Fisiología del ano y el recto

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Alejandro Duarte el 16 noviembre, 2018
La fisiología del último tramo del aparato digestivo es relativamente compleja: el sistema nervioso autónomo simpático y parasimpático se ponen de acuerdo para permitir la defecación.

El ano juega un papel importante en el control de la eliminación de desechos sólidos a través de la defecación. Cuando el recto está vacío o ligeramente lleno, los esfínteres anales interno y externo permanecen cerrados para contener el material de desecho y prevenir la defecación.

Una vez que la materia fecal llena suficientemente el recto y ejerce presión sobre las paredes rectales, los receptores de presión del recto envían señales al cerebro. Este a su vez envía señales para relajar el esfínter anal interno. El esfínter anal externo continúa manteniendo las heces en el recto hasta que las señales voluntarias de la corteza cerebral permiten su relajación haciendo posible la defecación.

Neurofisiología 

Fisiológicamente, la defecación es el resultado de un reflejo autónomo somático gracias al cual el deseo de defecar se puede distinguir del acto de defecar. Las llamadas “zonas de activación” en las que surgen los estímulos sensoriales iniciales y producen el deseo de defecar se encuentran en la musculatura rectal, así como en la línea anorrectal, que es la zona de activación más importante.

Los estímulos umbral son transmitidos por los nervios sensoriales espinales para iniciar la fase activa de la defecación. La distensión de la pared rectal también da lugar, en cierta medida, al deseo de defecar a través de los nervios aferentes simpáticos. Esto resulta de manera refleja en una relajación de los esfínteres anales, particularmente del esfínter interno y en una contracción de la musculatura rectal. Sin embargo, el deseo puede ser reprimido voluntariamente.

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Reflejo de defecación

Reflejo de defecación

En la vida adulta, la defecación ya no es un reflejo, sino que normalmente se convierte en un acto voluntario una vez que se efectúa la suma de los estímulos sensoriales.

El amplio tema del estreñimiento está directamente relacionado con la respuesta sensorio-motora de todo el tracto gastrointestinal y de la del recto. Las “zonas desencadenantes” pueden ser completamente extra-rectales y en condiciones patológicas, provocan contracciones violentas constantes que conducen al prolapso rectal.

Además, las dispersiones sensoriales y motoras, antes, después y durante el acto de la defecación son complejas y pueden reflejarse en todo el sistema nervioso. Desmayos, calambres abdominales, orgasmos y fenómenos neurocirculatorios, son observaciones clínicas comunes consecuencia de trastornos en la defecación.

La defecación también puede ser completamente una respuesta cortical. La estimulación central del nervio vago produce el reflejo de defecación, una contracción del recto y una relajación de los esfínteres anales. En este sentido, se puede observar que los movimientos segmentarios de los intestinos se consideran de origen miógeno, y los plexos intrínsecos de Meissner y Auerbach controlan esa peristalsis, es decir, las contracciones intestinales.

Fisiología anal y rectal

En algunos casos el médico puede pedir determinadas pruebas para conocer su fisiología anorrectal. Especialmente en pacientes con problemas relacionados con la defecación, como la incontinencia o el estreñimiento.

Las pruebas de diagnóstico se utilizan para medir la fuerza de los músculos del esfínter anal, los nervios que inervan a los músculos, la mecánica de la defecación, la velocidad de tránsito a través del colon o determinar la existencia de problemas más graves como la presencia de tumores malignos. Estas pruebas incluyen:

Manometría anorrectal

Manometría anorrectal

Evalúa la sensación en el área anal/rectal, el tono del ano en reposo, la contracción voluntaria, el reflejo anorrectal y la elasticidad del recto. Esta prueba se realiza usando un pequeño tubo insertado en el ano.

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Ultrasonido rectal/anal

Al usar una sonda de ultrasonido insertada en el ano se marcan una serie de puntos que se convierten en una imagen que se ve en un monitor de vídeo. Las imágenes permiten a los médicos inspeccionar la integridad de los músculos del esfínter. El ultrasonido también se usa en el recto para medir la profundidad del crecimiento de tumores.

Prueba del nervio pudendo

Prueba del nervio pudendo

Los nervios pudendos corren a cada lado de la pelvis y controlan la función de la vejiga, la función sexual y los músculos del esfínter intestinal. Esta prueba verifica la conducción eléctrica de los nervios pudendos. Se realiza usando electrodos especiales en el dedo índice de un guante especial que se inserta para presionar contra el sitio del nervio.

Proctograma de defecación

Se trata de una prueba para ver la mecánica de vaciado del recto. Se realiza en el departamento de radiología. El prolapso, el rectocele y patologías similares se pueden ver fácilmente.

Estudio del tiempo de tránsito colónico (Estudio Sitz Marker)

Referencias:

Fisiología anorrectal, Colon&Rectal.org, http://www.colonrectal.org/services.cfm/sid:6942/Anorectal_Physiology_/index.html

Laboratorio de fisiología anorrectal, Stony Brook University Hospital, https://www.stonybrookmedicine.edu/patientcare/surgery/divisions/colorectal-surgery/patient-care/anorectal-physiology-lab