¿Qué son los excipientes de los medicamentos?

30 diciembre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la farmacéutica María Vijande
Para saber los excipientes que contiene un medicamento no hay más que hacer que mirar el prospecto del mismo o el etiquetado. Te contamos en este artículo cómo informarte mejor sobre estos componentes de los fármacos.

Seguramente ya conoces la expresión “excipientes de los medicamentos” porque la has visto muchas veces, aunque sea leyendo el prospecto de un fármaco, y no sabes a qué se está haciendo referencia.

Los excipientes de los medicamentos son los componentes de la formulación excepto el principio activo, que es la molécula terapéutica. En este sentido un medicamento está formado, principalmente, por un principio activo y por excipientes. Estos excipientes se utilizan para conseguir la forma farmacéutica deseada.

La forma farmacéutica es, por lo tanto, la disposición individualizada a que se adaptan los fármacos y los excipientes. Dicho de otra forma, es el aspecto físico que se le da a las sustancias medicamentosas para facilitar su administración. Por ejemplo, el jarabe es una forma farmacéutica para la admiración oral, pero las píldoras son otra forma farmacéutica diferente.

En definitiva, los excipientes se combinan con los principios activos o fármacos en diferentes formas farmacéuticas (para administración oral, intravenosa, anal, etc.) con el fin de sintetizar un medicamento, el cual es la combinación de las sustancias mencionadas.

 

¿Para qué sirven los excipientes de los medicamentos?

excipientes

Los excipientes tienen la función de facilitar la preparación, conservación y la administración de los medicamentos. Además, son los únicos componentes que pueden diferir entre un medicamento de marca respecto a un genérico.

A continuación, te nombramos alguno de los tipos de excipientes más utilizados:

  • Aglutinantes: la función que tienen es la de mantener los componentes unidos. Algunos de los más utilizados son los almidones, los azúcares, la lactosa o azúcares como xilitol.
  • Diluyentes: rellenan el contenido de una pastilla o cápsula para conseguir una presentación conveniente para el consumo. La celulosa vegetal es un excipiente cuyo uso está muy extendido en tabletas o cápsulas de gelatina dura.
  • Desintegradores: hacen que la liberación de los principios activos mejore en el tracto digestivo.
  • Lubrificantes: son fundamentales para evitar que se formen terrones o que se peguen los ingredientes en las máquinas a la hora de fabricarlos. Algunas de las sustancias más utilizadas para este fin son minerales tan comunes como el talco. También se utiliza grasa de esteroides.
  • Recubridores: estos excipientes se encargan de proteger los ingredientes de los agentes atmosféricos como el aire o la humedad. Además, favorecen que las tabletas que tengan un mal sabor se traguen con más facilidad. Suele utilizarse una capa de celulosa que no contiene ninguna sustancia alergénica.
  • Edulcorantes: la principal función de estos excipientes es favorecer la deglución de los comprimidos mejorando su sabor.
  • Saborizante y colorantes: mejoran las propiedades organolépticas de los medicamentos y, gracias a ello, mejoran el cumplimiento de la pauta terapéutica.

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¿Cómo aparecen los excipientes en el prospecto de un medicamento?

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Normalmente los excipientes son sustancias inertes, es decir que no desencadenan ningún efecto en el organismo. No obstante, en algunas ocasiones sí que es posible que tengan una acción reconocida o algún efecto como alergias o intolerancias.

Es por esta razón por la que hay que informarse siempre sobre la composición de un medicamento y asegurarse de un uso correcto del mismo.

Para saber los excipientes que contiene un medicamento no hay que hacer más que mirar el prospecto del mismo o el etiquetado. En el primero los excipientes es expresan de forma completa, es decir, primero con la Denominación Común Internacional, que es el nombre por el que se le conoce, seguido de la letra “E” -la cual no siempre aparece- y finalmente su número correspondiente.

No obstante, en el etiquetado puede aparecer solo con la letra “E” y con el número correspondiente; no tiene porqué aparecer el nombre común. Tomemos como ejemplo el excipiente que se llama dióxido de titanio. En los medicamentos que lo contengan debería decir el prospecto: “dióxido de titanio E171”.

Gracias a esta información que se recoge en el prospecto se pueden prevenir bastantes problemas de salud. Por ejemplo los pacientes celíacos pueden comprobar si la formulación contiene gluten. Del mismo modo los pacientes con intolerancia a la lactosa pueden ver si hay algún componente que los afecte.

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Conclusión

Los excipientes son fundamentales para la fabricación de los medicamentos. Mejoran el sabor, el aspecto, la absorción y la distribución del preparado.

Como alguno de ellos pueden producir efectos alérgicos o intolerantes, es fundamental que antes de tomarte un medicamento leas el prospecto del mismo o le preguntes al médico o al farmacéutico/a por la composición del mismo.

 

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