Falsos Mitos sobre la alimentación saludable

Debemos compensar nuestra ingesta con nuestro gasto calórico. Así, podremos consumir todo tipo de alimentos siempre y cuando lo hagamos con moderación y los combinemos adecuadamente

Somos muchos los que modificamos nuestros hábitos alimenticios en busca de una mejoría en la salud. Sin embargo, existen muchos falsos mitos en relación con la alimentación saludable. 

Por este motivo, queremos presentarte los más frecuentes en la actualidad. De esta forma, sabrás identificar afirmaciones que se ponen de moda pero que no se corresponden con la realidad.

Una vez nos proponemos un cambio en nuestra filosofía de vida, entonces nos encontramos ante una encrucijada. ¿Es sano todo aquello que nos “venden” como tal?

Avance científico

La ciencia va descubriendo propiedades nuevas en los alimentos que nos ayudan a enfrentar dolencias. Por eso, es clave estar al día de las nuevas investigaciones, ya que lo que antes se consideraba un hábito poco saludable ahora puede resultar que sí lo es.

Cuando hay consenso en el mundo científico, las autoridades sanitarias nacionales e internacionales no tardan en hacerse eco de estos descubrimientos. Pero, ¿qué ocurre cuando la información no es políticamente correcta?

Desmontando falsos mitos sobre alimentación saludable

Es importante escapar de los falsos mitos sobre alimentación. Te recomendamos no aceptar verdades absolutas que no se corresponden con la actualidad científica.

Recientemente se ha demostrado que consumir grasas saturadas no provoca problemas cardíacos. Según este estudio, esa creencia ha sido uno de los falsos mitos de los que hablamos.

Pero la cosa no queda ahí: la ciencia moderna sabe que son otros hábitos alimenticios los que afectan directamente a la salud del corazón. Un ejemplo de ello sería consumir mucho azúcar o grasas trans.

Consumir más grasas

Según las nuevas líneas de investigación, reducir el consumo de grasas ni es saludable ni tiene por qué ayudar a perder tejido adiposo.

De hecho, existen “grasas buenas” que son una fuente importante de energía. Además, favorecen la eliminación de grasas nocivas acumuladas a través de un pequeño ayuno diario.

Grasas

Una reciente publicación en British Medical Journal asegura que las grasas saturadas de origen animal, no solo no perjudican a la actividad cardíaca, sino que ayudan a protegerla. Por tanto, es un error sacarlas de la dieta de estos pacientes. Estos estudios hacen responsable de estos problemas cardíacos a las grasas-trans.

La ciencia recomienda el consumo de “grasas buenas” y asegura que el 50 % de nuestra dieta debería estar sostenida por grasas saludables. Algunos ejemplos de este tipo de grasas son el coco, aguacate, aceite de oliva, almendras o mantequilla orgánica.

Evitar los carbohidratos

Por el contrario, recomiendan reducir notablemente el consumo de azúcares y carbohidratos. De esta forma, se reducirían los índices de glucemia en sangre.

Por este motivo, la clásica pirámide nutricional que coloca los carbohidratos como fuente principal de energía en nuestra dieta no es apta para esta sociedad. Así, debería ser sustituida por esta Food Pyramid. El exceso de azúcar en sangre se acumula como grasas nocivas, además de elevar los niveles de insulina.

Consumir poca fruta

Siguiendo esta línea, si consumimos muchas frutas con alto índice glucémico nos encontraremos con muchos problemas de salud. Recientes estudios publicados en GreenMedInfo nos hablan de la toxicidad que provoca un alto nivel de fructosa en el organismo.

También es aconsejable no tomar la fruta como postre. Realmente, es mucho más saludable si se consume con el estómago vacío entre horas, pues el cuerpo la absorbe sin pasar por la digestión de los alimentos.

Importantes conclusiones

Dependiendo de nuestra actividad, así debe ser nuestra alimentación. Debemos saber que si gastamos más energía podemos consumir más calorías y azúcares. Por el contrario, si nuestra vida es sedentaria, el consumo de alimentos ricos en calorías debe ser menor.

Partiendo de esta premisa, hay que comprender que tomar pocos hidratos de carbono/azúcares es beneficioso para la salud, al contrario de lo que se venía pensando antiguamente.

Leche

Debemos consumir unos 25 gramos diarios de fruta. Debido a su alto porcentaje de fructosa, tiene una incidencia negativa para la salud. Asimismo, es mejor consumirla entre horas para favorecer su absorción.

Por su parte, consumir “grasas buenas” favorece al organismo. Entre estas “grasas buenas” están las grasas de origen animal pero no las grasas-trans, las cuales son muy perjudiciales.

Por último, podemos acompañar esta dieta con los siguientes alimentos:

  • Jugos de vegetales frescos orgánicos
  • Proteínas de pescados y animales criados de forma natural
  • Huevos orgánicos
  • Verduras y hortalizas orgánicas

Esta es la propuesta de la ciencia para quien quiera evitar las dolencias propias de este último siglo: obesidad, diabetes, hipertensión y problemas cardíacos.
Ahora que ya conoces más sobre los falsos mitos que aparecen, puedes aplicar lo que la evidencia científica respalda.

  • Fundación del Corazón. [Internet]. Algunas reflexiones sobre las grasas. Disponible en: https://fundaciondelcorazon.com/corazon-facil/blog-impulso-vital/2642-algunas-reflexiones-sobre-las-grasas.html
  • Fundación del Corazón. [Internet]. El peligro de las grasas trans. Disponible en: https://fundaciondelcorazon.com/corazon-facil/blog-impulso-vital/2957-el-peligro-de-las-grasas-trans-.html
  • Organización Mundial de la Salud. [Internet]. Alimentación sana. 2018. Disponible en: http://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/healthy-diet
  • Ramsden, C.E., Zamora, D., Majchrzak-Hong, S., Keturah, R.F., Broste, S.K., Frantz, R.P., Davis, J.M., Ringel, A., Suchindran, C.M. and Hibbeln, J.R. Re-evaluation of the traditional diet-heart hypothesis: analysis of recovered data from Minnesota Coronary Experiment (1968-73). British Medical Journal, 2016; 353