Fascitis plantar

La fascitis plantar es la inflamación de la fascia plantar del pie que cursa con dolor en la zona del talón.

¿Qué es la fascitis plantar?

La fascitis plantar es la inflamación de la fascia plantar del pie, un ligamento que une el calcáneo con las falanges proximales y que se extiende y se contrae a cada paso, como lo haría una goma elástica.

La fascia plantar o ligamento arqueado es un tejido muy ancho y grueso debido a la enorme resistencia y presión que debe soportar.

La inflamación del ligamento arqueado cursa con dolor en la zona del talón, siendo uno de los dolores más frecuentes en esta zona.

Las personas con mayor riesgo de padecer esta dolencia son los deportistas, especialmente los aficionados.

Factores de riesgo

  • Deportes con ejercicios repetitivos.
  • Pisada pronadora.
  • Enfermedades como artritis y diabetes.
  • Calzado incorrecto.
  • Pie plano.
  • Edad avanzada.
  • Obesidad.
  • Cambios hormonales.

¿Cómo aparece la enfermedad?

El uso excesivo de la fascia plantar acaba provocando microtraumatismos en el tejido. La aparición repetitiva de microrroturas en esta zona acaba provocando la inflamación del ligamento, que cursa con dolor en el talón.

Es decir, es un tipo de patología crónica, pues no aparece de un día para otro sino que es el resultado de una suma de lesiones repetitivas.

Causas de la fascitis plantar

Las lesiones en la fascia se pueden producir por diferentes causas, es multifactorial y variable, incluyendo factores ambientales, posturales y genéticos.

El uso de calzado inadecuado, como los tacones, causa roturas fibrilares que derivan en fascitis plantar

Además, hay factores que agravan enormemente la dolencia, como la utilización de un calzado inadecuado, las malas posturas, el trabajo excesivo de la zona, la poca flexibilidad de los músculos asociados y la pronación excesiva del pie.

Actividad física reiterada

El ejercicio físico excesivo es la principal causa de fascitis plantar.

Actividades físicas como correr o saltar durante periodos largos de tiempo suponen una sobrecarga del ligamento, que no es capaz de resistir tanta presión y se desgarra. Además, cambios en las rutinas deportivas sin un proceso adecuado de adaptación, pueden provocar roturas más severas, que cursarían con dolores más intensos.

Las personas con más riesgo de padecer esta dolencia son los atletas, futbolistas, jugadores de bádminton y tenistas.

Anatomía del pie

Hay varias estructuras anatómicas implicadas en la marcha que pueden provocar la sobrecarga de la fascia plantar.

El tendón de Aquiles es un ligamento que se inserta desde los músculos gastrocnemios, comúnmente llamados gemelos, y el sóleo hasta el hueso del talón. Una retracción del tendón de Aquiles provocará un aumento de presión en el calcáneo, con el consecuente aumento de presión en el ligamento arqueado.

Anatomía del pie en 3D

Otro factor a tener en cuenta en la estructura anatómica es el apoyo del pie, es decir, la forma en la que el pie toca el suelo. Los pies planos o con tendencia pronadora provocan un estiramiento mayor de la fascia plantar, aumentando el riesgo de desgarros por el aumento de presión en el tejido.

Enfermedades asociadas

La artritis y la diabetes son consideradas factores de riesgo para el desarrollo de la fascitis plantar, pues ambas pueden cursar con la inflamación de los tendones.

Las personas de edad avanzada suelen presentar la dolencia como consecuencia de una de estas dos enfermedades.

Tipo de calzado

En muchas ocasiones se utiliza un calzado que no se ajusta adecuadamente. O bien proporciona una superficie de apoyo insuficiente, o bien la amortiguación del peso no está bien distribuida.

La utilización continua de calzado inadecuado acaba provocando fascitis plantar, entre otras lesiones del pie. Los zapatos de tacón son uno de los grandes enemigos de esta enfermedad.

Características del dolor

  • De mayor intensidad por las mañanas.
  • Crónico.
  • En forma de punzadas o ardor.
  • Progresivo.

El dolor suele aumentar por las mañanas como consecuencia de la rigidez del pie durante la noche, y disminuye a medida que se estira y se calienta el tejido.

En algunas ocasiones el dolor puede ser insoportable y llegar a afectar hasta las falanges, impidiendo movimientos como ascender y descender los dedos.

Anatomía del pie

A menudo la fascitis plantar se asocia a la existencia de espolón calcáneoaunque no es un síntoma determinante.

Cuando la fascitis plantar se alarga en el tiempo, o no se trata correctamente, el paciente puede sufrir alteraciones en la marcha, dando lugar a otros síntomas como dolor de rodilla, espalda o cuello.

Tratamiento de la fascitis plantar

  • Fisioterapia.
  • AINEs.
  • Calzado adecuado.
  • Corticoesteroides.
  • Plantillas ortopédicas.
  • Vendajes funcionales.
  • Órtesis.

Durante el tratamiento es esencial abandonar el ejercicio físico, pues agrava la situación, pero se deben realizar estiramientos de músculos como el sóleo y los gastrocnemios durante el día.

Algunos profesionales recomiendan usar férulas durante los periodos de descanso o durante la noche para mantener la fascia estirada.

En las últimas líneas de tratamiento encontramos la terapia con ondas de choque y la cirugía, esta última solo para fascitis plantares que cursan con dolores crónicos y graves.

El tiempo de recuperación es variable entre los distintos pacientes.