¿Qué es la fiebre amarilla y cómo se transmite?

La principal medida de prevención contra la fiebre amarilla es la vacunación. Hasta el 99% de quienes se aplican la vacuna quedan completamente inmunizados contra el virus.

La fiebre amarilla es una enfermedad viral, hemorrágica y aguda. Se le llama “amarilla” porque uno de sus síntomas es la ictericia o color amarillo en la piel, que presentan algunos pacientes aquejados por esta enfermedad.

La fiebre amarilla es transmitida por un mosquito que transporta el virus. Este es endémico en las zonas tropicales de África y de América Central y Sudamérica. La principal medida de prevención contra esta enfermedad es la vacuna.

Solo un pequeño porcentaje de los pacientes infectados con fiebre amarilla presentan síntomas graves. Entre estos, la mitad fallecen entre los 7 y 10 días posteriores a haber contraído la enfermedad. Por lo tanto, se trata de un mal que puede ser mortal y frente al cual hay que tomar todas las precauciones del caso.

Qué es la fiebre amarilla

Qué es la fiebre amarilla.

La fiebre amarilla también es conocida con el nombre de “enfermedad del vómito negro” o “plaga americana”. Según la Organización Mundial de la Salud, anualmente se presentan unos 200.000 casos de esta enfermedad. Estos dan origen aproximadamente a 30.000 muertes en el mismo lapso.

Los primeros registros históricos de esta enfermedad datan de la época de los mayas. En esta cultura se hablaba de una enfermedad que afectaba a los monos y luego a los humanos y que se caracterizaba por la coloración amarillenta de la piel.

Las epidemias de fiebre amarilla tienen lugar cuando se cumplen tres condiciones. La primera, que una persona infectada introduzca el virus en zonas densamente pobladas. La segunda, que esas zonas tengan alta población del mosquito transmisor. Y la tercera, que las personas en esa área no estén vacunadas en su gran mayoría.

Transmisión

El virus de la fiebre amarilla es un Arbovirus del género Flavivirus. Es transmitido por mosquitos de los géneros Aedes y Haemogogus. Algunas de esas especies viven cerca de las casas, otros en zonas selváticas y otros en ambos hábitats.

El mecanismo de transmisión de la fiebre amarilla se activa cuando un mosquito de las especies ya señaladas, pica a un paciente enfermo. De este modo, el mosquito queda infectado. Luego ese mismo mosquito pica a otro individuo y transmite entonces la enfermedad.

Hay tres ciclos de transmisión de la fiebre amarilla. Estos son:

  • Selvática. Es el tipo de transmisión que básicamente se da de un mono a otro. Estos casos tienen lugar en la selva. Por lo general afectan solamente a pocos seres humanos, si se encuentran en la zona.
  • Intermedia. En este caso el virus de la fiebre amarilla se transmite del mono al hombre y del hombre a otro hombre. Este tipo de transmisión es muy frecuente en las pequeñas aldeas de África.
  • Urbana. Se produce cuando el virus se transmite de persona a persona, en grandes concentraciones de población. Si los individuos no están vacunados, el potencial de epidemia es muy alto.

Síntomas de la fiebre amarilla

Síntomas de la fiebre amarilla.

Después de la picadura del mosquito se presenta un periodo de incubación, que dura entre 3 y 6 días. Durante esta etapa no se presenta ningún síntoma. Luego el paciente entra en una nueva etapa, denominada “fase aguda”.

Durante la fase aguda aparecen síntomas como fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares, nauseas y vómitos, mareo, sensibilidad a la luz, pérdida del apetito y enrojecimiento de la cara, los ojos o la lengua.

En algunos casos, los síntomas desaparecen después de algunos días. En otros casos, el paciente entra en la fase tóxica, que es muy peligrosa. Allí es donde aparece la ictericia o color amarillento en la piel. También vómitos muy fuertes, a veces de sangre.

Así mismo, hay dolor abdominal, sangrados, frecuencia cardíaca lenta, insuficiencia hepática y renal, delirios, confusiones y, a veces, estado de coma. Hasta la mitad de los casos que entran en la fase tóxica terminan con la muerte.

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Prevención

Vacuna contra la fiebre amarilla.

 

 

La mejor manera de prevenir la fiebre amarilla es con la vacuna. Esta ofrece una inmunidad efectiva hasta en el 99% de los casos, siempre que se haya aplicado al menos 30 días antes de contraer el virus. Una sola dosis es capaz de prevenir la enfermedad de por vida.

Toda persona que viaje hacia las zonas con potencial contagio de fiebre amarilla debe vacunarse. Aunque se han logrado avances contra la enfermedad, todavía está presente en muchas regiones del mundo.

En cualquier caso, si la persona no está vacunada y contrae el virus, una buena atención hospitalaria es capaz de reducir los riesgos de mortalidad. Lo importante es acudir al centro de salud tan pronto como se detecten los primeros síntomas.