Cómo evitar sentirse culpable por todo

Yamila Papa 1 octubre, 2017
Aunque sentirse culpable es un mecanismo para mejorar, si lo único que hace es impedirnos avanzar debemos revisar nuestros sentimientos y aprender a pasar página

La culpa es una emoción bastante habitual en algunas personas.

Si crees que podrías haber hecho algo mejor y no dejas de pensar en ello, si continuamente recuerdas tus errores o consideras que te equivocas en todo, entonces, no dudes en leer el siguiente artículo.

Aprenderás a continuación cómo evitar sentirse culpable en cualquier situación.

¿Por qué es normal el sentirse culpable?

Existen diferentes motivos por los cuales alguien puede tener culpa y sufrir por ello.

A nivel cultural y educativo sentirse culpable es una manera de evitar cometer errores en el futuro o que ese sentimiento nos permita obrar mejor la próxima vez.

Ahora bien, ¿por qué nos sentimos culpables? Estas podrían ser algunas de las razones:

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1. Por cuestiones de moral o ética

Por cuestiones de moral o ética

Desde pequeños nos han enseñado ciertas prácticas “correctas” o “esperables” del ser humano según la sociedad o la cultura en la que vivimos.

Cuando hacemos algo por fuera de esas máximas es normal sentirse culpable, porque consideramos un error o una falta a un código preestablecido.

Sin embargo, la culpabilidad puede ser solo una emoción “del momento” y no conlleva cambiar de hábito o de dirección.

Quizás al principio nos sentimos un poco culpables por hacer algo, pero luego “se nos olvida” o preferimos enfocarnos en las consecuencias de tales actos.

2. Porque creemos que nos hace mejores personas

La culpa en sí misma no convierte a alguien en mejor ciudadano, mejor hijo, mejor esposo, mejor empleado, etc.

Solemos tener la sensación de que es preferible hacer algo mal y sentirnos culpables, ya que esta emoción nos “convierte” en seres moralmente superiores. Como si de esta manera pudiésemos redimirnos o purificarnos.

Sin embargo lo importante no es la culpabilidad sino el arrepentimiento sincero, así como también la manera en que actuamos para reparar el error.

3. Por egoísmo

Por egoísmo

La culpa también es una respuesta egoísta del ser humano, el cual se siente mala persona o que no está en paz consigo mismo cuando comete alguna equivocación.

Sin embargo estos pensamientos autocentrados son muy distantes de la ética (que se basa en pensar en los demás).

La culpabilidad puede distraernos y alejarnos de quienes nos rodean. Estamos tan concentrados en sentirnos culpables que no podemos hacer nada bueno por el resto de la gente.

Cómo evitar sentirse culpable

Los sentimientos de culpa pueden aparecer en cualquier momento y lugar. En algunas personas son más frecuentes y pueden derivar en depresión, soledad, angustia, remordimiento, etc.

Pensar continuamente en aquello que hemos hecho “mal” puede impedir remediar los errores o aprender de ellos para el futuro.

Presta atención a estas recomendaciones para evitar sentirse culpable todo el tiempo:

1. Comprende el sentimiento

Sentimiento

La culpa puede ser productiva o improductiva. En el primer caso nos permitirá crecer y madurar, y en el segundo, todo lo contrario.

Si aprendemos de nuestros errores y los tomamos como una lección no tendríamos por qué sentirnos culpables.

  • En el caso de la culpa improductiva es aquella que no te permite mejorar y puede desembocar en una depresión muy grande.
  • No está mal pensar en aquello que has hecho mal pero sí es un problema si solo te enfocas en el error sin intentar trabajar en él o mejorar para la próxima vez.
  • Todos nos equivocamos, pero la actitud que tomamos ante ello es lo que nos define como personas.

2. Es normal sentirse culpable por eventos incontrolables

Un accidente con el coche o no habernos despedido de un ser querido que acaba de fallecer son situaciones que nos hacen sentir culpables.

  • Pensar en aquello que “podríamos haber hecho” y por diferentes motivos no hicimos nos hace sentir muy mal.
  • La impotencia, la frustración y la pérdida del control van de la mano con la culpabilidad.

Tal vez sea bueno que pienses en que hay muchas cosas que no podemos cambiar y que no por ello somos peores personas.

No podemos decidir todo lo que nos rodea. Pensar en lo que “podría haber sido” no es saludable, porque no tenemos la posibilidad de cambiar el pasado.

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3. Reflexiona sobre tus emociones

Reflexiona sobre tus emociones

¿En qué momento o situación es más frecuente que aparezca la culpa? Haz un ejercicio de retrospección y analiza por qué te sientes culpable.

  • Quizás se deba a algo que te han inculcado de pequeño relacionado a la ética y la moral. Otras emociones que pueden aparecer son vergüenza y tristeza.
  • Identifica cada una de ellas y determina en qué momento específico aparecen.

Una vez que te hayas dado cuenta de los hábitos o situaciones que te hacen vulnerable a la culpa puedes trabajar en ellos e intentar cambiarlos o mejorarlos.

  • Puedes ayudarte escribiendo un diario, haciendo una lista o hablar sobre el tema con alguien cercano (o un terapeuta). Así evitarás que la culpa te domine.

4. Acepta la culpa

Este es un paso fundamental para que el sentimiento no se apodere de ti y de tus relaciones interpersonales.

No es malo sentirse culpable, pero sí quedarse con esa sensación para toda la vida.

Aceptar el problema implica reconocer que eres humano y puedes equivocarte, pero también que tienes la posibilidad de cambiar.

Es difícil y te llevará tiempo pero al final te sentirás mejor contigo mismo. Perdónate y vivirás más tranquilo, sin tantas presiones ni imposiciones sociales.

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