Fibromialgia

La fibromialgia es una enfermedad caracterizada por la hipersensibilidad al dolor de forma crónica y generalizada.

La fibromialgia es una enfermedad musculoesquelética crónica que se caracteriza por la hipersensibilidad al dolor en determinadas regiones corporales, sin una causa orgánica asociada. Presenta un amplio espectro de síntomas, entre los que destacan, el dolor muscular, el cansancio extremo, los trastornos del sueño y las alteraciones en el estado de ánimo.

La fibromialgia se ha considerado como una enfermedad a partir de la década de los 90. Hasta entonces, diversos autores la consideraban como un trastorno de somatización; es decir, los pacientes presentaban síntomas sin un origen físico. Los resultados de las últimas investigaciones indican que es de origen neurológico, concretamente por desequilibrios en el sistema nervioso central.

¿A quién afecta la fibromialgia?

Se cree que la fibromialgia se debe a problemas en el sistema nervioso central

La fibromialgia tiene una prevalencia de entre un 2 y un 5% de la población, especialmente en países como Italia, Alemania, Portugal y España. Los grupos que tienen mayor riesgo de padecer la enfermedad son principalmente las mujeres, en un porcentaje 10 veces mayor que a los hombres, y también:

  • Personas con artritis reumatoide.
  • Pacientes con enfermedades autoinmunes.
  • Personas en un rango de edad comprendido entre los 20 y los 50 años de edad.

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Principal agente causal

La etiología de la fibromialgia guarda relación con alteraciones del sistema nervioso central, pero el mecanismo etiológico aún no se conoce completamente. Se cree que puede ser debida a una alteración neuro–hormonal, factores genéticos y factores ambientales como la dieta o el estrés.

El principal agente causal es la mayor excitabilidad de las vías nociceptivas y sensitivas del sistema nervioso central, lo que se conoce como sensibilización central. La sensibilización se suele producir como consecuencia de estímulos dolorosos repetitivos, lo que da lugar a una inhibición de la sensación de dolor a nivel medular.

Síntomas

  • Cefalea.
  • Depresión.
  • Alodinia.
  • Rigidez muscular.
  • Trastornos del sueño.
  • Hiperalgesia generalizada.
  • Movimientos paroxísticos.
  • Cansancio y fatiga extremos.
  • Aumento de la sensibilidad táctil.
  • Dolor musculoesquelético difuso e intenso.
  • Alteraciones acústicas (acúfenos) y visuales (fosfenos).

Enfermedades asociadas

La patología aparece con mayor frecuencia en pacientes con enfermedades reumatológicas, como la artritis reumatoide o la espondilitis anquilosante, o en pacientes con enfermedades autoinmunes, como el lupus eritematoso sistémico. Además, la fibromialgia constituye un factor de riesgo para la enfermedad o enteropatía celíaca.

Trastornos asociados

La fibromialgia provoca alteraciones en el sueño por los dolores

La inmensa mayoría de los pacientes con esta enfermedad presentan dificultades para dormir o sueños no reparadores, lo cual, a su vez, agrava otros síntomas. En estos pacientes, la hipersomnolencia diurna y calambres nocturnos resultan muy dolorosos durante la noche. A su vez, la enfermedad también se suele asociar a distintas alteraciones del estado de ánimo, depresión y crisis de ansiedad.

Diagnóstico y criterios de la enfermedad

No existe un criterio diagnóstico concreto o definitivo para detectar la presencia de fibromialgia. Normalmente se recurre al diagnóstico por descarte, es decir, para llegar al diagnóstico es necesario descartar todos los trastornos compatibles con la clínica asociada.

La ausencia de pruebas específicas para la detección de la fibromialgia provoca un retraso en el diagnóstico. Por otro lado, sigue habiendo un debate entre los profesionales sobre la consideración de la fibromialgia como una enfermedad en sí misma o como un síndrome, es decir, como la suma de un conjunto de síntomas.

Para el diagnóstico de fibromialgia es necesaria la presencia de al menos 11 de los 18 puntos dolorosos a la presión. Estos puntos de dolor se establecieron tras demostrar la frecuencia de los mismos en los pacientes con la enfermedad. La aparición de dolor generalizado de más de 3 meses de duración es otro criterio diagnóstico de la enfermedad.

Ambos criterios tienen una sensibilidad y especialidad muy altas, por encima del 85%, lo que permite establecer el diagnóstico diferencial con otras enfermedades reumáticas. Es importante destacar que un alto porcentaje de las personas afectadas no están diagnosticadas, precisamente por la dificultad del diagnóstico.

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Tratamiento

Doctora diagnosticando a una paciente con fibromialgia

Las terapias nutricionales y las estrategias para perder peso constituyen uno de los tratamientos actuales más efectivos contra la fibromialgia. Se ha demostrado que una dieta sin gluten es muy eficaz para tratar los síntomas, pudiendo erradicarlos o restringirlos.

En cuanto a las terapias farmacológicas, la fibromialgia se trata con diversos tipos de antidepresivos, antiinflamatorios no esteroideos (AINE), antiepilépticos y relajantes musculares. Por otra parte, el tratamiento que está brindando resultados positivos es la estimulación magnética transcraneana, que está orientada a la reducción del dolor en gran medida, con lo cual, se logra una mejoría en el paciente.