Estos 6 hábitos te amargan la vida

Yamila Papa 19 diciembre, 2017
Lejos de ayudarnos, no perdonar alguna ofensa que nos hayan hecho los demás es una de esos hábitos que nos amargan la vida, nos lastran y nos impiden seguir adelante

Muchas veces estamos tristes, angustiados o enojados y no sabemos muy bien a qué se debe. Quizás sea porque nos dejamos llevar por ciertas situaciones cotidianas adversas.

En este artículo te contaremos qué hábitos te amargan la vida para que puedas identificarlos y luego erradicarlos.

Presta atención a estos hábitos: te amargan la vida

Parece que es mucho más fácil ver el lado negativo de las cosas que el positivo… centrarnos en aquello que está mal, en los obstáculos que no nos permiten continuar o en los problemas y dificultades.

Aunque no lo creas, nosotros somos los responsables por no ser felices.

Echa un vistazo a qué hábitos te amargan la vida y haz lo posible por eliminarlos de tu día a día. Ser consciente de ellos es el primer paso para poder cambiar:

¿Quieres conocer más? ¿Qué es la felicidad sostenible?

1. Compararte con los otros

Amigos hablando

Cada ser es especial y único. Sin embargo nos pasamos muchas horas comparándonos con los demás: soy más alta, más gordo, menos inteligente, más adinerado…

Si bien la comparación nos puede servir en algunos casos como, por ejemplo, al decidir qué producto elegimos en el mercado o qué empleo nos conviene, lo cierto es que compararse con los demás no es bueno y te amarga la vida.

Por supuesto que los otros tendrán habilidades que tú no, pero recuerda que tú tienes dones que los demás no poseen. Es como una especie de “equilibrio”.

No te sientas inferior a nadie, no menosprecies tus logros ni consideres que tus problemas son mayores a los del resto.

2. Pensar que la vida es dura

Es una idea que nos han inculcado desde pequeños: hay que trabajar duro para ganarse la vida, aquí no te regalan nada, todo es difícil, tenemos que sortear miles de obstáculos, etc.

Nadie dice que las cosas sean sencillas, pero tampoco se trata de un sufrimiento constante.

Incluso aquellas personas que han sufrido traumas muy grandes han podido salir adelante y disfrutar de las pequeñas cosas que nos regala la vida cada día.

Quizás al estar tan enfocado en lo negativo no te des cuenta de que nuestra existencia puede ser realmente simple.

Además si decimos que “la vida es dura” nos estamos excusando cuando algo no sale bien: somos una especie de víctimas que nos quedamos de brazos cruzados sin solucionar una situación.

3. Ser perfeccionista

Acepta que eres perfeccionista

Una persona que es perfeccionista no es la que hace todo perfecto… Sino la que quiere que todo quede perfecto. Parece un juego de palabras, pero existe una gran diferencia que debes reconocer.

Si te angustias cuando las cosas no salen como esperabas, si no aceptas desafíos o proyectos por miedo a que no quede “de diez” o si consideras que lo mediocre es un error, entonces debes saber que eres perfeccionista.

¿Por qué estos hábitos te amargan la vida?

  • No disfrutas mientras haces algo
  • No aceptas los “errores”
  • Necesitas tener todo bajo control
  • Te exiges demasiado (a ti y a los demás)
  • Eres una persona “extremista” que no acepta los matices (negro o blanco, todo o nada, de tu lado o en tu contra, etc.).

No está mal querer la perfección en ciertas tareas ni tampoco buscar la excelencia en lo que haces. Sin embargo, el problema reside en cómo te llevas con la situación.

Tal vez durante el proceso lo pasas muy mal, estás de mal humor, no puedes dormir o temes equivocarte. Eso es lo negativo dentro del perfeccionismo.

4. No perdonar

Cuando no perdonamos (a los demás o a nosotros mismos) acumulamos rencor, dolor y angustia. Estas emociones se convierten en amargura y en infelicidad.

Cualquier acto que consideremos una ofensa o que nos ha hecho sufrir se puede convertir en un “fantasma” al acecho, que aparece en cualquier momento y nos amarga la vida.

Perdonar no siempre es algo sencillo, porque tenemos herido el amor propio o porque pensamos que el otro nos dañará otra vez. Sin embargo, debemos perdonar para curarnos a nosotros mismos y para comprender que los demás pueden equivocarse.

Cuando hayas perdonado de verdad sentirás un gran alivio en tu interior: el tan famoso “quitarse un peso de encima”.

Visita este artículo: 5 pasos para perdonar y continuar

5. Postergar tareas

9 tips para no ser perfeccionista

La procrastinación también es uno de los hábitos que te amargan la vida porque no te permite concluir ninguna tarea y siempre estar “retrasado”.

La dilación de las obligaciones puede pasar de una excepción a una regla y suele estar causada por el temor al fracaso o las dudas sobre nuestras capacidades.

Evadir las tareas juega en nuestra contra porque en algún momento debemos hacerlas y eso quizás signifique quedarnos un fin de semana trabajando o hasta la madrugada ordenando.

Cuando las cosas pendientes se acumulan sentimos estrés, ansiedad y mal humor.

Para cambiar esta actitud lo primero que debemos hacer es comprender su causa.

Tal vez sea porque no sabemos por dónde empezar, porque la tarea es muy difícil y nos sentimos agobiados. Quizá no contamos con todas las herramientas necesarias o incluso es posible que no nos guste lo que hacemos.

6. Sentir culpa

La culpabilidad es uno de nuestros grandes enemigos y, por supuesto, nos amarga la vida de muchas maneras.

Crees que no mereces nada, que no puedes lograr aquello que te propones, que no tienes derecho a la felicidad o que no deberías haber dicho o actuado de tal manera.

Liberarse de la culpa es otra manera de sentirnos libres y livianos. No te sientas mal si las cosas no te salen de maravillas ni te quedes “rumiando” por algo que sucedió.

 

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