El final de una relación no implica hacer daño - Mejor con Salud

El final de una relación no implica hacer daño

En lugar de ver el final de una relación de manera traumática debemos aprender a verlo como otros finales en la vida, que nos abocan a algo nuevo
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Las rupturas siempre son dolorosas, pero el final de una relación no implica que debamos hacernos aún más daño.

Sin embargo, nuestras emociones nos llevan a veces por el sendero de las palabras peor escogidas para lanzarle a esa persona que, tiempo atrás, afirmábamos querer tanto.

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Esto está demostrando todo lo contrario. ¿Por qué el fin supone la caída de una máscara? Al menos, así es como nos mostramos cuando todo ese dolor se transforma en rabia.

El final de una relación nos convierte en ogros

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Nos encontramos al final de una relación y aquella persona tan adorable que habíamos sido, ahora se ha transformado en un ogro bastante gruñón.

Las razones por las que no ha funcionado pueden ser varias. No éramos tan compatibles como creíamos, hubo mentiras o infidelidades de por medio, se terminó el amor, se ha encontrado a otra persona…

Todo esto nos va a doler, pero la tristeza es natural. En cambio, la rabia y el rencor tan solo nos traerán consecuencias devastadoras.

En la mayoría de las ocasiones nos encanta sentirnos víctimas de las circunstancias. Es verdad que, si hay una infidelidad, es el otro quien ha cometido un error, pero esto no significa que tengamos que lamentarnos.

Se rompe la relación, duele, sí, pero ya está. No es necesario retorcernos en nuestra agonía y preguntarnos “¿por qué a mí?”.

Estas cosas suceden y, además, es una excelente oportunidad para emprender un nuevo camino.

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Otras veces consideramos necesario echarle toda la culpa a la otra persona. Por ejemplo, en el caso de que el amor se haya acabado.

La relación es una cosa de dos y tanto nosotros como nuestra pareja debemos tener una total implicación en el vínculo. Nadie debe culpar al otro porque la relación no haya podido llegar más allá.

Hay cosas que tienen final y buscar culpables no nos hará sanar antes.

El egoísmo en las rupturas

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El hecho de que no veamos las cosas con perspectiva y de que nos comportemos tan mal tiene mucho que ver con lo que estamos sintiendo.

Nos duele tanto el final de una relación que queremos transmitirle a la otra persona lo mal que lo estamos pasando, sin tener en cuenta que ella también lo estará pasando fatal.

Es entonces cuando no medimos nuestras palabras, lanzamos recriminaciones sin ser conscientes de lo que decimos e intentamos herir, de forma intencionada, al otro para hacerlo sentir mal.

El egoísmo se ha apoderado de nosotros y no estamos actuando tal y como somos. Quien habla es nuestra rabia, son nuestros miedos y nuestro dolor.

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Si esta es la forma que siempre tenemos de actuar ante el final de una relación, es normal que no comprendamos a todas aquellas parejas que son capaces de ser amigos o de seguir en contacto sin rencores tras una ruptura.

No obstante, ellas sí han sabido cerrar ese capítulo sabiamente. No se han dejado llevar por sus emociones, que son normales, pero que también pueden traicionarles si toman la voz cantante.

Todo final es un nuevo comienzo

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Tendemos a rechazar estos finales y por eso actuamos tan mal ante las rupturas. Sin embargo, esto forma parte de nuestra vida.

Cuando estudiábamos la secundaria esta finalizó para que pudiéramos acceder a bachillerato o a un ciclo.

En el momento en que estábamos trabajando en una empresa y el contrato se acabó, tuvimos que asumirlo y encontrar otro empleo.

Cuántas veces una amistad finalizó porque emprendimos caminos diferentes o nos fuimos a vivir a la otra punta del mundo.

Mucho de nuestro día a día tiene una fecha de fin y lo aceptamos.

Pero ¿qué ocurre cuando tenemos pareja? En nuestro inconsciente aún tenemos esa idea tan principesca de que las relaciones amorosas son para siempre.

Por eso, cuando estamos en pareja, nos aventuramos a decir “eres con quien quiero estar el resto de mis días”.

Sin embargo, aunque en ocasiones podamos llegar juntos a viejecitos, lo cierto es que algunas veces esto no sucede así y no debemos rechazar esta idea.

Tener la creencia fija de que algo es para siempre solo nos causará decepciones y mucho más dolor.

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Vivamos el momento sin tener expectativas.

Lo que tenga que ser será y, en el instante preciso, cuando tengamos que pasar por el final de una relación, sabremos cómo actuar de la mejor manera para evitar ahogarnos en el dolor.