Estimulación en los bebés: aprender a activar los sentidos

La estimulación sensorial del bebé no solo brinda grandes beneficios para el desarrollo físico y cognitivo, sino que además brinda grandes momentos de risas, abrazos y besos compartidos, que estrechan los vínculos.

El bebé empezará a conocer el mundo que le rodea a través de sus sentidos. Oído, vista, gusto, olfato y tacto le permiten conocer y aprender.  La estimulación temprana no solo ayuda a activar los sentidos, sino que, además, potencia su desarrollo en múltiples aspectos.

Los padres pueden activar los sentidos de su bebé con ejercicios muy sencillos. Muchas de las prácticas diarias para el cuidado del bebé ofrecen multiestimulación para activar los sentidos. Es decir, no se estimula un solo sentido sino dos, tres o todos al mismo tiempo.

¿Por qué hay que activar los sentidos del bebé?

La estimulación del bebé puede iniciarse antes de nacer. Las técnicas de estimulación te pueden ayudar a conectarte con tu bebé, hasta que llegue el momento de su nacimiento.

Una vez fuera del útero, durante los primeros tres meses de vida del bebé, se desarrollan el 85 % de las neuronas de su inmaduro cerebro. El cerebro de un bebé puede crear hasta 1,8 millones de nuevas conexiones sinápticas por segundo.

Esta extraordinaria velocidad en la producción de estas sinapsis se ve notablemente estimulada por el entorno en el que crece el bebé. Desde las experiencias que vive hasta lo que percibe a través de sus sentidos, todo contribuye a ese acelerado crecimiento de nuevas conexiones, ramificaciones y prolongación de las neuronas.

La estimulación sensorial ayuda a despertar las capacidades cognitivas, perceptivas y motrices del bebé, que son la base para consolidar futuros aprendizajes y prevenir posibles dificultades.

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¿Cómo activar los sentidos del bebé?

El sentido más desarrollado de los bebés recién nacidos es el tacto. El colecho y el porteo le permite al bebé estar en contacto piel con piel, sentir su olor y su calor, al mismo tiempo que oyen el corazón y la voz de su madre.

Amamantar es una experiencia multisensorial. Es inevitable que la madre le diga a su bebé lo hermoso que es, cuánto lo ama o que se miren directo a los ojos, mientras acaricia suavemente sus mejillas. El bebé siente el sabor de la leche y huele la piel de su madre.

Antes o después del baño, son ideales los masajes. Con cremas o aceites para bebés, se puede masajear muy suavemente la espalda, rodeando la columna vertebral. Se estimula el tacto y olfato del bebé, así como los nervios que se encuentran en la columna.

A la hora del baño, el bebé siente la temperatura del agua, las manos de su madre mientras lo enjabona y el olor de los productos para la higiene. Ese es otro gran momento para, además, hablarle o cantarle a tu pequeño.

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¿Qué beneficios aporta la estimulación sensorial?

El contacto piel con piel entre la madre y el bebé es fuente de múltiples beneficios, desde el momento mismo de su nacimiento. Estar piel con piel con la madre ayuda al recién nacido a regular la frecuencia respiratoria, cardíaca y la temperatura; le alivia el estrés y la ansiedad que provoca el parto y propicia el inicio de la lactancia materna.

Luego el bebé se sigue beneficiando del contacto físico, y mejora sus habilidades cognitivas y motrices. En la medida en que crece, se abren nuevos campos de exploración. Al bebé le cuesta estarse quieto y quiere tocar todo.

Primero sostiene en sus manos los objetos que le rodean para conocerlos y luego se lo lleva a la boca. Una conducta exploratoria que luego redundará en el desarrollo de las habilidades lingüísticas.

Los beneficios del contacto piel con piel no son exclusivos para los bebé. A los niños también les reconforta el contacto físico con la madre. Les gusta ser abrazados. Y, si se enferman, los verás recurrir decididamente al amparo de tus brazos.

¿Y los otros sentidos?

Mamá primeriza.

Al reconocer las voces de los padres se produce un incremento de la actividad cerebral de la región temporal posterior izquierda del cerebro. En otras palabras, crean recuerdos en el área del lenguaje de la corteza cerebral. Estos recuerdos son muy útiles para cuando el bebé comience a desarrollar el habla.

La vista del recién nacido está en desarrollo. Sin embargo, destaca el contacto visual que hace el bebé cuando es amamantado o porteado. Es su fórmula de comunicación, que estrecha los vínculos con sus padres y facilita el posterior desarrollo de habilidades sociales.

Mediante la estimulación del olfato, el bebé aprende a identificar con mayor rapidez a las personas. Reconoce el olor de su madre y de los miembros de la familia que lo cuidan (papá o abuelos), lo que hace que se sienta a gusto en sus brazos.

Reflexión final

La estimulación sensorial es una maravillosa forma de compartir y comunicarte con tu bebé. Les brindará momentos imborrables de desborde de risas, besos y abrazos. Además de los ejercicios que puedas hacer a tu bebé, disfruta del cuidado diario.

Todo lo que puedas hacer para activar los sentidos del bebé contribuirá con su desarrollo físico y afectivo. Y, mientras se desarrolla el cerebro, con sus habilidades y destrezas, estrechas vínculos de amor y apego.