Fisiología del orgasmo femenino

Durante mucho tiempo se creyó que el orgasmo femenino seguía una secuencia lineal. Hoy se sabe que no siempre ocurre de esta manera.

La respuesta sexual comprende todos aquellos cambios de orden psicológico, neurológico, fisiológico, vascular y hormonal que se producen durante la realización de los actos sexuales. El orgasmo femenino forma parte de esa respuesta y tiene una fisiología característica.

Durante los actos sexuales hay un conjunto de cambios que afectan a todo el organismo. De ahí que todas esas modificaciones se engloben dentro del concepto de “respuesta fisiológica integrada”. A esto se suma un conjunto transformaciones en las percepciones y alteraciones en el estado de la conciencia.

Hace unas cuantas décadas se describía el orgasmo femenino como una secuencia lineal de etapas o fases. Hoy en día se sabe que estas etapas no necesariamente son secuenciales, sino que la misma fase puede repetirse varias veces, o no suceder.

Primera fase del orgasmo femenino

Primera fase del orgasmo femenino

La fisiología del orgasmo femenino comprende una serie de cambios neuronales, hemodinámicos y hormonales. Los más prominentes tienen lugar en los órganos genitales. Para examinar dichos cambios es necesario correlacionarlos con las fases clásicas de la respuesta sexual femenina: excitación, orgasmo y resolución.

La excitación es la fase inicial y tradicionalmente avanza en sentido aumentativo. Durante esta etapa se producen importantes cambios, dentro de los cuales se destacan:

  • Elevación del útero.
  • Lubricación vaginal.
  • Vasocongestión de la vagina.
  • Dilatación y aumento de tamaño de la vulva.
  • Engrosamiento del tercio externo de la pared vaginal.
  • Tensión hacia arriba de la pared posterior de la vagina.
  • Aumento en la secreción de las glándulas exocrinas del tracto urogenital.
  • Aumento del aporte sanguíneo a los órganos genitales, por la vasodilatación.
  • Erección del clítoris, que en muchos casos alcanza el doble de su tamaño habitual.

La respuesta más típica durante la excitación es la lubricación vaginal. Esta se presenta desde el inicio hasta las fases más avanzadas. El líquido vaginal es similar al plasma. Su función es facilitar la penetración y neutralizar el pH para facilitar la supervivencia de los espermatozoides.

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El orgasmo femenino y su resolución

El orgasmo femenino y su resolución

Lo que caracteriza al orgasmo femenino es la presencia de una serie de contracciones intermitentes, en la musculatura de los órganos genitales. La contracción rítmica de los músculos de la zona pubogenital, hace que se estrechen las paredes de la zona más externa de la vagina. Así mismo, hay una contracción sincrónica del ano.

Durante el orgasmo todos los índices fisiológicos alcanzan su pico. La presión arterial y el ritmo cardiaco aumentan al máximo. Es usual que haya más de 160 latidos por minuto, lo cual se puede comparar con un ejercicio de alto esfuerzo físico. En ocasiones, las extremidades se entumecen.

No hay una duración fija para el orgasmo femenino. Algunas mujeres tienen orgasmos de unos pocos segundos, mientras que otras los experimentan en lapsos más largos. Cuando el orgasmo femenino es duradero, por lo general se siente de forma ondulante, es decir, con un aumento de las sensaciones seguido por una disminución, tras la cual vuelve a comenzar un nuevo ciclo.

La última fase del orgasmo femenino es la de resolución. En ella, todos los valores fisiológicos vuelven a su índice normal. Se reduce la vasocongestión pélvica y hay relajamiento muscular. En algunas mujeres se presenta un periodo refractario, en el que es difícil alcanzar una nueva excitación por varios minutos. En otras mujeres este periodo es prácticamente inexistente, por lo cual pueden experimentar orgasmos sucesivos.

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Los cambios extragenitales durante el orgasmo

Los cambios extragenitales durante el orgasmo

Además de los cambios en la presión arterial y el ritmo cardiaco, que no tienen lugar en los genitales, también hay otros cambios extragenitales como el incremento de la ventilación pulmonar. También suele haber sudoración, con intensidades variables. Muchas mujeres refieren sentir una oleada de calor y sensaciones de hormigueo en los senos.

Asimismo, es característico que durante el orgasmo femenino aparezca el “rubor sexual”, también conocido popularmente como “erupción del amor”. Se trata de una coloración rosa en los músculos faciales. Este tipo de coloración a veces también aparece en el pecho.

La conciencia se cierra parcialmente y la atención se centra en las sensaciones físicas genitales. Es frecuente que se presenten alteraciones en la percepción sensorial. Usualmente se elevan los umbrales de dolor, en diferentes partes del cuerpo, tanto durante la excitación, como durante el orgasmo propiamente dicho. También hay una alteración en la percepción del tiempo.

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