3 estrategias curiosas que agradecerá tu cerebro para combatir el insomnio

Una de las mejores formas de desconectar el cerebro del estrés de la jornada es darnos una ducha relajante antes de ir a la cama y leer un libro

Algo que todos sabemos es que nuestro cerebro regula sus ciclos de sueño-vigilia al armonizarse con las horas de oscuridad y las horas de luz.

A simple vista, a la mayoría nos parece sencillo, sin embargo, y aquí llega el auténtico problema, tal relación no siempre se cumple.

Si fuera así, bastaría con que llegara la noche para que, al ir al acostarnos y cerrar los ojos a esa dimensión serena y oscura, el sueño nos abrazara por completo durante ocho horas seguidas.

Ahora bien, las personas que sufren insomnio crónico u ocasional saben que tal magia no acontece de forma tan sencilla.

No basta con que sean las once de la noche para que el sueño nos envuelva. De hecho, en ocasiones, ni siquiera el sentirnos profundamente agotados de mente y de cuerpo parece ser suficiente para que hallemos ese ansiado descanso.

¿Qué es lo que le ocurre entonces a nuestro cerebro para que no sea capaz de satisfacer tal necesidad biológica?

Los factores son múltiples, lo sabemos. A veces, es la edad; otras, son enfermedades asociadas, como la diabetes, la artritis, la fatiga crónica, la fibromialgia…

Ahora bien, en esta ocasión queremos profundizar en tres aspectos que, quizá, no conocías.

Queremos proponerte tres claves que tienen que ver, precisamente, con esa relación entre el cerebro y nuestros ciclos de sueño y que pueden ayudarte a dormir un poco mejor.

1. Gafas de bloqueo de la onda azul-verde para cuidar de tu cerebro

Mujer cansada con gafas

Este dato es curioso, a la vez que interesante, y es conveniente conocerlo.

Todos los dispositivos electrónicos que usamos de forma habitual, como el ordenador, el móvil y nuestras tabletas emiten un espectro de luz de onda azul-verde que tiene un grave impacto para nuestro cerebro.

  • Es un estimulante muy fuerte. Además, entre sus efectos está el reducir de forma notable nuestra producción de melatonina, la hormona del sueño que se libera después de la exposición a la oscuridad.
  • Así pues, si entre tus costumbres está, por ejemplo, quedarte por la noche a trabajar con el ordenador o a ver cualquier película o serie en la televisión, lo más recomendable es que uses unas gafas específicas donde se bloque este tipo de onda de luz.
  • De hecho, bastaría con que usaras estas gafas durante 3 horas antes de ir a dormir para notar sus efectos.

Además, es necesario recordar que, a medida que nos hacemos mayores, producimos menos melatonina.

Así que, si a ello le sumamos el impacto de los dispositivos electrónicos, entenderemos por qué cada vez nos cuesta más conciliar el sueño.

No dudes consultar con tu oftalmólogo la conveniencia de usar este tipo de gafas.

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2. Sí a comer determinados alimentos antes de ir a dormir

Leche de almendras y miel

Hay muchas personas que experimentan lo siguiente: se acuestan y se duermen al instante pero, al cabo de hora u hora y media ya están despiertas, activadas y dando vueltas de lado a lado de la almohada.

  • Si has experimentado esto mismo de forma regular, es muy posible que necesites estabilizar tus niveles de glucosa en sangre para que ese descanso se mantenga de forma estable, sin esos picos de caída tan desastrosos.
  • Para evitarlo, puedes hacer una pequeña prueba: Justo 10 minutos antes de acostarte, toma un vaso de agua tibia con una cucharada generosa de miel de abejas orgánica.

Se trata solo de hacer un pequeño experimento y ver qué tal te resulta.

Hay personas que pueden experimentar el efecto contrario y despertarse. No obstante, si te resulta, ya sabes entonces que en tu caso experimentas alguna caída en tus niveles de glucosa.

3. Controla tu mente “errante”

La mente

Cuando dormimos, parte de nuestro cerebro también lo hace. Decimos “parte” porque, en su mayoría, aprovecha nuestra inconsciencia para realizar múltiples tareas de mantenimiento.

  • Entre esas partes de nuestro cerebro que también duermen están la corteza cingulada posterior,  la corteza prefrontal medial y la corteza parietal inferior.

Estas regiones son zonas que regulan dinámicas psicológicas como la autoconciencia, el pensamiento autobiográfico, la mente analítica y también la errante.

  • Cuando una persona duerme de forma profunda tiene estas áreas “desactivadas”. Sin embargo, muchos individuos que sufren insomnio presentan una gran actividad cerebral en estas áreas.
  • ¿La razón? Porque su mente errática no deja de “divagar”, de pensar en lo que han hecho y no han hecho, en lo que harán mañana, en lo que les ha dicho tal persona, en lo que les preocupa, en lo que han leído o visto en la televisión…
  • Ese vaivén mental tiene muchas veces como desencadenante el estrés y la ansiedad, y es un círculo agónico que resulta muy complicado de romper o detener.
  • Para lograrlo, hay que crear rutinas, por ejemplo, 2 horas antes de acostarnos, nos daremos una ducha relajante y leeremos un libro.

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Nos diremos a nosotros mismos que no vamos a pensar en nada, solo nos limitaremos a navegar por la lectura, a dejarnos llevar por una historia ajena a la nuestra.

Vamos a descansar la mente.

No dudes en probar estos sencillos consejos para ver qué resultado tienen en tu persona.