Estos son los 5 problemas que llegan al hogar a través de los zapatos

Carolina Betancourth · 7 agosto, 2016
Puesto que los zapatos de calle tienen contacto con todo tipo de superficies y posibles agentes patógenos, para evitar problemas sería conveniente que nos descalzáramos al entrar en casa

¿En algún momento te has puesto a pensar cuántos gérmenes albergan tus zapatos? Pues bien, aunque te parezca sorprendente, se estima que estos contienen más de 400.000 bacterias, además de toxinas y polvo.

Muchos desconocen los problemas que el calzado lleva hasta el hogar. Por ello, a continuación queremos revelar los 5 más habituales.

5 problemas que llegan al hogar a través de los zapatos

Desde el preciso instante en que damos un paso con el calzado nuevo, sus suelas comienzan a ensuciarse y, poco a poco, pasan a crear un cultivo de microbios y bacterias. El problema es que su uso nos resultan tan esencial que pocas veces analizamos los riesgos a los que nos exponemos por llevarlos sucios a cada rincón de nuestro hogar.

De hecho, con el fin de evitar esto, muchas culturas del Oriente dejan su calzado en la entrada del hogar y tienen sus propios zapatos para el interior. Aunque algunos consideran que es una práctica exagerada, lo cierto es que resulta muy higiénica y beneficiosa para la salud.

1. Bacterias

Bacterias

Los zapatos tienen el ambiente apropiado para facilitar el crecimiento de varios tipos de hongos y bacterias. Tanto en el interior como en el exterior. Y el organismo ha desarrollado las defensas para muchos de ellos, pero la mayoría siguen siendo perjudiciales para la salud.

En una investigación realizada por la Universidad de Arizona (Estados Unidos) se determinó que solo en las suelas del calzado deportivo y de uso cotidiano habitan más 421.000 bacterias.

Entre estas se destaca la Escherichia coli, principal responsable de la diarrea hemorrágica, el dolor abdominal y los vómitos. También se señaló como causa de meningitis, una infección de las membranas que cubren el cerebro y la médula espinal.

2. Desgaste de los suelos

La fricción que hacen los zapatos llenos de tierra y arena hace que se desgaste con más facilidad la superficie de los suelos. Por si fuera poco, el polvo, el barro y otro tipo de suciedad se van quedando acumulados en las alfombras y cerámicas y terminan dificultando su limpieza.

Esta situación complica los quehaceres domésticos. Además, algunas veces, provoca manchas que le dan al piso un aspecto antihigiénico.

3. Toxinas

Toxinas

Está comprobado que un gran porcentaje de las toxinas que llegan al hogar y al cuerpo provienen de las suelas y las superficies de los zapatos. Como sabemos, en la calle hay altas concentraciones de contaminación y tóxicos. Estos, aunque no siempre los vemos, se adhieren del calzado y hacen contacto con nuestro cuerpo.

Por otro lado, se estima que alrededor de un 98% de polvo metálico presente en la casa proviene de los zapatos que usan sus habitantes. Este es un dato bastante sorprendente.

4. Suciedad

Aunque es algo más que evidente, nadie debería ignorar los riesgos de llevar suciedad en los zapatos hasta los espacios de su hogar. En sus suelas se acumulan grandes cantidades de barro, polvo, pelos de mascotas y otros tipos de mugre que, en caso de quitarnos los zapatos, no entrarían en la casa.

¿Imaginas no tener que luchar para remover la suciedad de los pisos? Algo tan simple como dejar los zapatos en la entrada puede ahorrar mucho gasto energético y productos de limpieza.

5. Problemas de salud

Problemas de salud

Además de las bacterias y gérmenes del ambiente, el calzado también hace contacto con otras sustancias: Los herbicidas de los céspedes, el alquitrán de la gasolina y otras sustancias químicas peligrosas. Y, aunque el riesgo de enfermedades por estos compuestos es mínimo, su acumulación en el hogar es perjudicial.

Por otro lado, el no liberar los pies del calor que les producen los zapatos impide que se oxigenen. Por ello, con el paso del tiempo, desarrollan callos, hongos y venas várices.

¿Cómo evitar estos problemas?

Cómo evitar estos problemas

La forma más simple de reducir los riesgos que acarrea el uso de zapatos en el interior de hogar es adoptando la costumbre de dejarlos en la entrada de la casa. Además, caminar descalzos es relajante, activa la circulación y disminuye la presión que se produce por el calzado.

No obstante, si prefieres no considerar esa opción, limpia tus zapatos de manera continuada. Puedes usar un poco detergente para reducir la mugre y las bacterias que se adhieren en su superficie. Asimismo, refuerza los hábitos de limpieza de suelos y alfombras para eliminar las impurezas que se vayan acumulando.

Como puedes notar, el mantener puestos los zapatos dentro del hogar puede traer consigo varias consecuencias negativas. Si bien para algunos es una costumbre y no representa un problema, sería bueno tomar medidas preventivas.