Mitos sobre la alimentación saludable

Francisco Peñalver · 7 diciembre, 2013
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la nutricionista Eliana Delgado Villanueva el 19 enero, 2019
Debemos compensar nuestra ingesta con nuestro gasto calórico. Así, podremos consumir todo tipo de alimentos siempre y cuando lo hagamos con moderación y los combinemos adecuadamente

Somos muchos los que modificamos nuestros hábitos alimenticios en busca de una mejoría en la salud. Sin embargo, existen varios mitos sobre la alimentación saludable. 

Por este motivo, queremos presentarte los más frecuentes en la actualidad. De esta forma, sabrás identificar afirmaciones que se ponen de moda pero que no se corresponden con la realidad.

Una vez nos proponemos un cambio en nuestra filosofía de vida, entonces nos encontramos ante una encrucijada. ¿Es sano todo aquello que nos “venden” como tal?

Avance científico

La ciencia va descubriendo propiedades nuevas en los alimentos que nos ayudan a aliviar dolencias. Por eso, es clave estar al día de las nuevas investigaciones, ya que lo que antes se consideraba un hábito poco saludable ahora puede resultar que sí lo es.

Cuando hay consenso en el mundo científico, las autoridades sanitarias nacionales e internacionales no tardan en hacerse eco de estos descubrimientos. Pero, ¿qué ocurre cuando la información no es políticamente correcta?

Desmontando mitos sobre la alimentación saludable

Es importante escapar de los mitos sobre alimentación. Te recomendamos no aceptar verdades absolutas que no se corresponden con la actualidad científica.

1. Las grasas saturadas son malas para el corazón. Falso

Recientemente se ha demostrado que consumir grasas saturadas no provocaría problemas cardíacos, sino que serían las problemáticas metabólicos (colesterol alto, diabetes, síndrome metabólico…) las que incrementarían el riesgo.

Pero la cosa no queda ahí: la ciencia moderna sabe que son otros hábitos alimenticios los que afectan directamente a la salud del corazón. Un ejemplo de ello sería consumir mucho azúcar o grasas trans.

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2. Deberíamos consumir más grasas buenas. Verdadero

Según las nuevas líneas de investigación, reducir el consumo de grasas ni es saludable ni tiene por qué ayudar a perder tejido adiposo.

De hecho, existen «grasas buenas» que son una fuente importante de energía. Además, favorecen la eliminación de grasas nocivas acumuladas a través de un pequeño ayuno diario.

Grasas

Una reciente publicación en British Medical Journal asegura que las grasas saturadas de origen animal no solo no perjudican a la actividad cardíaca, sino que ayudan a protegerla. Por tanto, sería un error eliminarlas de la dieta. Estos estudios hacen responsable de estos problemas cardíacos a las grasas-trans.

La ciencia recomienda el consumo de “grasas buenas” y asegura que el 50 % de nuestra dieta debería estar sostenida por grasas saludables. Algunos ejemplos de este tipo de grasas son el coco, aguacate, aceite de oliva, almendras o mantequilla orgánica.

3. Los carbohidratos deberían ser la base de la dieta. Falso

Por el contrario, recomiendan reducir notablemente el consumo de azúcares y carbohidratos. De esta forma, se reducirían los índices de glucemia en sangre, uno de los factores de riesgo de la enfermedad cardiovascular.

Por este motivo, la clásica pirámide nutricional que coloca los carbohidratos como fuente principal de energía en nuestra dieta está siendo cuestionada. Así, debería ser sustituida por esta Food Pyramid. El exceso de azúcar en sangre se acumula como grasas nocivas, además de elevar los niveles de insulina.

Descubre: «6 fuentes de carbohidratos que no te engordan»

4. Consumir mucha fruta es lo mejor para la salud. Falso

Siguiendo esta línea, si consumimos muchas frutas con alto índice glucémico podríamos padecer de diversos problemas de salud. Recientes estudios publicados en GreenMedInfo nos hablan de la toxicidad que provocaría un alto nivel de fructosa en el organismo.

También sería aconsejable no tomar la fruta como postre sino cuando el estómago está vacío, pues el cuerpo absorbería directamente sus nutrientes de manera rápida y eficiente.

Importantes conclusiones

Leche

Dependiendo de nuestra actividad, así debe ser nuestra alimentación. Debemos saber que si gastamos más energía podemos consumir más calorías y azúcares. Por el contrario, si nuestra vida es sedentaria, el consumo de alimentos ricos en calorías debería ser menor.

Partiendo de esta premisa, hay que comprender que tomar pocos hidratos de carbono/azúcares podría ser beneficioso para la salud, al contrario de lo que se venía pensando antiguamente.

Las nuevas recomendaciones indican que deberíamos consumir unos 25 gramos diarios de fruta, ya que debido a su alto porcentaje de fructosa podrían tener una incidencia negativa para la salud. Asimismo, sería mejor consumirla entre horas para favorecer su absorción.

Por su parte, consumir «grasas buenas» favorecería al organismo. Entre estas «grasas buenas» están las grasas de origen animal pero no las grasas-trans, que se consideran perjudiciales.

Por último, podemos acompañar esta dieta con los siguientes alimentos:

  • Jugos de vegetales frescos orgánicos
  • Proteínas de pescados y animales criados de forma natural
  • Huevos orgánicos
  • Verduras y hortalizas orgánicas

Esta es la propuesta de la ciencia para quien quiera evitar las dolencias propias de este último siglo: obesidad, diabetes, hipertensión y problemas cardíacos. Ahora que ya conoces más sobre los mitos que aparecen, puedes aplicar lo que la evidencia científica respalda.

  • Fundación del Corazón. [Internet]. Algunas reflexiones sobre las grasas. Disponible en: https://fundaciondelcorazon.com/corazon-facil/blog-impulso-vital/2642-algunas-reflexiones-sobre-las-grasas.html
  • Fundación del Corazón. [Internet]. El peligro de las grasas trans. Disponible en: https://fundaciondelcorazon.com/corazon-facil/blog-impulso-vital/2957-el-peligro-de-las-grasas-trans-.html
  • Organización Mundial de la Salud. [Internet]. Alimentación sana. 2018. Disponible en: http://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/healthy-diet
  • Ramsden, C.E., Zamora, D., Majchrzak-Hong, S., Keturah, R.F., Broste, S.K., Frantz, R.P., Davis, J.M., Ringel, A., Suchindran, C.M. and Hibbeln, J.R. Re-evaluation of the traditional diet-heart hypothesis: analysis of recovered data from Minnesota Coronary Experiment (1968-73). British Medical Journal, 2016; 353