Cómo evitar “dejar todo para mañana”

Dejar todo para mañana no solo puede afectarnos a nivel laboral, sino también emocional, ya que sentiremos que no hemos sido capaces de cumplir con nuestros objetivos

La procrastinación es un hábito muy frecuente en el cual elegimos “dejar todo para mañana”.

Es frecuente, sobre todo, en el caso de aquellas tareas que no nos agradan o que nos demandan mucha energía y atención. en tales casos es normal postergarlas para otro día.

En este artículo te damos algunos consejos para evitar ese aplazamiento de ciertas actividades para un futuro.

¿Por qué dejamos todo para mañana?

De vez en cuando mantener algo en la lista de pendientes porque no hemos tenido tiempo no es algo malo. El problema reside cuando dejamos todo para mañana, aun teniendo los medios y las horas disponibles.

La procrastinación es la postergación sistemática de las tareas que debemos cumplir ya sea en el trabajo, en casa, en el estudio, etc.

Por lo general estas obligaciones se reemplazan por actividades más placenteras y menos importantes como, por ejemplo, mirar la televisión o tumbarnos al sol.

Existen diferentes motivos por los cuales dejamos muchas cosas “para otro día”, pero los tres más comunes son:

1. Miedo al fracaso

Miedo al fracaso

No nos enfrentamos a la situación, creemos que dejando pasar el tiempo se resolverá sola, alguien vendrá en nuestra ayuda o ya no tendremos que hacernos cargo.

El temor a equivocarnos puede llevar a la procrastinación.

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2. Perfeccionismo

Creemos que no es el momento o el lugar adecuado para llevar a cabo una tarea ya que, si el resultado no es ideal, no cuenta.

Esa concepción equivocada de perfección nos puede hacer postergar las cosas.

3. Expectativas imposibles

Expectativas imposibles

Pensar que esa actividad será mejor dejarla para más adelante porque ahora no tenemos los medios o las herramientas para realizarla es otro motivo de procrastinación.

Por supuesto que “dejar todo para mañana” tiene sus consecuencias negativas, sobre todo a nivel emocional.

Muchas personas que postergan sus tareas se sienten estresadas, insatisfechas, culpables o ansiosas. Incluso hay efectos físicos como, por ejemplo, la diarrea, la gripe o los problemas gastrointestinales.

Cómo evitar “dejar todo para mañana”

La procrastinación no es un “buen negocio”. Aquellas personas que dejan todo para mañana suelen ser tildadas de perezosas, haraganas, poco eficientes y para nada confiables.

Además, se los relaciona con la falta de ambición o de visión de futuro.

Seguro ya conoces el refrán que dice “no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”.

Es momento de que lo pongas en práctica a través de estos consejos o técnicas:

1. Analízate

Analízate

Reflexiona de qué manera la procrastinación afecta tu productividad, tus relaciones laborales o personales, tus sueños y deseos, etc.

Identifica cuáles son los desencadenantes. ¿Por qué estás dejando esas tareas para otro momento? ¿Será por miedo, por falta de interés?

2. Haz las cosas de una en una

El llamado “multitasking” o “multitarea” es algo muy habitual en estos días. Esto hace que nunca podamos terminar los pendientes y se vayan acumulando.

Así es muy difícil enfocarnos y evitar la procrastinación. Para que esto no suceda es mejor hacer las tareas de una en una: divide lo grande en porciones pequeñas y que puedas manejar.

De esta manera cuando finalices una parte te sentirás “encaminado” para continuar. Haz lo mismo con tus proyectos. Apenas veas que hay un porcentaje hecho de esa tarea en particular, tendrás más ganas de seguir con ella.

3. Gestiona el tiempo

Gestiona el tiempo

Todos tenemos 24 horas al día, pero depende de cada uno de nosotros qué hacemos en ese tiempo.

  • Utilizar una agenda u organizador puede ser de gran ayuda en estos casos. Delimita el periodo que necesitas para hacer o terminar una tarea.
  • Trata de que, al finalizar el día, todos los pendientes estén marcados como “finalizados”.
  • También te puede servir colocar fechas límites a las obligaciones y separar entre aquellas tareas que te llevan más y menos tiempo o que deben ser terminadas con mayor o menor urgencia.
  • Gestionar bien el tiempo, además, nos permite disfrutar de horas libres y no padecer tanto estrés.

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4. No busques la perfección

Eso no significa que no debas esforzarte por hacer las cosas bien, pero muchas veces cuando decidimos “dejar todo para mañana” es porque nos empeñamos en que quede perfecto. Y no siempre eso es posible.

Trabaja para terminar la mayoría de las tareas y después, si te queda tiempo, esfuérzate un poco para mejorarlas.

El tiempo y la energía que te demanda ese afán de perfección te resta fuerzas para seguir con otras tareas. Sé eficiente, pero no te exijas más de lo que puedes dar.

5. Cambia el foco

Cambia el foco

Muchas veces la procrastinación se debe a la falta de motivación. Si tenemos un trabajo monótono o estamos pensando en otra cosa es más fácil perder la concentración y terminar dejando todo para más adelante.

No obstante, siempre puedes hallar algo que te encante de tus tareas, incluso de las más tediosas. O, al menos, comprender que, tras haber finalizado un pendiente, te sentirás a gusto contigo mismo.

6. Da un paseo

Aunque pueda parecer extraño, en ocasiones necesitamos tomar un poco de aire y salir del ambiente en que nos encontramos para regresar con las baterías recargadas.

Tal vez sea mejor para ti dormir una siesta, beber un té, andar en bicicleta por el parque o leer un capítulo de tu libro favorito.

Lo importante es que hagas algo que te ayude para que, cuando regreses a la oficina, tengas energía para cumplir con tus pendientes.

Mientras te encuentres en ese momento de “pausa” trata de no pensar en las obligaciones ni en lo que te está esperando para terminar la jornada.

7. Dile adiós a las distracciones

En la actualidad es cada vez más difícil enfocarnos. Los medios de comunicación, las pantallas, las luces, la cantidad de actividades diarias… Todo ello nos quita la atención de aquello que es importante.

Para no dejar todo para mañana sería bueno que no tuvieses el móvil a la vista, por ejemplo.