Evita los golpes de calor con estos consejos

Una buena hidratación tanto interna como externa es fundamental para evitar los golpes de calor. Durante el verano los 2 litros de agua recomendados deben convertirse en 3

Cuando comienza el verano disfrutamos de más actividades al aire libre y muchas veces no nos damos cuenta de que nos hemos expuesto demasiado al sol hasta que nos sentimos mareados o nos duele la cabeza.

Para ese momento ya han pasado varias horas desde que deberíamos habernos quedado en la sombra.

En este artículo te contamos cómo evitar los golpes de calor con algunos consejos.

Medidas necesarias para evitar los golpes de calor

La deshidratación y el sofoco son habituales en estas épocas. Si bien los niños y los ancianos son más vulnerables a los golpes de calor es fundamental que todos tomemos ciertas medidas para evitarlos.

Los síntomas pueden variar de una persona a otra. Sin embargo, son frecuentes los dolores de cabeza, los mareos, la piel enrojecida y la fiebre.

También podemos sufrir una baja en la presión y una respiración más débil. Entre las recomendaciones para evitar los golpes de calor encontramos:

Lee también: 7 soluciones efectivas para aliviar la alergia por el calor

1. No comer en exceso

Es posible evitar la ansiedad por comer

Aunque estemos de vacaciones o aprovechemos la hora del almuerzo para ir a una terraza en la ciudad, debemos prestar atención a lo que consumimos.

  • Las comidas copiosas, sobre todo al mediodía, pueden predisponer al organismo a un golpe de calor.
  • Además como nos sentimos “pesados” después de comer mucho, es probable que nos quedemos bajo el sol descansando y suframos las consecuencias.

Lo mejor entonces es ingerir alimentos frescos y livianos tales como frutas y verduras crudas.

Los batidos y las ensaladas son nuestros mejores aliados en esta época. A su vez, se recomienda no beber café, alcohol ni refrescos azucarados porque aumentan la deshidratación.

2. Aumentar el consumo de agua

Los tan famosos “2 litros de agua por día” a veces resultan insuficientes, sobre todo si estamos de aquí para allá por nuestro trabajo o actividades cotidianas.

  • Cuando hace mucho calor la dosis se debe aumentar a 3 litros diarios.
  • En el caso de que no seas muy amante del agua mineral, puedes también beber infusiones naturales (por ejemplo té verde con limón) o zumos exprimidos (no industriales).
  • Lleva una botella de agua contigo a todos lados y bebe antes de sentir sed.

3. Evitar las horas de más calor

Evitar las horas de más calor

Esto quiere decir que trates de hacer tus actividades exteriores a primera hora de la mañana o después de las 5 de la tarde.

Si bien hay tareas que no se pueden realizar en estos horarios, te recomendamos que comiences tus días más temprano y que al mediodía no salgas a la calle.

Si tienes que hacerlo aplica un factor de protección alto y no olvides llevar un sombrero.

Aunque es muy bonito almorzar al aire libre, elige aquellos sitios que tengan sombrillas o espacios con aire acondicionado. Si estás de vacaciones un chapuzón en la piscina antes de comer puede servir para bajar la temperatura corporal.

4. No hacer actividad física exigente

Si te gusta hacer ejercicio no tienes por qué dejarlo en verano, pero ten en cuenta la hora en que lo practicas.

  • Elige las primeras horas de la mañana o cuando baja el sol.
  • En lo posible no vayas a sitios cerrados o calurosos (como gimnasios o academias) y reduce la intensidad de la actividad física. Por ejemplo, es preferible trotar y no correr.

5. Usar ropa apropiada

Dile adiós a las prendas de colores oscuros y de telas gruesas. Aunque esto pueda parecer una obviedad, es importante destacar que la ropa clara y de materiales ligeros evitan los golpes de calor.

  • Presta mucha atención también a que no aprieten la zona del abdomen o los tobillos.
  • La ropa muy ceñida al cuerpo no es recomendable tampoco.
  • En cuanto a accesorios, no te pueden faltar las gafas de sol y los sombreros o pañuelos para proteger la cabeza.

6. Mojarse con frecuencia

ducha-de-agua-fria

No importa si estamos en la playa, en la oficina o haciendo trámites por la ciudad.

  • Siempre es bueno mojarse la frente, la nuca y las muñecas con un poco de agua para reducir la temperatura corporal y evitar los golpes de calor.
  • No esperes hasta que te sientas mareado o sin energía para refrescarte.
  • Al igual que sucede con la ingesta de agua, introduce este hábito en tu día y, si es necesario, programa una alarma para no olvidarte.

7. Permanecer en lugares frescos

Los centros comerciales son uno de los sitios elegidos en el verano… Incluso los bancos o ciertas oficinas públicas se llenan de gente al mediodía y no precisamente porque les encante hacer trámites.

Lo que ocurre es que en estos sitios el aire acondicionado suele estar encendido continuamente. Trata de elegir lugares frescos cuando almuerzas o tomas un descanso en las horas más calurosas (entre las 11 y las 5 de la tarde).

Visita este artículo: Alimentos que contienen melatonina para un buen descanso

8. Usar cremas protectoras

protector solar rostro

Aunque no vayamos a la playa también necesitamos aplicar factor de protección en la ciudad. Al salir de casa coloca una buena cantidad.

  • Vuelve a ponértelo nuevamente, al menos, dos veces más al día, ya que la transpiración o el contacto con el agua van quitando la crema.
  • Los lugares más vulnerables son el rostro, los hombros y la espalda alta.

9. Consultar con un médico

Apenas nos sintamos mareados o nos baje la presión debemos dejar de hacer todo y sentarnos en un sitio fresco y aireado.

En lo posible deberemos beber varios vasos de agua. Si los síntomas persisten, no dudes en ir a la consulta médica.