Exquisita receta de salsa para carne

Maite Córdova · 2 octubre, 2018
Aunque las salsas que proponemos están ideadas para los diferentes tipos de carne roja, si lo deseamos también podemos servirlas con carne blanca para darle un toque diferente.

Por lo general, cuando se preparan varias piezas de carne roja (ternera, res, cerdo, buey, cordero, etcétera) es necesario servir con una salsa para carne que rehidrate la preparación. Al cocerse y mezclarse con los condimentos, las carnes suelen perder gran parte de su jugosidad.

Por otra parte, una salsa para carne sirve para darle un determinado sabor a la misma. De esta manera, una salsa puede hacer que un plato no solo tenga una textura más suave, sino un sabor en concreto: dulce, salado, agridulce, o bien un punto ácido. De allí que gracias a una salsa, se pueda diferenciar una preparación de otra, aún cuando se realicen con la misma pieza de carne. En otras palabras, no es lo mismo servir un filete de ternera con salsa de queso, que servir unas albóndigas con salsa de tomate.

Todas las salsas que presentamos a continuación son muy fáciles de preparar, por ende, no necesitaremos una técnica especial para prepararlas ni será necesario recurrir a utensilios específicos. Si contamos con una sartén y una base de caldo para carne, ya tendremos gran parte de lo necesario.

1. Salsa para carne, a la pimienta

Ingredientes

  • Aceite de oliva
  • Sal (al gusto)
  • 1 pastilla de caldo para carne
  • ¼ vaso de vino blanco (50 ml)
  • 10 o 12 granos de pimienta
  • 2 tazas de nata para cocinar (500 ml)
  • Pimienta molida (la cantidad necesaria)

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Preparación

Remedios naturales con pimienta.

  1. Colocamos un chorrito de aceite a calentar en una sartén a fuego medio. Antes de que comience a saltar, añadimos los granos de pimienta (con cuidado, porque salpica).
  2. A continuación, añadimos el vino blanco. Una vez que se evapore el alcohol, añadimos la nata.
  3. Removemos con movimientos lentos para integrar la nata con el aceite y los granos de pimienta.
  4. Añadimos la pastilla de caldo para carne y dejamos que se disuelva. Volvemos a remover con cuidado todo y salamos al gusto.
  5. Bajamos la llama del fuego al mínimo y cocemos todo durante 4 o 5 minutos, aproximadamente.

2. Salsa para carne, estilo ibérico

Ingredientes

  • 2 bandejas de jamón ibérico (200 g)
  • 3 cucharadas de mantequilla con sal (60 g)
  • 1 vaso de nata líquida para cocinar (200 ml)
  • 2 cucharadas de concentrado de carne de res (30 ml)

Preparación

  1. Colocamos una sartén a calentar a fuego medio y, una vez esté caliente, añadimos la mantequilla para que se derrita.
  2. Aparte, picamos el jamón en trozos pequeños y los llevamos a cocer a la sartén.
  3. Cuando el jamón comience a cocerse, añadimos la nata, poco a poco, y removemos lentamente para integrar todos los ingredientes.
  4. Dejamos cocer durante unos 5 minutos a fuego medio y ¡listo!

3. Salsa para carne, a la española

Ingredientes

  • 1 o 2 huesos
  • 3 cucharadas de mantequilla (60 g)
  • ½ vaso de harina de trigo (100 g)
  • Caldo de carne concentrado (la cantidad necesaria)

Preparación

  1. Tamizamos la harina.
  2. Aparte, calentamos el caldo de carne en el microondas. Una vez listo, reservamos.
  3. Mientras tanto, calentamos la mantequilla en una sartén a fuego medio.
  4. Cuando se haya derretido la mantequilla, añadimos la harina. Procedemos a mezclar con movimientos envolventes y lentos para formar un roux.
  5. A continuación, añadimos el caldo de carne y los huesos. Ahora solo debemos dejar que la salsa espese lo suficiente.
  6. Bajamos la llama del fuego al mínimo y dejamos reposar durante 2 minutos. Finalmente, la retiramos del fuego y la colamos.

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Algunas recomendaciones

En primer lugar, es necesario recordar que una salsa para carne se puede añadir tanto caliente (recién hecha) como fría; es decir, con un tiempo de refrigeración que, por lo general, suele ser superior a 15 minutos. Lo importante es verter la cantidad necesaria sobre el plato y, en especial, sobre el ingrediente que nos interesa acompañar (en este caso, la carne).

En segundo lugar, toda salsa para carne debe tener su respectivo tiempo de reposo, según los ingredientes que contenga. Así estos podrán integrarse bien y constituir una mezcla apta para el consumo. Por ejemplo, siempre es mucho más sano y agradable disfrutar de una salsa con derivados lácteos sin grumos que con ellos.

En tercer lugar, hay que tener en cuenta que, mientras más densa es una salsa, la carne roja deberá cocerse, como mínimo, en su punto. Y en caso de que una carne esté poco cocida, será necesario añadir una salsa de consistencia bastante líquida. Así conseguirá impregnarla bien y, por supuesto, darle un sabor y disimular el gusto metálico de la sangre.