Factores de riesgo y tratamientos del hombro congelado

30 septiembre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por el médico Leonardo Biolatto
El hombro congelado es una situación clínica de la articulación del hombro que genera dificultad para la movilización y dolor intenso. Te vamos a contar en este artículo cómo se genera y cuáles son los posibles tratamientos.

El hombro congelado es una situación patológica y traumatológica de la articulación del hombro. También se conoce con el nombre de «capsulitis adhesiva», debido que el mecanismo final de producción de los síntomas es la inflamación de la cápsula del hombro.

Para entender esto, tenemos que repasar cómo se constituye el hombro. Se trata de una articulación donde contactan el húmero, la clavícula y la escápula como huesos, todos rodeados por un tejido blando que les forma la cápsula y los envuelve. Esa cápsula es la que se engrosa en el hombro congelado.

Se calcula que aproximadamente el 2% de la población mundial lo padece en algún momento de su vida. Sucede prioritariamente entre los cuarenta y los sesenta años, dándose más en mujeres que en varones.

Como veremos más adelante, hay personas más propensas a padecerlo que otras. Se ha asociado principalmente a la falta de movilidad que lleva al engrosamiento de la cápsula articular. Por esa razón, se suele diagnosticar en pacientes postrados, por ejemplo.

Síntomas y diagnóstico del hombro congelado

El hombro congelado se desarrolla de forma lenta. No aparecen los síntomas de un día para el otro. Consta de tres etapas que pueden abarcar hasta cuatro años de duración en total. Te describimos a continuación el proceso:

  • Bloqueo motor: es la primera etapa de la patología y se caracteriza por dolor al mover el hombro. Si bien todavía hay movilidad de la articulación, ya se da cuenta el paciente que está limitado. Este período puede durar de dos a nueve meses.
  • Congelamiento: esta segunda etapa es también conocida como etapa de rigidez. Se vuelve muy difícil mover el hombro hasta para actividades cotidianas. Dura unos seis meses.
  • Descongelamiento: es un proceso de mejoramiento de los síntomas, ya sea por evolución natural o por la aplicación de tratamientos médicos. La recuperación completa puede demorar de seis meses a dos años.

Para llegar al diagnóstico, el médico básicamente debe realizar un examen clínico minucioso, ya que los síntomas son claros. Es común que el profesional tome el miembro superior adolorido y lo intente movilizar en diferentes direcciones.

Cuando el médico moviliza el hombro del paciente sin que este haga fuerzas está midiendo el rango de movimiento pasivo. A su vez, le pedirá al paciente que mueva el brazo según sus propias fuerzas para valorar el rango de movimiento activo.

En el hombro congelado, ambos rangos de movimiento –pasivo y activo- se encuentran limitados y son dolorosos.

hombro congelado
La articulación del hombro se compone de tres huesos y una cápsula que los recubre.

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Factores de riesgo

El hombro congelado está asociado a situaciones donde la movilidad se reduce. Al permanecer mucho tiempo postrado, por ejemplo, se corre más riesgo. También puede suceder que no haya una postración completa, sino poca movilidad del miembro superior por alguna causa traumatológica, y el efecto será el mismo.

Como factores de riesgo de baja movilidad tenemos:

  • Edad: personas muy ancianas que necesitan de terceros para movilizarse.
  • Fracturas en el brazo o antebrazo: con la consiguiente colocación de yeso.
  • Accidente cerebrovascular (ACV): todo el período de recuperación de los ACV es lento y de baja movilidad a consecuencia de las secuelas.
  • Post-quirúrgicos: cirugías mayores que obligan al reposo prolongado.

También tenemos que considerar como factor de riesgo a un grupo de enfermedades que, sin causar postración, se las ha encontrado como predisponentes del hombro congelado, entre ellas:

  • Diabetes: estudios científicos han encontrado que hasta el 20% de las personas diabéticas padecen en algún momento hombro congelado, aunque se desconoce la causa.
  • Alteraciones de la glándula tiroides: hipotiroidismo e hipertiroidismo.
  • Enfermedad de Parkinson
Mujer con el brazo escayolado.
El uso de yesos en los brazos y antebrazos predispone al hombro congelado

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Tratamiento del hombro congelado

La mayoría de los pacientes con hombro congelado pueden mejorar con medicamentos antiinflamatorios y algo de fisioterapia. En general, el 90% de los afectados no requiere cirugía correctiva.

Entre los medicamentos se pueden recetar los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) o corticosteroides. El AINE más frecuentemente utilizado es el ibuprofeno. En cuanto a los corticosteroides, se prefiere la cortisona por vía inyectable directamente dentro de la articulación dolorida.

La fisioterapia juega un rol fundamental en el tratamiento. Existen ciertos ejercicios y maniobras puntuales que son efectivas para el hombro congelado. Además, se suelen combinar con la aplicación de calor para lograr el aflojamiento de las estructuras rígidas.

En última instancia, se reserva la opción quirúrgica para aquellos pacientes que no han respondido correctamente a las opciones incruentas como la medicación y la fisioterapia. No es la mayoría de los casos, como aclaramos, pero existe la opción.

Las maniobras quirúrgicas son dos:

  • Manipulación: bajo anestesia el profesional médico moviliza el hombro forzándolo, lo que produce que se rompa la cápsula rígida y se libere la articulación.
  • Artroscopía: el cirujano corta algunas partes de la cápsula que está rígida a través de pequeñas incisiones con materiales preparados a tal fin.

En conclusión

Como hemos visto, la enfermedad del hombro congelado puede resultar incapacitante y muy dolorosa. Así que si tienes síntomas parecidos con dificultad para movilizar el hombro y hacer las actividades de la vida diaria, lo mejor es que consultes a un médico para buscar el diagnóstico correcto.

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