Fisiología de la tiroides

Para que la tiroides pueda realizar su labor adecuadamente se requiere que haya un consumo regular de yodo dentro de la alimentación

La fisiología de la tiroides es fundamental para el organismo. Esta glándula endocrina produce dos hormonas determinantes: la tiroxina o T4 y la triyodotironina o T3. Ambas tienen influencia en la regulación del crecimiento y desarrollo. También intervienen en el metabolismo celular y en la termogénesis o generación de calor.

De igual manera, las hormonas tiroideas tienen incidencia sobre el aparato cardiovascular, el sistema nervioso central y los órganos reproductores. El exceso y el defecto de las hormonas tiroideas ocasionan diferentes efectos adversos sobre el organismo.

A partir de los procesos comprendidos en la fisiología de la tiroides se sintetizan o liberan las hormonas T3 y T4. Toda esta actividad está controlada por el hipotálamo, el cual produce una hormona llamada TRH que actúa sobre la hipófisis y estimula a la tiroides. La hipófisis, a su vez origina la hormona THS, que induce a la tiroides a secretar las hormonas tiroideas en la sangre.

El control sobre la secreción de las hormonas tiroideas

El control sobre la secreción de las hormonas tiroideas

La secreción de las hormonas es un proceso en la fisiología de la tiroides. Este implica la participación del hipotálamo y de la hipófisis. La forma como se lleva a cabo la estimulación de la síntesis y liberación de las hormonas tiroideas se puede resumir en cinco pasos:

  1. La THS estimula la actividad de algunas células tiroideas.
  2. La hormona THR llega hasta la hipófisis y genera el estímulo necesario para que esta produzca la hormona THS
  3. Las células de la tiroides encargadas de esa función, liberan T3 y T4 a la sangre, hasta que los niveles se normalizan.
  4. Cuando los niveles de T3 son altos, se inhibe la liberación de hormonas desde el hipotálamo y, por tanto, desde la hipófisis.
  5. Cuando los niveles de T3 y T4 son bajos se producen señales que estimulan al hipotálamo para que produzca la hormona THR.

Como se aprecia, se trata de un proceso de retroalimentación entre el hipotálamo, la hipófisis y la propia glándula tiroides. Hablando de la fisiología de la tiroides de forma coloquial, se podría decir que el THS “apaga” o “enciende” la glándula.

Ver también: Cómo detectar si tu tiroides está funcionando mal

Fisiología de la tiroides y síntesis de las hormonas

Fisiología de la tiroides y síntesis de las hormonas

Para que se pueda realizar la síntesis de las hormonas tiroideas es necesario que haya tres elementos: yodo, tiroglobulina y tiroperoxidasa. El yodo proviene de fuentes externas. Se adquiere a través de la alimentación y es absolutamente necesario para un correcto funcionamiento de la fisiología de la tiroides.

La tiroglobulina es una proteína que se forma en las células foliculares de la tiroides. La tiroperoxidasa, por su parte, es una enzima que también es producida por la tiroides. Cuando están presentes los tres elementos (yodo, tiroglobulina y tiroperoxidasa) tiene lugar el proceso de síntesis y liberación de las hormonas tiroideas, a través de cuatro etapas:

  • Captación del yodo. La tiroides atrapa el yodo circundante.
  • Conversión del yoduro en yodo orgánico. Este paso incluye:
    • Conversión del yoduro en yodo libre.
    • Incorporación del yodo libre a la molécula de tirosina.
    • Formación de las yodotironinas.
  • Acoplamiento de monoyodotirosina (MIT) y diyodotirosina (DIT) para originar T3. Y acoplamiento de dos DIT para formar T4, gracias a la acción de la tiroperoxidasa.
  • Secreción de hormonas tiroideas. Es el proceso por el cual las hormonas tiroideas son liberadas en la sangre. Esta etapa está regulada por la hormona THS de la hipófisis.

Como se aprecia, la fisiología de la tiroides es un proceso complejo y milimétrico. El mal funcionamiento de todo este sistema puede dar origen a enfermedades como hipertiroidismo o hipotiroidismo.

Ver también: 7 malos hábitos que pueden afectar la salud de tu tiroides

Acción de las hormonas tiroideas

Acción de las hormonas tiroideas

Las hormonas tiroideas son decisivas para el buen funcionamiento del organismo. Intervienen de muchas maneras, entre las que se destacan las siguientes:

  • Incrementan el aporte de oxígeno a los tejidos, contribuyendo así a regular la función cardiaca.
  • Incrementan la absorción de proteínas y carbohidratos en el tubo digestivo.
  • Intervienen en el desarrollo fetal y en el crecimiento durante la infancia.
  • Facilitan la capacidad del organismo para transportar el oxígeno.
  • Regulan la tensión arterial y la temperatura del cuerpo.
  • Favorecen el crecimiento normal de las neuronas.
  • Facilitan la síntesis de proteínas y de glucógeno.
  • Favorecen la absorción de grasas.

En síntesis, las hormonas tiroideas tienen una participación fundamental en el metabolismo. Básicamente regulan los procesos energéticos y los optimizan, especialmente en etapas de cambio.

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