Fascitis necrosante: todo lo que debes saber

26 mayo, 2020
Este artículo fue redactado y avalado por el médico Leonardo Biolatto
La fascitis necrosante es una entidad médica muy peligrosa para la salud. Una vez que se instala esta infección, el riesgo de muerte es elevado si no se actúa con rapidez y de manera agresiva.

Lo que conocemos como fascitis necrosante tiene otros nombres también, tales como gangrena de Fournier o gangrena gaseosa. Representa un cuadro clínico de gran letalidad que pone en riesgo la salud de quien la padece.

Es una infección de los tejidos blandos que mata a las células de la piel, de la capa celular subcutánea y hasta de los músculos. Las bacterias que promueven esta muerte celular se mueven a gran velocidad y dificultan el diagnóstico inicial.

Los microorganismos ingresan a las capas más profundas de la piel a través de una herida o abertura que puede ser mínima. Una vez dentro, se multiplican de diversas formas: algunos producen toxinas y otros movilizan el sistema inmunitario.

Entre los pacientes con fascitis necrosante que son intervenidos con cirugía, la mortalidad llega a más del 20 %. En algunas series se han registrado mortalidades del 40 %, lo que denota la alta letalidad.

En los niños no suele aparecer; se considera una rareza en pediatría. Al contrario, los grupos de riesgo son los adultos con enfermedades crónicas como la diabetes y el cáncer.

Síntomas de la fascitis necrosante

La fascitis necrosante evoluciona en silencio al principio, lo que puede demorar el diagnóstico y complicar la evolución y el pronóstico. Los primeros síntomas no tienden a orientar sobre lo que está pasando.

Los pacientes padecen fiebre, la cual puede atribuirse a otras causas cuando se hace la revisión. El dolor en la zona por donde ingresó la bacteria es muy potente, pero no es de aparición inmediata. El signo doloroso se hace evidente cuando la muerte celular esté avanzada.

Los nervios de esa zona se inflaman y hasta se infartan. En las autopsias de pacientes fallecidos se han encontrado trombosis de los pequeños vasos que rodean a la infección de la fascitis necrosante.

La sepsis se produce cuando las bacterias o sus toxinas alcanzan el torrente sanguíneo y se expanden por el organismo. Una vez que la evolución patológica avanza hasta la sepsis, los síntomas serán los del shock:

  • Desmayo.
  • Pérdida de conocimiento.
  • Aumento de la frecuencia cardíaca.
  • Hipotensión arterial.

La zona de la piel con fascitis necrosante también evoluciona hacia lesiones más complejas. Algunos pacientes tienen hematomas y otros ampollas. Un signo clásico es la crepitación, que es el sonido que se produce al palpar la región por el gas que las bacterias depositan bajo el tejido dérmico.

herida en la piel
Una herida en la piel puede ser la puerta de entrada a una fascitis necrosante

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La dificultad del diagnóstico

Cuando la fascitis necrosante se detecta a tiempo, el pronóstico mejora. Sin embargo, como hemos adelantado, esto es difícil al inicio. Durante los primeros 5 días de la enfermedad los síntomas son inespecíficos y es complicado el diagnóstico.

En el laboratorio tampoco hay indicadores precisos. Aumentan los parámetros de inflamación, como la proteína C reactiva, y los glóbulos blancos. Se ha desarrollado una escala, llamada LRINEC, que otorga una puntuación a los valores bioquímicos para mejorar la detección de una posible fascitis necrosante en curso.

Una vez que se ha instalado la sospecha, el médico solicita un hemocultivo. A través de esta prueba se hacen crecer las bacterias que podrían estar colonizando la sangre del paciente para saber si se encuentra en proceso de sepsis o no.

Los estudios de imágenes no otorgan demasiada ayuda al diagnóstico. Quizá sí lo hagan con la evolución, una vez que se empezó el tratamiento, pero ni la tomografía computada ni la ecografía son certeras. Ambos métodos complementarios son inespecíficos y dependen de la pericia del operador.

bacterias circulando por el torrente sanguíneo
Las bacterias pueden pasar al torrente sanguíneo desde la piel produciendo la sepsis

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Tratamiento de la fascitis necrosante

Esta enfermedad evoluciona rápido y el equipo sanitario debe moverse más veloz para mejorar la supervivencia de los pacientes. Se emplean antibióticos y cirugía para el tratamiento de la fascitis necrosante, así como soporte vital si hay shock.

Los antibióticos apuntan a las bacterias que están detrás de esta infección grave de la piel. Se prescriben medicamentos de amplio espectro y en combinación para cubrir varios microorganismos a la vez.

El abordaje quirúrgico es la debridación, es decir, la apertura de la zona infectada para que ingrese oxígeno y mueran las bacterias anaeróbicas que viven sin él. A largo plazo, será necesaria una nueva cirugía plástica y reconstructiva para cerrar la piel.

Si hay shock por sepsis, el paciente será ingresado en terapia intensiva y recibirá los protocolos de estos cuidados extremos. Ante un fallo respiratorio será conectado a un respirador; si se produce parada cardíaca, se procederá al estímulo con fármacos.

La fascitis necrosante no es una mera enfermedad de la piel

En este caso, la fascitis necrosante no es una simple celulitis ni una dermatitis pasajera. Aún con el tratamiento aplicado a tiempo, muchos pacientes fallecen por la virulencia de la infección.

Si se te presenta una lesión en la piel que no cura o que no evoluciona como debería hacia la cicatriz, debes consultar al médico; mucho más si se acompaña de fiebre y de un dolor profundo que no puedes calmar.

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