¿Estoy creando el mejor entorno para mis hijos?

El entorno que creemos para con nuestros hijos y la forma de relacionarnos con ellos serán los que determinen su personalidad adulta y los posibles problemas relacionales o de personalidad que puedan desarrollar

Tener hijos es una responsabilidad muy grande. No obstante, no solo se trata de la crianza, sino de saber si estoy creando el mejor entorno para mis hijos.

El entorno es fundamental para un desarrollo correcto y saludable de los más pequeños. Si se encuentran en un contexto tóxico para ellos, probablemente en el futuro tengan muchos problemas, sobre todo en sus relaciones.

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Además, recordemos que, cuando piense en crear el mejor entorno para mis hijos, no solo tengo que tener en cuenta a la familia, sino también la manera en la que me relaciono con ella y la situación existente a su alrededor.

El mejor entorno para mis hijos es aquel donde no hay gritos

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Muchas veces los progenitores pierden el control. La crianza de los niños puede ser algo que los desborde y que, junto con las responsabilidades laborales, les dé la impresión de que no dan para todo.

No obstante, hay algo que siempre se tiene que tener en cuenta y es que los gritos no sirven para nada. Son una muestra de nuestra frustración que nada tiene que ver con los niños.

Sin embargo, los menores son los más afectados por esta actitud.

  • Los niños se sienten culpables por hacer sentir a sus cuidadores mal y frustrados.
  • Se hacen responsables de lo que sienten los mayores.
  • Piensan que no son capaces de hacer nada bien.
  • Tienen miedo a decepcionar a sus cuidadores.

Cuando hay gritos en el hogar, lo más probable es que también estén presentes la no escucha activa hacia el niño, el refuerzo negativo y las recriminaciones.

Todo esto no va a hacer que estemos creando el mejor entorno para nuestros hijos. Todo lo contrario.

El entorno les está favoreciendo para que desarrollen inseguridades, miedos, necesidad de aprobación, responsabilizarse de emociones ajenas, etc.

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Los niños no tienen la culpa

Padre gritándole a su hijo

Para crear el mejor entorno para mis hijos tengo que entender que ellos no tienen la culpa de romper ese jarrón, de no hacer las cosas bien, de cometer errores, de tener rabietas…

Los niños son nuevos en este mundo. Están adquiriendo habilidades sociales y maneras de comportarse que les permitan convivir con otras personas. Pero esto lo hacen y aprenden poco a poco.

¿Qué ocurre cuando en el trabajo no sabes hacer algo y cometes un error? ¿Te gustaría que te lo explicasen de manera amable o que te gritasen y te hiciesen sentir como un inútil?

No nacemos aprendidos y eso es algo que tenemos que tener en cuenta. Porque hay algo muy importante y es que, lo hagan bien o lo hagan mal, los niños tienen que sentirse siempre queridos.

Sentir ese afecto, ese calor por parte de sus cuidadores, es necesario para que en el futuro no tengan problemas en sus relaciones.

Las carencias afectivas suelen derivar en dependencia emocional, filofobia o miedo al compromiso, entre otras.

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¿Dónde está el tiempo de calidad?

En el momento en el que me pregunto si estoy creando el mejor entorno para mis hijos, debo tener en cuenta la actitud que tengo yo hacia ellos.

¿Les escucho? ¿Les presto atención? ¿Hablo con ellos? ¿Les permito que expresen sus sentimientos o les impongo que los repriman? ¿Les brindo tiempo de calidad?

El tiempo de calidad no solo es jugar de manera activa, ver una película o ir a pasear con ellos así sin más. El tiempo de calidad abarca educar en emociones, atender a lo que sienten, darles importancia y explicarles las cosas.

Las frases de “son cosas de niños”, “es un niño, no se entera de nada” están bastante fuera de lugar, porque no son correctas y favorecen una actitud tóxica con el niño.

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Está en manos de los cuidadores permitirles a los niños transformarse en adultos seguros, con valores fuertes, sin miedos, sin inseguridades por equivocarse sino con la valentía de hacerlo para aprender.

Los niños necesitan un entorno amable con ellos. Es eso lo que determinará su personalidad y su comportamiento cuando pasen unos años y surjan todos los problemas derivados de esa edad.

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