Fisiología del ano y el recto

Este artículo ha sido verificado y aprobado por el biotecnólogo Alejandro Duarte el 16 noviembre, 2018
María Eugenia Thomas · 27 noviembre, 2018
La fisiología del último tramo del aparato digestivo es relativamente compleja, ya que el sistema nervioso autónomo simpático y parasimpático se ponen de acuerdo para permitir la defecación.

El ano juega un papel importante en el control de la eliminación de desechos sólidos a través de la defecación.

Cuando el recto está vacío o ligeramente lleno, los esfínteres anales interno y externo permanecen cerrados para contener el material de desecho y prevenir la defecación.

Una vez que la materia fecal llena suficientemente el recto y ejerce presión sobre las paredes rectales, los receptores de presión del recto envían señales al cerebro. Este a su vez transmite señales para relajar el esfínter anal interno.

Por su parte, el esfínter anal externo continúa manteniendo las heces en el recto hasta que las señales voluntarias de la corteza cerebral permiten su relajación, haciendo posible la defecación.

Si quieres descubrir más sobre la fisiología del ano y del recto, no dejes de leer este artículo. Ahora bien, te recordamos que debes visitar a tu médico si crees padecer algún problema en esta parte del cuerpo.

Neurofisiología anal y rectal

Fisiológicamente, la defecación es el resultado de un reflejo autónomo somático gracias al cual el deseo de defecar se puede distinguir del acto de defecar.

Las llamadas «zonas de activación», en las que surgen los estímulos sensoriales iniciales y se produce el deseo de defecar, se encuentran en la musculatura rectal, así como en la línea anorrectal, que es la zona de activación más importante.

Por su parte, los estímulos umbral son transmitidos por los nervios sensoriales espinales. Gracias estos, se inicia la fase activa de la defecación.

La distensión de la pared rectal también da lugar, en cierta medida, al deseo de defecar a través de los nervios aferentes simpáticos.

Esto resulta de manera refleja en una relajación de los esfínteres anales, particularmente del esfínter interno, y en una contracción de la musculatura rectal. Sin embargo, el deseo puede ser reprimido voluntariamente.

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Reflejo de defecación

En la vida adulta, la defecación ya no es un reflejo, sino que normalmente se convierte en un acto voluntario, una vez que se efectúa la suma de los estímulos sensoriales.

Intestino grueso.

El amplio tema del estreñimiento está directamente relacionado con la respuesta sensorio-motora de todo el tracto gastrointestinal y de la del recto.

Las «zonas desencadenantes» pueden ser completamente extra-rectales y, en condiciones patológicas, provocan contracciones violentas constantes que conducen al prolapso rectal.

Además, las dispersiones sensoriales y motoras, antes, después y durante el acto de la defecación, son complejas y pueden reflejarse en todo el sistema nervioso. 

Como consecuencia, nos podemos encontrar con:

  • Desmayos
  • Calambres abdominales
  • Orgasmos
  • Fenómenos neurocirculatorios

Por otra parte, la defecación puede ser completamente una respuesta cortical. La estimulación central del nervio vago produce el reflejo de defecación. Este no es más que una contracción del recto y una relajación de los esfínteres anales.

En este sentido, se puede observar que los movimientos segmentarios de los intestinos se consideran de origen miógeno, y los plexos intrínsecos de Meissner y Auerbach controlan esa peristalsis, es decir, las contracciones intestinales.

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Pruebas para conocer la fisiología del ano y el recto

En algunos casos, el médico puede pedir determinadas pruebas para conocer su fisiología anorrectal. Esto sucede especialmente en pacientes con problemas relacionados con la defecación, como la incontinencia o el estreñimiento.

Las pruebas de diagnóstico se utilizan para medir:

  • La fuerza de los músculos del esfínter anal
  • Los nervios que inervan a los músculos
  • La mecánica de la defecación.
  • La velocidad del tránsito a través del color.
  • La existencia de problemas más graves, como tumores.

Estas pruebas incluyen:

Manometría anorrectal

Manometría anorrectal.

Esta prueba evalúa la sensación en el área anal/rectal, el tono del ano en reposo, la contracción voluntaria, el reflejo anorrectal y la elasticidad del recto.  Se realiza usando un pequeño tubo insertado en el ano.

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Ultrasonido rectal/anal

Al usar una sonda de ultrasonido insertada en el ano, se marcan una serie de puntos convertidos en una imagen que se ve en un monitor de vídeo.

Estas imágenes permiten a los médicos inspeccionar la integridad de los músculos del esfínter. El ultrasonido también se usa en el recto para medir la profundidad del crecimiento de tumores.

Prueba del nervio pudendo

Nervio pudendo.

Los nervios pudendos corren a cada lado de la pelvis y controlan la función de la vejiga, la función sexual y los músculos del esfínter intestinal.

Esta prueba verifica la conducción eléctrica de los nervios pudendos. Se realiza usando electrodos especiales en el dedo índice de un guante especial. A su vez, este se inserta para presionar contra el sitio del nervio.

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Proctograma de defecación

Proctograma de defecación.

Esta última es una prueba empleada para ver la mecánica de vaciado del recto. Se realiza en el departamento de radiología. El prolapso, el rectocele y patologías similares se pueden ver fácilmente gracias a ellas.

¿Has tomado ya nota de cómo es la fisiología del ano? Seguro que te ha resultado útil conocer toda su complejidad y las pruebas para conocer su fisiología.

En cualquier caso, si crees tener un problema de salud, será tu médico quien deberá verte. El sabrá decirte si es necesario que se te realicen o no las mencionadas pruebas.

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