Flumil, el antimucolítico más común

15 Julio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el médico Mario Benedetti Arzuza
Los mucolíticos son fármacos que ayudan a disminuir la viscosidad del moco facilitando su expulsión. Son muy útiles en caso de alergias, gripes, resfriados o enfermedades más serias como la fibrosis quística.

Entre los productos más utilizados para facilitar la expectoración y disminuir la secreción nasal se encuentra el flumil, que de hecho, es el antimucolítico más común. 

En las farmacias se suele encontrar en diversas presentaciones para niños y adultos, respectivamente. Por lo general, se encuentra en forma de comprimidos efervescentes, granulado para solución oral (los famosos “polvos”), y solución oral.

Es posible que alguna vez lo hayas oído mencionar o lo hayas tomado como tratamiento coadyuvante para aliviar procesos respiratorios que cursan con un exceso de mucosidad o mucosidad espesa.

Para los pacientes con bronquitis aguda y crónica, así como los pacientes con efisema, enfermedad obstructiva crónica (EPOC), atelectasia, y otras complicaciones respiratorias, se trata de un medicamento familiar, puesto que suele indicarse a menudo.

¿Cuál es su composición?

El flumil está compuesto mayoritariamente por acetilcisteína, un fármaco indicado en procesos respiratorios como la bronquitis aguda y crónica, el enfisema y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, entre otros que ya hemos mencionado anteriormente.

Su estructura química le permite disminuir la viscosidad del moco sin aumentar su volumen. Esta actividad convierte al flumil en un agente mucolítico por excelencia cuando tenemos un resfriado, por ejemplo.

¿Cómo actúa el flumil?

Mecanismo de acción de la acetilcisteína

La consistencia viscosa del moco se debe a enlaces disulfuro que se forman entre las moléculas. El flumil rompe los enlaces y disminuye la viscosidad de esta sustancia. La acetilcisteína también normaliza el funcionamiento de las células mucosas ciliadas, haciendo que sea más fácil la eliminación del fluido.

Útil tanto para niños como para adultos, el flumil se administra oralmente. Siempre deberá hacerse por indicación de un especialista quien determinará si es posible su uso y en qué dosis.

Es importante destacar que, dado que solo el 30 % de este medicamento se elimina por vía renal, está contraindicado durante el embarazo y la lactancia.

Normalmente se recomienda beber abundante líquido durante el tratamiento y refrigerar el medicamento a temperaturas menores a 30 ºC. Al beber abundante cantidad de agua a lo largo del día, el moco se fluidifica y esto facilita su expulsión.

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Contraindicaciones y precauciones

Indicaciones del flumil

La acetilcisteína, el principio activo del flumil, es un derivado de un aminoácido llamado cisteína. Por esta razón, en caso de alergia o hipersensibilidad a compuestos relacionados con la cisteína, evita usar este fármaco.

  • Si experimentas náuseas, vómitos, urticaria, dolor de cabeza o fiebre después de utilizarlo, suspéndelo de inmediato.
  • El flumil también está contraindicado en caso de úlcera gastrointestinal y pacientes asmáticos o con insuficiencia respiratoria grave.
  • Los antitusivos no deben administrarse junto con el flumil, ya que inhiben la tos y esto puede dificultar la eliminación de las secreciones.
  • Al administrar acetilcisteína junto con antibióticos como anfotericina B, ampicilina sódica y cefalosporinas, éstos pueden inactivarse.
  • La acetilcisteína también reacciona con metales como el hierro, el níquel y el cobre, así como con el caucho. Se debe evitar el contacto con materiales que los contengan.
  • El flumil puede producir somnolencia, en cuyo caso hay que evitar conducir y el uso de maquinaria pesada.

Aunque los efectos adversos del flumil son poco comunes, en algunos casos puede provocar dolor abdominal, estomatitis, diarrea y ardor epigástrico. Por tanto, en caso de experimentar molestias, lo más adecuado será dirigirse de inmediato al médico para un chequeo.

Otros remedios para hacer frente a la congestión

Aparte de los mucolíticos, existen otras opciones muy sencillas para ayudar a la expulsión del moco, como beber abundante cantidad de agua y mantener una dieta equilibrada, rica en alimentos frescos, como las frutas.

Adicionalmente, para aliviar la congestión nasal y mejorar el sistema inmunitario, es posible recurrir –previa consulta con el médico o farmaceuta– a algunos remedios más naturales, como el agua de mar que ayuda a fluidificar el moco y facilitar su expulsión.

Otra opción son los jarabes naturales con miel y propóleo, que alivian y mejoran las defensas. También existen bálsamos que podemos aplicar sobre el pecho o vahos que alivian inmediatamente la congestión de las fosas nasales.

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