que no despiertan ningún tipo de interés los seres que no muestran o no poseen dibujos en su piel.

Este tipo de comportamiento sexual es más frecuente en personas menores de 40 años y aparece cuando ven a personas con piercings en áreas relacionadas al sexo: lengua, pezones, labios o genitales. En cuánto a los tatuajes, ‘eligen’ a quienes tengan muchas zonas del cuerpo dibujadas: brazos, piernas, espalda, cuello, etc.

Esta parafilia es un comportamiento sexual en la cual no se encuentra placer en el acto en sí -con los besos o la penetración- sino que la excitación se consigue al encontrar a alguien que cumpla con los requisitos: estar tatuada (en una gran parte de su cuerpo) o llevar piercings.

Incluso hay casos en los cuales la atracción está ligada al pensamiento del sufrimiento o dolor que se experimenta con las agujas o cualquier otro elemento cortante. Por supuesto que allí la estigmatofilia es una patología basada en problemas o traumas del pasado.

Muchos catalogan a este trastorno como un fetichismo: la excitación erótica y el alcance del orgasmo cuando ciertos elementos o situaciones están presentes. Para los que sufren estigmatofilia, la única manera de disfrutar del sexo es si están con alguien muy tatuado o repleto de piercings.

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¿Cómo saber si tengo estigmatofilia?

Como hemos dicho anteriormente, no se trata de sentir cierto gusto o fascinación por los tatuajes y los piercings. Por el contrario, eso puede ser completamente normal debido a una apreciación del arte, el diseño o la cultura.

La estigmatofilia aparece cuando el único ‘requisito’ para elegir a alguien es que tenga tatuajes o perforaciones. No importa cómo se vista, cuáles sean sus actividades o gustos personales y ni siquiera si tiene una cara bonita.

Además, podemos determinar que existe este trastorno si no nos interesa nadie que no tenga tatuajes o bien si con el simple hecho de mirar a un individuo tatuado se experimenta excitación sexual.

Hay que prestar mucha atención cuando la estigmatofilia se manifiesta como una atracción hacia las cicatrices y marcas en la piel, porque puede estar relacionada a un problema de la niñez (por ejemplo un padre abusador o alguien de la familia que se haya suicidado). Sobre todo en este caso es cuando debemos buscar ayuda profesional.