Un estrés laboral prolongado aumenta el riesgo de cáncer

Si bien hay muchos factores en los que no podemos influir, a la hora de minimizar el riesgo de cáncer es fundamental mantener estables y controlar nuestros niveles de estrés

Diferentes estudios han establecido vínculos significativos entre acumular una intensa vida de trabajos y el riesgo de cáncer de pulmón, colorrectal, estómago y linfoma.

Las personas que sufren una exposición prolongada al estrés durante su vida laboral tienen más riesgo de padecer cáncer de pulmón, colorrectal, estómago y linfoma.

En uno de los estudios, cuyos resultados publica la revista Preventive Medicine, los participantes habían acumulado una media de cuatro empleos distintos durante toda su vida laboral.

También había algunos casos con más de una docena de trabajos.

Trabajos con más riesgo de cáncer, asociado al estrés

Entre las profesiones que más estrés suelen generar encontramos las de:

  • Bombero
  • Ingeniero industrial
  • Ingeniero aeroespacial
  • Jefe mecánico
  • Controlador ferroviario

También es cierto que, en una misma persona, el nivel de estrés puede variar en función del trabajo realizado.

Este estudio también ofrece resultados sobre que el estrés percibido no se limita a largas jornadas de trabajo o limitaciones en el horario.

También se tienen en cuenta, entre otros factores:

  • La inseguridad laboral
  • La atención al cliente
  • Los problemas financieros
  • La relación con los jefes

Con estos resultados, se plantea la cuestión de si el estrés psicológico crónico debe considerarse como un problema de salud pública.

Muchos autores admiten que deben realizarse más estudios epidemiológicos que consideren mediciones más fiables del estrés.

Ver también: Formas de reducir los efectos del estrés en tu cuerpo

Diferentes motivos personales

Diferentes motivos personales

Hay otros motivos que causan estrés y riesgo de cáncer.

Entre las principales causas del estrés encontramos:

  • Las responsabilidades personales
  • Los conflictos interpersonales
  • Los problemas del tráfico
  • La inseguridad en el empleo
  • Los problemas financieros
  • Las condiciones de trabajo

Para los investigadores estos resultados obtenidos plantean la cuestión de si el estrés psicológico crónico debe considerarse como un problema de salud pública.

Los riesgos del estrés

La relación entre el estrés emocional y los accidentes cardiovasculares se ha verificado desde hace tiempo.

Existe un mayor riesgo de infarto agudo de miocardio (doble de lo normal) a lo largo de las dos horas siguientes a un episodio significativo de alteración emocional.

El origen del estrés

El estrés se produce, en diferentes proporciones, según lo intensos que sean los estímulos exteriores y la capacidad de respuesta del individuo ante ellos.

Todas las personas tienen alguna vez, en mayor o medida, estrés.

Asimismo, sabemos que el estrés no solo afecta a nuestro organismo en forma de síntomas fisiológicos o el riesgo de aparición de tumores.

También tiene un efecto directo sobre nuestras emociones e influye en la capacidad de pensar con claridad.

Las hormonas del estrés actúan sobre la corteza prefrontal, una región cerebral que controla funciones ejecutivas de alto nivel como la memoria de trabajo y la toma de decisiones.

El estrés crónico influye claramente en  habilidades relacionadas con la conducta, como la flexibilidad mental, la atención y la concentración.

Te recomendamos leer: Una biopsia líquida permitirá detectar tumores cerebrales

Pautas para controlar el estrés

Pautas para controlar el estrés

  • Ser consciente de algunas cosas que no pueden cambiarse. Puesto que determinadas cosas de nuestra vida son muy difíciles de cambiar, puede que la mejor idea sea aceptarlas y flexibilizar la forma en que las llevamos a cabo.
  • Evitar situaciones estresantes. En lo posible, debemos alejarnos de las situaciones o cosas que nos provocan estrés.
  • El ejercicio siempre ayuda. La realización de actividades físicas todos los días es la mejor y más fácil manera de lidiar con el estrés.

Al hacer ejercicio, nuestro cerebro libera químicos que nos hacen sentir bien. También puede ayudar con la energía reprimida o su frustración.

Si hay poco tiempo para gimnasios o deporte, una buena caminata de 30 minutos diarios será suficiente.

  • Modificar el prisma con que vemos las cosas. Tenemos que intentar adoptar una actitud más positiva ante los distintos desafíos.

Cambiar los pensamientos negativos por otros positivos ayuda mucho. Por ejemplo, podemos empezar sustituyendo la palabra “problemas”, por “cosas que hay que resolver”.

  • Disfrutar con pequeñas cosas. Puede tratarse de algo tan simple como leer un buen libro, escuchar música, ver una película o salir a cenar con amigos.

O comenzar una nueva afición o pasatiempo. Es importante hacer, al menos, una cosa al día que sea solo para nosotros.

  • Formas de relajación. Hay muchas técnicas de relajación para disminuir el ritmo cardíaco y la presión. Respiraciones y meditación, taichí y yoga…

Si no se puede acceder a clases presenciales, los vídeos y tutoriales online son una buena opción.

  • Dormir lo suficiente y tener una dieta saludable también son factores muy importantes.
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