5 estrategias para prevenir la ansiedad en el día a día

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 5 diciembre, 2018
La ansiedad surge por no tener suficiente tiempo para llevar a cabo todas las tareas que tenemos. Es importante aprender a decir no y dedicarse tiempo a uno mismo

¿Haces uso de algún tipo de práctica, costumbre o herramienta para prevenir la ansiedad? Los nuevos enfoques en materia de salud ponen el interés en un área clave que deberíamos tener muy presente: la prevención.

Integrar en nuestro día a día nuevas y mejores estrategias para combatir enfermedades físicas y psicológicas, sería sin duda un gran avance en nuestro bienestar.

Así, algo que sucede muy a menudo es lo siguiente: en ocasiones, nos vemos obligados a seguir determinados tratamientos terapéuticos ante condiciones médicas que podíamos haber evitado en un principio cuidándonos un poco mejor.

Este hecho es muy común en las enfermedades cardiovasculares. Realidades como la hipertensión o el colesterol podrían evitarse (en muchos casos) cuidando de nuestros hábitos de vida.

Con ciertos trastornos psicológicos sucede lo mismo. Si tenemos a nuestro alcance adecuadas herramientas y conocimientos para prevenirlos podremos evitar su impacto, y disfrutar así de de una mejor salud mental y emocional.

Veamos por tanto 5 consejos para prevenir la ansiedad.

1. Atribución positiva y autocuidado para prevenir la ansiedad

mujer bajo la lluvia feliz por prevenir la ansiedad

La atribución positiva y el autocuidado son dos “músculos” que ejercitar a diario para prevenir no solo la ansiedad, sino también la indefensión, la frustración, la inseguridad, el miedo…

  • Tener una imagen positiva de uno mismo es un modo de sentirnos lo bastante valiosos y capacitados para encarar los problemas.
  • Una buena atribución nos confiere motivación y confianza para hacer frente a los retos cotidianos.
  • Asimismo, el autocuidado también es clave para prevenir la ansiedad. Debemos ser capaces de dedicarnos tiempos de descanso y ocio, de atender nuestras necesidades, de priorizarnos, de sanar heridas, de pedir ayuda cuando nos damos cuenta de que a veces, no podemos con todo y no pasa nada.

2. Organizar y priorizar

Una adecuada gestión del tiempo es sin duda una herramienta adecuada para prevenir la ansiedad. Saber organizarnos, evitar acumulación de tareas así como la clásica procrastrinación, nos puede ayudar a alcanzar muchas de nuestras metas cotidianas sin presiones.

  • Asimismo, y no menos importante, también debemos aprender a priorizar. Debemos saber distinguir entre lo importante y lo urgente, entre lo secundario y lo que no vale la pena.
  • Con ello, no nos referimos solo a las tareas que llevamos a cabo en el día a día. También es recomendable saber a qué personas priorizar y cuales sería mejor dejar ir para ganar en salud mental.

Reflexionemos en ello y empecemos a organizar mejor nuestras agendas vitales.

3. Meditación y respiración profunda

mujer haciendo yoga para prevenir la ansiedad

Nuestros mecanismos cerebrales se benefician enormemente de prácticas como la meditación y la relajación. Áreas del cerebro relacionadas con la preocupación como puede ser la ínsula cerebral, reducen su activación con estas prácticas.

Así, técnicas como el Mindfulness se alzan a día de hoy como esas estrategias ideales para prevenir la ansiedad y mejorar nuestra calidad de vida.

Estudios como el llevado a cabo en la Universidad de Boston, por ejemplo, nos explican que estrategias como la atención plena y la relajación, mejoran el estado de ánimo y nos ayudan a ser más conscientes de nuestras emociones.

Por otro lado, otra herramienta ideal para manejar la ansiedad es la respiración profunda y concretamente, la respiración diafragmática. No dudemos en hacer uso de ella cuando nos sintamos nerviosos o estresados.

 

4. Técnicas de resolución de problemas

Nuestra cotidianidad está llena de pequeños y grandes desafíos. De problemas pequeños que si se descuidan, se hacen más grandes.

En ocasiones, nos faltan habilidades para manejar este tipo de situaciones. Puede que necesitemos entrenar nuestra asertividad, la flexibilidad mental o esa Inteligencia Emocional que deja a un lado las tensiones y que es capaz de tomar mejores decisiones.

Tomar conciencia de ello es un gran paso para entender que habilitarnos en estas realidades, nos ayudará sin duda a prevenir la ansiedad de manera más efectiva.

Para adquirir unas buenas competencias en materia de resolución de problemas no dudemos en consultar con los profesionales especializados. 

5. Una buena red social en la que apoyarnos

Una red social muy extensa de amigos no es siempre la mejor respuesta para combatir o prevenir la ansiedad.

El secreto no es tanto el “tener muchos conocidos”,  sino personas valiosas en las que apoyarnos de verdad, esas que brindan confianza, afecto y un alianza emocional enriquecedora. No importa si son dos, una o cinco.

Pasar tiempo con esos amigos especiales entre risas y complicidades es catártico. Que nos escuchen sin juzgarnos es sanador. Aún más, tener a alguien con quien compartir cargas, preocupaciones así como instantes de felicidad, configurará un pilar de salud excepcional.

Amigas sonriendo para prevenir la ansiedad
Para concluir, a la hora de prevenir la ansiedad podemos hacer uso de múltiples herramientas. No obstante, elijamos aquellas que más vayan con nosotros y nuestras necesidades.

Prevenir es sinónimo de salud, hagámoslo por tanto del mejor modo comprometiéndonos en ello cada día.

  • Arce, E. A. (2000). El hombre del siglo XXI: ansiedad o plenitud? Buenos Aires: Editorial Argenta Sarlep.
  • Brinkerhoff, S. (2004). Drug therapy and anxiety disorders. Philadelphia: Mason Crest Publishers.
  • Cano-Vindel, A., & Fernández-Castro, J. (1999). Procesos Cognitivos y Emoción. (Monografía de 'Ansiedad y Estrés'). Murcia: Compobell.
  • Friedman, S. (1997). Cultural issues in the treatment of anxiety. New York: Guilford Press.
  • Kasper, S., Boer, J. A. d., & Sitsen, J. M. A. (2003). Handbook of depression and anxiety (2nd ed.). New York: M. Dekker.