5 factores que afectan a la calidad de tu descanso y que no dependen de ti

Factores que afectan a la calidad de tu descanso y que no dependen de ti

Saber desconectar del trabajo y de las presiones es fundamental para poder descansar. Asimismo, debemos tener en cuenta que también nuestra edad va a influir en nuestra calidad de sueño
Mujer en cama con insomnio

Cuando empezamos a padecer algún que otro problema asociado al descanso nocturno, lo primero que nos preguntan los especialistas es cuáles son nuestros hábitos cotidianos.

Una mala alimentación, acostarnos tarde, hacer siestas excesivas o abusar del ordenador o el móvil justo cuando deberíamos estar durmiendo son, sin duda, los grandes desencadenantes del insomnio.

Ahora bien, algo que no se nos puede escapar es que no siempre somos los únicos responsables de nuestro mal descanso.

En ocasiones, a pesar de dormir por la noche, la calidad de ese sueño no es la adecuada, nos despertamos a menudo y amanecemos cansados, con dolor muscular y dolor de cabeza.

Si es tu caso y esta sensación es continuada, no dudes en acudir al médico para conocer la causa.

Por nuestra parte, queremos explicarte esos otros factores que están detrás de un mal descanso en una buena parte de los casos y de los que, a veces, no somos del todo conscientes.

Te proponemos reflexionar sobre ellos.

1. La edad afecta a la calidad de nuestro descanso

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A media que nos hacemos mayores es común experimentar la pérdida de la calidad de nuestro descanso.

  • Se vuelve más ligero, más fragmentado y las horas de sueño reales y profundas son cada vez menores.
  • Poco a poco ese insomnio ocasional puede volverse crónico, hasta el punto de necesitar algún tipo de medicación que garantice ese descanso adecuado con el cual, mejorar la calidad de vida del afectado.
  • Las razones de por qué esto es así son múltiples: aparecen problemas como la apnea, el síndrome de las piernas inquietas, dolores articulares o incluso la alteración del ritmo circadiano.

La atención médica, una buena dieta y el ejercicio moderado o regular pueden ayudarnos a mejorar la calidad de nuestro descanso.

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2. Si eres mujer duermes menos

Queda claro que no se puede generalizar, que el insomnio aparece cuando menos se le espera pero, por término medio, y como nos explican desde la “Fundación americana del sueño“, ser hombre o mujer, en ocasiones, determina un mejor o peor descanso.

Las causas serían las siguientes:

  • La mujer tiende a la multitarea, es decir, realiza una variedad de actividades donde su mente está pendiente de múltiples presiones, estímulos y responsabilidades.
  • Todo ello favorece la aparición del insomnio ocasional.
  • A su vez, se le añaden los trastornos asociados a los embarazos o la menopausia.
  • Otro aspecto curioso es el hecho de que, por término medio, son los hombres los que más padecen apnea y problemas con los ronquidos, con lo cual, sus parejas se despiertan en múltiples ocasiones a causa de los sonidos.

Todas estas características hacen que, poco a poco, la calidad del descanso de una parte de las mujeres sea más deficiente.

3. Nuestra cultura y el país en el que vivamos

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Este dato, más allá de la simple curiosidad, nos habla de un hecho que todos conocemos: el ritmo de vida de una sociedad determina la calidad de su bienestar.

  • Tanto es así, que culturas como la japonesa, muy orientada al trabajo, se caracteriza por dedicar menos horas al descanso nocturno.
  • De hecho, es común entre ellos practicar lo que se conoce como “inemuri” o el arte de estar presente mientras se duerme.

Así, los japoneses hacen pequeñas siestas en sus espacios de trabajo, caracterizadas por pequeñas “cabezadas” donde ni siquiera llegan a acostarse.

  • Se trata solo de descansar la mente y el cuerpo unos minutos en vista de la gran presión laboral que caracteriza ciertos núcleos poblacionales del país.

Por otro lado, nuestros hábitos de vida también dependen mucho de la cultura a la que pertenezcamos.

En España, por ejemplo, es muy común cenar tarde y ir a la cama a horas muy avanzadas, algo que contrasta mucho con países del norte de Europa.

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Todo esto son factores que no siempre dependen de nosotros mismos y que determinan también el poder tener un descanso nocturno de calidad con el cual levantarnos con fuerzas para afrontar el día.

4. La luz solar

soledad descanso

Muchos de nosotros nos pasamos gran parte del día enfrascados en nuestros puestos de trabajo bajo el refugio de las luces artificiales: en una oficina, ante un ordenador, en una fábrica o en cualquier otro entorno donde las tareas se llevan a cabo en espacios cerrados.

Poco a poco, y sin que nos demos cuenta, no armonizamos con nuestros ciclos biológicos ni con la luz solar: entrar a trabajar cuando aún no ha amanecido y salir de noche afecta gravemente a nuestro descanso.

Es algo que tiene un impacto importante en nuestra vida.

5. La presión social

Muchos dirán que las personas somos dueñas de nuestras vidas y que la presión social no es un factor que escape a nuestro control, que todos podemos tener las riendas de nuestra realidad.

  • Ahora bien, hay varios factores que no siempre podemos controlar: las personas estamos obligadas a tener responsabilidades laborales para poder subsistir.
  • Un trabajo organiza nuestros horarios, al igual que el propio entorno: las políticas sociales y económicas, los horarios, nuestras obligaciones para ese contexto personal y social…
  • Formamos parte de un engranaje del que no somos libres del todo, y todo ello, determina nuestra mayor o menor carga de estrés.
  • Gran parte de esa presión social que no podemos controlar afecta a nuestra vida en muchos aspectos, sobre todo a nivel emocional. De ahí que pasemos muchas épocas con problemas de insomnio.

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Ante esas presiones lo ideal es mantener un equilibrio entre tiempo de ocio y tiempo de trabajo.

Cuidar de la propia salud y del bienestar emocional es clave para poder descansar mejor, libre de preocupaciones cuando tomamos contacto con la almohada.