Fiebre de aguas negras

La gran mayoría de quienes contraen fiebre de aguas negras mueren a causa de esta enfermedad, que no tiene cura conocida

Se denomina fiebre de aguas negras a una complicación infrecuente que se presenta en quienes tienen o han tenido malaria. Internacionalmente se le conoce como blackwater fever o BWF. Esta enfermedad fue descubierta en 1884 por Easmond.

La fiebre de aguas negras está asociada con dos factores. Uno, es la infección reciente o recurrente ocasionada por el Plasmodium falciparum. El otro es el consumo intermitente de quinina o alguno de sus derivados. Esta enfermedad tiene una evolución clínica dramática y da origen a una alta mortalidad.

Históricamente hubo un momento en el que logró reducirse significativamente la aparición de la fiebre de aguas negras en las zonas tropicales. Esto, principalmente, gracias al uso de la cloroquina. Sin embargo, recientemente el parásito desarrolló resistencia a esta sustancia. Esto hizo que se reintrodujera la quinina. El resultado fue un aumento de casos.

Características de la fiebre de aguas negras

Características de la fiebre de aguas negras

La malaria es producida por la picadura de un mosquito anófeles que esté infectado. Hay cuatro tipos de malaria, pero la que se produce por el Plasmodium falciparum es la que da origen a la fiebre de aguas negras. Sin embargo, se reportó un caso en el que la enfermedad tuvo origen en el Plasmodium vivax.

Lo que ocurre en la fiebre de aguas negras es que las células rojas de la sangre estallan. Este proceso tiene lugar en el torrente sanguíneo y se llama “hemólisis”. Cuando esto sucede, la hemoglobina llega directamente a los vasos sanguíneos y a la orina. Frecuentemente esto lleva a una insuficiencia renal.

Esta enfermedad lleva a que se pierdan grandes cantidades de sangre. También un importante volumen de albúmina, una proteína que está presente en los tejidos y en los fluidos corporales

También este mal hace que se elimine hemoglobina en grandes cantidades. Esta es la proteína de los glóbulos rojos que transporta el oxígeno en el organismo.

Así como el paludismo o malaria, la fiebre de aguas negras es una enfermedad tropical. Uno de los principales síntomas de la misma es la orina de color oscuro. Precisamente esa es la característica de la cual deriva su nombre. Este color se debe a la descomposición de la hemoglobina.

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Causas y síntomas

La escarlatina tiene como primer síntoma la fiebre.

La ciencia desconoce la razón por la cual esta enfermedad ocasiona crisis hemolíticas. La hipótesis más aceptada es que se trata de una reacción autoinmune. Es posible que esta se produzca por la interacción del parásito de la malaria con el uso de la quinina.

Por lo general, la fiebre de aguas negras se manifiesta repentinamente. Hay fiebre, estado emocional agitado y postración. Lo usual es que surja dolor en las zonas de la vejiga y los riñones. También se presentan nauseas y vómitos persistentes. En la mayoría de los casos, la piel del paciente toma una tonalidad amarillenta.

Con el paso del tiempo, la orina va tomando un color cada vez más oscuro. Asimismo, comienza a disminuir la frecuencia de las micciones

En muchos casos desaparece por completo la producción de orina. De esta forma, se presentan episodios o momentos muy críticos. Estos tienen una gran variedad de síntomas, muchos de ellos peligrosos.

La mortalidad ocasionada por esta enfermedad es muy elevada. Lo usual es que se presente un primer ataque y los pacientes sobrevivan. Sin embargo, quedan con una vulnerabilidad particular a desarrollar un segundo ataque, que siempre es más grave. Si se presenta un tercer ataque, las posibilidades de supervivencia son casi nulas.

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Diagnóstico y pronóstico

Diagnóstico y pronóstico (2)

El diagnóstico inicial se hace mediante inspección médica. Se sospecha que hay fiebre de aguas negras cuando se presenta hepatomegalia o esplenomegalia, en pacientes que están o han estado en zonas tropicales. La hepatomegalia es un aumento desproporcionado del tamaño del hígado.

La esplenomegalia es un crecimiento patológico del bazo o la estructura esplénica

El diagnóstico se confirma mediante pruebas de laboratorio. Deben tomarse frotis de sangre, a intervalos de entre 6 y 12 horas. Estos se examinan bajo el microscopio y así se puede detectar la presencia de malaria, originada en Plasmodium falciparum.

La fiebre de aguas negras no tiene una cura específica. Cuando se trata de casos muy severos, deben ser atendidos directamente en el hospital. Hay tratamientos preventivos para quienes viven en una zona tropical o viajan hacia ella.

Sin embargo, su eficacia no es total. La mayoría de las personas que contraen esta enfermedad mueren. Aparentemente solo sobrevive una cuarta parte de quienes la padecen.

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