Flumil, el antimucolítico más común

Alicia Romero 21 diciembre, 2017
Los antimucolíticos son fármacos que ayudan a disminuir la viscosidad del moco facilitando su expulsión. Son muy útiles en caso de alergias, gripes, resfriados o enfermedades más serias como la fibrosis quística.

El flumil es un medicamento mucolítico, es decir, disminuye la mucosidad nasal. El principio activo que contiene es la acetilcisteína, que también puede utilizarse como antídoto en una sobredosis de paracetamol. Se utiliza vía oral como tratamiento sintomático de bronquitis, fibrosis quística y otras patologías pulmonares que cursan con un exceso de moco.

Mecanismo de acción de la acetilcisteína (Flumil)

Mecanismo de acción de la acetilcisteína

Como hemos dicho, el flumil es un fármaco mucolítico. El abundante moco que tenemos cuando estamos resfriados es un conjunto de secreciones de la mucosa del aparato respiratorio en el contexto de una inflamación, que hace que se produzca más de lo normal. La consistencia viscosa del moco se debe a enlaces disulfuro (formado por moléculas de azufre) que se forman entre las moléculas. El flumil rompe los enlaces y disminuye la viscosidad del moco, haciendo que sea más fácil su eliminación. 

Además, la acetilcisteína también actúa sobre la mucosa respiratoria, facilitando la expectoración o expulsión de moco; y protege a las células mucosas de la irritación que puede producir el exceso de mucosidad. Por eso, se dice que es citoprotector.

La administración es vía oral, en dosis distribuidas a lo largo del día o en toma única. Además, se recomienda beber abundante líquido durante el tratamiento. El metabolismo del medicamento es hepático y la eliminación es renal. Esto quiere decir que hay que tener cuidado en caso de patologías en algunos de estos órganos, en cuyo caso puede ser necesario ajustar la dosis o buscar un tratamiento alternativo. Además, es recomendable no mezclarlo con otros medicamentos de metabolismo hepático, alcohol o drogas.

El flumil se recomienda a partir de los 2 años de edad. Su utilización durante el embarazo y lactancia está contraindicada, aunque no está demostrado que provoque daño fetal.

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Indicaciones del flumil

Indicaciones del flumil

El flumil se utiliza como tratamiento sintomático de infecciones y otras enfermedades respiratorias que cursan con exceso de mucosidad. Decimos que es sintomático porque no cura la enfermedad, sólo contribuye a aliviar los síntomas. La mucosidad es propia de muchas enfermedades, desde un resfriado a una bronquitis o una fibrosis pulmonar; la acetilcisteína contribuye a aliviar los síntomas en todas ellas.

También tiene utilidad en el tratamiento de la fibrosis quística. Se trata de un trastorno genético en el que las secreciones fisiológicas son mucho más espesas, por lo que pueden obstruir no sólo las vías respiratorias, sino también los conductos pancreáticos o espermáticos. Por ello, el tratamiento con acetilcisteína está indicado al mejorar la sintomatología al disminuir las secreciones bronquiales.

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Contraindicaciones y precauciones

nauseas y vomitos

La acetilcisteína, que como hemos dicho, es el principio activo del flumil, es un derivado de un aminoácido llamado cisteína. Por esta razón, en caso de alergia o hipersensibilidad a compuestos relacionados con la cisteína, está contraindicado su uso. A veces la primera manifestación es al administrar el medicamento, lo que obliga a retirarlo. Una reacción alérgica a este fármaco suele manifestarse por:

  • Náuseas y vómitos
  • Urticaria
  • Dolor de cabeza
  • Somnolencia
  • Fiebre

El flumil también está contraindicado en caso de úlcera gastrointestinal y pacientes asmáticos o con insuficiencia respiratoria grave. Ya hemos mencionado que tampoco está indicado el uso del flumil en niños menores de dos años. Además, el flumil puede producir somnolencia, en cuyo caso hay que evitar la conducción.

No debe administrarse junto a fármacos antitusivos, como la codeína y otros jarabes para la tos; ni con inhibidores de la secreción bronquial como anticolinérgicos o antihistamínicos, ya que esto podría llevar a una acumulación de moco fluido.  Además, dado su metabolismo hepático puede interaccionar a altas dosis con otros fármacos, en este caso hay que consultar al médico sobre las posibles interacciones medicamentosas.

Entre los efectos adversos del flumil son poco comunes. Entre ellos destacan la somnolencia, el dolor abdominal, la diarrea y los ya mencionados como parte del cuadro de hipersensibilidad a acetilcisteína.

 

 

 

 

 

Alicia Romero

Estudiante de Medicina. La cultura es aquello que queda cuando todo lo demás se va, así que vamos a cultivarla.

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