¿Qué fármacos ayudan al tratamiento de la EPOC?

27 mayo, 2020
Este artículo fue redactado y avalado por el médico Nelton Abdon Ramos Rojas
EPOC o enfermedad pulmonar obstructiva crónica es una enfermedad pulmonar que consiste en la obstrucción persistente de las vías respiratorias.

La enfermedad pulmonar obstructiva crónica EPOC es una de las principales causas de morbilidad y mortalidad en el mundo desarrollado. Afecta al 9.1 % de la población general con edades comprendidas entre los 40 y los 69 años, y por tanto, es constituye un problema de salud pública.

Esta enfermedad tiene como principal factor de riesgo el consumo de tabaco. De hecho, el 90 % de los pacientes con EPOC son fumadores. Sin embargo, los factores genéticos y otros factores ambientales también intervienen en su desarrollo. Aunque con un papel menos importante que el tabaco.

Veamos cómo es el tratamiento de la EPOC, cuáles son sus objetivos y otras cuestiones interesantes.

Los objetivos del tratamiento de la EPOC

Para tratar esta enfermedad es necesario recurrir a uso de fármacos y, cuando es necesario, oxígeno. En líneas generales, los objetivos son: 

  • Disminuir la mortalidad.
  • Aliviar y tratar los síntomas.
  • Evitar la progresión de la enfermedad.
  • Mejorar la calidad de vida de los pacientes.

El tratamiento farmacológico busca disminuir los síntomas y las reducir el número de complicaciones de la enfermedad. Esto se debe a que ninguna de las medicaciones existentes ha demostrado modificar la principal característica del EPOC: el deterioro progresivo de la función pulmonar.

Nota: aunque exista un tratamiento, la medida más efectiva tanto para reducir el riesgo de desarrollar la enfermedad como frenar su progresión es no fumar. Esto, junto con la oxigenoterapia domiciliaria son los únicos tratamientos que han demostrado mejorar la supervivencia del EPOC.

Tratamiento farmacológico: broncodilatadores

En general, los pacientes con EPOC mejoran clínicamente si utilizan broncodilatadores. Sin embargo, en la mayoría de los casos no se trata de una mejoría funcional significativa. Tienen como objetivo aliviar la disnea y mejorar la tolerancia al esfuerzo.

Hay tres grupos de fármacos broncodilatadores para el tratamiento de la EPOC:

  • Metilxantinas.
  • Anticolinérgicos.
  • Agonistas beta-2-adrenérgicos.

Estos fármacos pueden administrarse por distintas vías, aunque la inhalatoria es la que más ventajas reúne. Estas ventajas responden a su rápido inicio de acción y a que presenta menos efectos secundarios.

Anticolinérgicos

Los anticolinérgicos son buenos broncodilatadores, tienen su efecto en todo el árbol bronquial, aunque mayor en las vías aéreas proximales. Estos fármacos actúan bloqueando los receptores muscarínicos del músculo liso bronquial produciendo broncodilatación.

Un ejemplo de anticolinérgico, comercializado en España es el bromuro de ipratropio. Es importante tener en cuenta que no debe utilizarse para el alivio inmediato de la disnea, ya que su inicio de acción es a los 20 o 30 minutos.

Agonistas beta-2

Los agonistas-beta-2 son de rápido inicio de acción y se administran por vía inhalatoria (terbulina, salbutamol y formeterol). Estos fármacos constituyen el tratamiento de elección en las crisis de disnea debido a su rápida acción.

Es importante tener en cuenta que en las crisis de disnea habrá que administrarlos en mayores dosis y frecuencia que en fase estable.

Descubre: El metabolismo de los fármacos

Metilxantinas

El uso de las metilxantinas ha ido disminuyendo paulatinamente desde la introducción de nuevos broncodilatadores. Esto se debe a sus inconvenientes en relación con otros broncodilatadores:

  • Débil efecto broncodilatador.
  • Las dosis deben ajustarse a cada individuo.
  • La variabilidad existente entre los diferentes individuos en cuanto a su absorción y aclaración.
  • Sus efectos secundarios entre los que destacan los gastrointestinales. Por ejemplo, la anorexia, diarreas y epigastralgias. También, las consecuencias cardiovasculares como la hipotensión y neurológicas como la ansiedad.

Corticoides

En la EPOC es común encontrar inflamación en las vías aéreas caracterizada por la presencia de macrófagos, neutrófilos y linfocitos T citotóxicos.

Esta inflamación, iniciada por el tabaco, es probable que desempeñe un papel clave en el origen y el desarrollo de la enfermedad.

Como consecuencia de este proceso inflamatorio se puede sugerir la utilización de corticoides (glucocorticoides). Sin embargo, no se ha demostrado que el uso de corticoides mejore la evolución natural de la enfermedad. Por eso, se suele recomendar para pacientes con EPOC grave.

No fumar.

Otros tratamientos

A parte de los broncodilatadores y los corticoides, se recomienda que a los pacientes con EPOC se les administre la vacuna antigripal de manera anual y la vacuna antineumocócica cada seis años.

Esto se debe a que la EPOC puede empeorar si la persona tiene gripe o neumonía. El objetivo de la administración de estas vacunas es disminuir la frecuencia e intensidad de las crisis de EPOC.

Por otro lado, la oxigenoterapia continua domiciliaria (OCD), junto con la eliminación del tabaco, constituye la única medida que ha demostrado mejorar la supervivencia de personas con EPOC. Esta ayuda a disminuir la sensación de ahogo que sienten los pacientes al realizar tareas diarias.