Fisiología del Intestino Grueso

María José · 12 noviembre, 2017
La materia fecal transcurre a través del intestino grueso gracias a los movimientos de mezcla y propulsión. Durante este proceso se produce la absorción y secreción de sustancias.

Para poder proceder a la revisión de lo que constituye la fisiología del intestino grueso, es necesario recordar que nos estamos refiriendo específicamente a la sección final del tubo digestivo que se compone de los siguientes: ciego, colon, recto y canal anal. En suma, constituyen la parte más ancha y de menor longitud del tubo digestivo.

El intestino grueso tiene como función la absorción de agua y electrolitos, de la cual se encarga la mitad más proximal; y, por otra parte, el almacenamiento de la materia fecal hasta su expulsión, de lo que se encarga la mitad más distal.

Dichas funciones no necesitan que los movimientos peristálticos realizados por el colon sean tan intensos como en tramos anteriores. De hecho, estos son lentos y suaves (“perezosos”). Aún así, los movimientos del colon presentan características similares a los movimientos del intestino delgado.

Peritaltismo

Este término se utiliza para designar al conjunto de movimientos de contracción del tubo digestivo, para poder lograr el desplazamiento de la materia fecal hasta el ano. En otras palabras, son movimientos intestinales de propulsión.

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Fisiología del intestino grueso: movimientos del colon

intestino

Al igual que en el intestino delgado, los movimientos del colon pueden dividirse en movimientos de mezcla y movimientos de propulsión.

  • Los movimientos de mezcla se explican por la contracción combinada del músculo circular y del músculo longitudinal del colon. Esto provoca que la porción no estimulada del colon protruya hacia el exterior a modo de saco denominado “haustra”.

Minutos después el proceso se repite en un punto próximo, de modo que la materia fecal avanza como si “ordeñásemos” el intestino grueso. De esta forma, toda la materia fecal queda expuesta a la pared intestinal, facilitando así la absorción hidroelectrolítica.

  • Los movimientos de propulsión dependen de los “movimientos en masa”. Se trata de un tipo modificado de peristaltismo que hace que un segmento del colon actúe como una unidad, empujando hacia delante la material fecal. Estos movimientos se producen 3 veces al día, con una duración de unos 30 minutos cada vez.

¿Cómo se inician estos movimientos?

 Los movimientos en masa se producen como respuesta a la distensión del estómago y del duodeno (reflejo gastrocólico y reflejo duodenocólico). En otras ocasiones, como respuesta a la irritación, tal y como ocurre en pacientes con colitis ulcerosa.

Papel de la válvula ileo – cecal

La válvula íleo – cecal evita que el quimo regrese al íleon una vez que ha alcanzado el colon. Esto se debe a que tanto el grado de contracción del esfínter íleo – cecal como el peristaltismo del íleon están sometidos a reflejos procedentes del ciego. Cuando la pared del ciego se distiende, se emiten señales que aumentan la contracción del esfínter e inhiben el peristaltismo intestinal. 

 ¿Qué ocurre si estos procesos se alteran?

De manera general:

  • Un exceso de motilidad intestinal tiene como consecuencias una disminución de la absorción de sustancias y la aparición de diarrea o de heces blandas.
  • Un defecto en la motilidad intestinal dará lugar a un aumento de la absorción de sustancias y a la aparición de heces duras, responsables del estreñimiento.

Fisiología del intestino grueso: reflejos de defecación

Intestino grueso

La expulsión de las heces se debe a los reflejos de defecación:

  • El reflejo intrínseco, vehiculado por el propio sistema nervioso entérico del recto (por sí sólo resulta demasiado débil)
  • El reflejo parasimpático, vehiculado por las fibras de los nervios pélvicos y que actúa como refuerzo.

¿Cómo ocurre?

La llegada de las heces al recto provoca una distensión de su pared, lo que envía señales aferentes a través del plexo mientérico. Como respuesta a esto, se inician ondas peristálticas desde el colon descendente hasta el recto que impulsan la materia fecal hasta el ano.

La llegada de las heces al recto provoca una distensión de su pared, lo que envía señales aferentes a través del plexo mientérico.

El plexo mientérico emite señales inhibidoras que relajan el esfínter anal interno, de modo que cuando la onda peristáltica llega al ano las heces continúan avanzando. La relajación del esfínter anal externo se realiza de manera consciente.

Por otro lado, al estimularse las fibras nerviosas del ano, se emiten señales aferentes hacia la médula. Estas, regresan a través de las fibras nerviosas parasimpáticas de los nervios pélvicos, potenciando el peristaltismo y ayudando a relajar el esfínter anal interno.

Fisiología del intestino grueso: secreción de sustancias

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 ¿Qué sustancias se secretan?

En el intestino grueso se secreta únicamente un moco que contiene cantidades moderadas de iones bicarbonato (pH > 8). La secreción de este moco la realizan las células mucosas de la pared intestinal y las células mucosas que se encuentran en las criptas de Lieberkühn (glándulas tubulares simples del intestino delgado). La secreción de bicarbonato la realizan células epiteliales diferentes a las mucosas y es la responsable de el pH alcalino del moco.

¿Cómo se produce?

La secreción de moco está mediada fundamentalmente por la estimulación directa de las células mucosas, si bien esta aumenta en respuesta a una estimulación de los nervios pélvicos (inervación parasimpática).

¿Qué finalidad tiene?

 Este moco secretado tiene tres funciones:

  • Protege la pared intestinal de posibles escoriaciones y de los ácidos fecales (el pH del moco es > 8 por los iones bicarbonato).
  • Mantiene unida la materia fecal.
  • Protege al intestino de la actividad bacteriana.

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Fisiología del intestino grueso: absorción de sustancias

Lumen del intestino grueso

Al intestino grueso llegan cada día aproximadamente unos 1500 mL de quimo. La mayor parte del agua y de los electrolitos que contiene se absorben mayoritariamente en la mitad proximal del colon, de modo que las heces expulsadas contienen tan sólo unos 100 mL de agua y entre 1 y 5 mEq de iones sodio y cloro.

¿Cómo se abosrben las sustancias?

El sodio se absorbe por transporte activo mediante el intercambiador Na – H. Gracias gradiente de cargas positivas que se origina, parte de los iones cloro son arrastrados pasivamente al interior de las células. El resto de iones cloro se absorben por intercambio con iones bicarbonato.

El potasio junto con otros iones como el calcio o el magnesio también se absorben en el intestino mediante transporte activo.

Las uniones estrechas entre las células del intestino grueso son mucho más estrechas que en otros tramos del tubo digestivo, evitando así la difusión retrógrada de los iones y logrando una absorción mucho más completa del sodio.

La aldosterona potencia enormemente la absorción de sodio. El gradiente de concentración originado permite que el agua se absorba por ósmosis.Fisiología del intestino grueso: absorción de agua y electrolitos