Fisiología del intestino grueso

La materia fecal transcurre a través del intestino grueso gracias a los movimientos de mezcla y propulsión.

Para poder proceder a la revisión de lo que constituye la fisiología del intestino grueso, es necesario recordar que nos estamos refiriendo específicamente a la sección final del tubo digestivo que se compone de los siguientes: ciego, colon, recto y canal anal. En suma, constituyen la parte más ancha y de menor longitud del tubo digestivo.

El intestino grueso tiene como función la absorción de agua y electrolitos., De esta función se encarga la mitad más proximal. Por otra parte, el almacenamiento de la materia fecal hasta su expulsión, de lo que se encarga la mitad más distal.

Dichas funciones no necesitan que los movimientos peristálticos realizados por el colon sean tan intensos como en tramos anteriores. De hecho, estos son lentos y suaves . Aún así, los movimientos del colon presentan características similares a los movimientos del intestino delgado.

Fisiología del intestino grueso: movimientos del colon

intestino

Al igual que en el intestino delgado, los movimientos del colon pueden dividirse en movimientos de mezcla y movimientos de propulsión.

Los movimientos de mezcla se explican por la contracción combinada del músculo circular y del músculo longitudinal del colon. Esto provoca que la porción no estimulada del colon protruya hacia el exterior a modo de saco denominado “haustra”.

Los movimientos de propulsión dependen de los “movimientos en masa”. Se trata de un tipo modificado de peristaltismo que hace que un segmento del colon actúe como una unidad, empujando hacia delante la material fecal. Estos movimientos se producen 3 veces al día, con una duración de unos 30 minutos cada vez.

¿Cómo se inician estos movimientos?

Los movimientos en masa se producen como respuesta a la distensión del estómago y del duodeno. En otras ocasiones, como respuesta a la irritación, tal y como ocurre en pacientes con colitis ulcerosa.

Fisiología del intestino grueso: reflejos de defecación

Intestino grueso

La expulsión de las heces se debe a los reflejos de defecación:

  • Reflejo intrínseco: dirigido por el propio sistema nervioso entérico del recto (por sí sólo resulta demasiado débil).
  • Reflejo parasimpático: controlado por las fibras de los nervios pélvicos y que actúa como refuerzo.

¿Cómo ocurre?

La llegada de las heces al recto provoca una distensión de su pared, lo que envía señales aferentes a través del plexo mientérico. Como respuesta a esto, se inician ondas peristálticas desde el colon descendente hasta el recto que impulsan la materia fecal hasta el ano.

El plexo mientérico emite señales inhibidoras que relajan el esfínter anal interno. Así, cuando la onda peristáltica llega al ano, las heces continúan avanzando. La relajación del esfínter anal externo se realiza de manera consciente.

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Por otro lado, al estimularse las fibras nerviosas del ano, se emiten señales aferentes hacia la médula. Éstas, regresan a través de las fibras nerviosas parasimpáticas de los nervios pélvicos. Como consecuencia, potencian el peristaltismo y ayudan a relajar el esfínter anal interno.

Fisiología del intestino grueso: secreción de sustancias

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En el intestino grueso se secreta únicamente un moco que contiene cantidades moderadas de iones bicarbonato (pH > 8). La secreción de este moco la realizan unas células mucosas características del intestino. La secreción de bicarbonato la realizan células epiteliales diferentes a las mucosas y es la responsable de el pH alcalino del moco.

¿Cómo se produce?

La secreción de moco está mediada, fundamentalmente, por la estimulación directa de las células mucosas. Esta estimulación aumenta en respuesta a otra estimulación de los nervios pélvicos.

Fisiología del intestino grueso: absorción de sustancias

Al intestino grueso llegan cada día aproximadamente unos 1500 mL de quimo. La mayor parte del agua y de los electrolitos que contiene se absorben mayoritariamente en la mitad proximal del colon, de modo que las heces expulsadas contienen tan sólo unos 100 mL de agua y entre 1 y 5 mEq de iones sodio y cloro.

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¿Cómo se absorben las sustancias?

El sodio se absorbe por transporte activo mediante el intercambiador Na/H. Gracias al gradiente de cargas positivas que se origina, parte de los iones cloro son arrastrados pasivamente al interior de las células. El resto de iones cloro se absorben por intercambio con iones de bicarbonato.

El potasio junto con otros iones, como el calcio, también se absorben en el intestino mediante transporte activo

Las uniones estrechas entre las células del intestino grueso son mucho más estrechas que en otros tramos del tubo digestivo, evitando, así, la difusión retrógrada de los iones y logrando una absorción mucho más completa del sodio.

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