Fiebre en los niños pequeños: qué debemos hacer

Daniela Castro · 6 agosto, 2018
La fiebre en los niños pequeños puede ser preocupante, sobre todo cuando se acompaña con otros síntomas. Por suerte, hay medidas simples para acelerar su recuperación de forma segura.

La fiebre en los niños pequeños es uno de las síntomas que más preocupación causa en los padres, hasta el punto de considerarlo un motivo para acudir a urgencias pediátricas. Sin embargo, la mayor parte de las veces ocurre por afecciones leves y no requiere un tratamiento específico.

Este síntoma es una respuesta del sistema inmunitario ante la presencia de agentes infecciosos como los virus y bacterias. Por eso, aunque sea alarmante, no siempre es necesario administrar algún medicamento o terapia para disminuirla.

No obstante, teniendo en cuenta que puede venir acompañada con otras molestias, es bueno conocer algunas medidas que aceleran su alivio de forma segura. A continuación, repasamos algunas recomendaciones y los casos en que sí se debe consultar al médico.

Consejos para controlar la fiebre en los niños pequeños

Para hablar de fiebre en los niños pequeños la temperatura corporal debe estar por encima de los 38ºC. A menudo se puede percibir cuando los pequeños atraviesan episodios de gripe, infecciones urinarias o problemas intestinales. ¿Cómo se puede controlar?

Ofrecerle líquidos saludables

Niño bebiendo agua

Una de las medidas principales para apoyar el proceso de recuperación de los niños ante un episodio de fiebre es suministrarles líquidos saludables. Hay que considerar que el aumento de la temperatura puede acompañarse con sudoración excesiva y deshidratación.

Por lo tanto, para evitar que los menores sufran descompensaciones, se les debe dar abundante agua, zumos naturales y caldos. Asimismo, si han tenido diarreas o vómitos, como complemento se les puede dar bebidas isotónicas o sueros.

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No intentar bajar la fiebre siempre

La fiebre es un simple mecanismo de defensa que activa el cuerpo ante procesos infecciosos. Debido a eso, no siempre es necesario usar medicamentos para controlarla. Si el niño se encuentra bien y tiene fiebre, simplemente hay que esperar a que se pase.

Mantenerlo en un ambiente fresco

Niño durmiendo y su madre al lado.

Muchos padres optan por abrigar demasiado a los niños cuando notan que tienen fiebre. Sin embargo, lejos de causarles un beneficio, puede ser contraproducente. El aumento de la temperatura corporal puede producirse cuando el menor está en un ambiente muy cálido.

Entonces, para disminuir sus incomodidades hay que tratar de mantenerlos frescos. Si la fiebre es igual o superior a 38ºC, hay que alejarlos de toda fuente de calor y ponerles ropa fresca. Cuanto más abrigados estén, peor se van a sentir.

Evitar el uso de antibióticos y aspirinas

Por ningún motivo se deben utilizar antibióticos sin recomendación del pediatra. Aunque estos medicamentos controlan las infecciones bacterianas, no son efectivos frente a los virus. Además, suelen tener efectos secundarios que se deben considerar antes de su consumo.

Tampoco es aconsejable utilizar ácido acetilsalicílico o aspirina para disminuir la fiebre en los niños pequeños y adolescentes. Este fármaco puede aumentar el riesgo de síndrome de Reye, una rara y grave complicación que puede tener consecuencias fatales.

Usar medicamentos recomendados por el pediatra

Medicamentos para niños

Si el pediatra considera pertinente el uso de medicamentos antitérmicos, se deben emplear siguiendo sus indicaciones. Por lo general, solo se aconsejan cuando el síntoma viene acompañado con dolor y malestar general.

Con frecuencia se recomienda el ibuprofeno y paracetamol infantil. Sin embargo, puede haber otras medidas farmacéuticas en función de la causa subyacente de la fiebre. Para sus dosis se tiene en cuenta la edad y peso del niño; por eso, es conveniente consultar.

Darle un baño con agua templada

Bajo ninguna circunstancia se debe tratar de bajar la fiebre en los niños pequeños con baños con agua fría, compresas de hielo o friegas de alcohol. Las bajadas bruscas de temperatura son perjudiciales e interrumpen con la capacidad de la fiebre para actuar como defensa.

Ahora bien, una ducha con agua templada o tibia puede refrescar al menor, lo que disminuye algunas incomodidades. Para aumentar su bienestar se les puede dar un baño corto en la mañana o antes de llevarlos a la cama.

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¿Cuándo acudir a emergencias por la fiebre en los niños pequeños?

Médico tocando la cabeza del niño

Si la fiebre en los niños pequeños marca un grado igual a superior a los 40ºC, es esencial acudir al médico lo antes posible. También se debe solicitar la intervención del pediatra si el síntoma se prolonga por varios días o si hay algún signo de complicación como:

  • Decaimiento o irritabilidad
  • Dolor de cabeza intenso
  • Vómito constante
  • Signos de convulsión
  • Respiración acelerada o silbidos de pecho
  • Manchas rojas en la piel que no desaparecen
  • Pérdida del apetito
  • Dolor de oído
  • Cambios en los hábitos de micción, orina escaza y turbia

En resumen, no siempre es necesario preocuparse por la fiebre en los niños pequeños. Aunque puede indicar una infección, casi siempre desaparece sin necesidad de tratamiento. Sin embargo, en caso de algún síntoma alarmante, lo mejor es consultar al pediatra.