Fluoxetina durante el embarazo

17 octubre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por Farmacéutica Fabiola Marín Aguilar
Aunque el tratamiento con fluoxetina ha sido aceptado en el embarazo, su uso debe ser exclusivo de aquellas situaciones clínicas que justifiquen el riesgo potencial para el feto. ¿Qué debes saber al respecto?

La fluoxetina es uno de los fármacos mejor estudiados durante el embarazo. Está indicado en el tratamiento de la depresión y  pertenece al grupo de inhibidores de la recapatación de serotonina (ISRS), ya que tiene la capacidad de aumentar los niveles de este neurotransmisor, que es clave en el mantenimiento del equilibrio de nuestro estado de ánimo.

La fluoxetina, bajo la marca Prozac, fue el primer fármaco comercializado en Estados Unidos por la compañía Eli Lilly en 1988 para el tratamiento de la depresión mayor. Inspiró mucha confianza en la comunidad médica, ya que poseía la misma eficacia que los fármacos antidepresivos existentes y, además, presentaba menos efectos adversos.

A día de hoy, se han desarrollado nuevas moléculas para el tratamiento de trastornos depresivos, aunque la fluoxetina ha sido el más utilizado a nivel mundial. A continuación, detallamos su uso durante el periodo de embarazo.

Depresión en el embarazo o depresión prenatal

El embarazo es una etapa que marca la vida de la mujer. El vaivén hormonal que tiene lugar en el organismo puede desencadenar diversos tipos de emociones y sentimientos, a veces contrapuestos.

Cuando la sensación de tristeza persiste en el tiempo, puede darse el caso de que exista un cuadro de depresión prenatal, un estado complejo al que debemos prestar especial atención.

El vaivén hormonal que tiene lugar en el organismo de la mujer embarazada puede incidir en la depresión prenatal.

Se trata de un problema complicado de detectar, ya que pueden confundirse signos normales del propio embarazo, como lo son el cansancio, desgana o dificultad para conciliar el sueño. Si aparecen los siguientes síntomas, debemos pedir ayuda profesional:

  • Tristeza y episodios de llanto desconsolado sin motivo aparente.
  • Imposibilidad para disfrutar de actividades que solían gustarte.
  • Irritación y mal humor.
  • Sentimiento de vacío y culpa.
  • Pérdida de habilidades sociales.
  • Ansiedad.
  • Pensamientos pesimistas de cara al futuro.
  • Dificultad para mantener la concentración.
  • Cambios en los hábitos de alimentación, descanso e higiene.

También la futura madre puede mostrar sentimientos ambiguos hacia el bebé e incluso rechazo de la idea de tener que afrontar el parto.

La depresión prenatal no tratada puede traer consigo importantes efectos colaterales para la madre y para el bebé, así como incremeto del riesgo de aborto espontáneo, parto prematuro, bajo peso del recién nacido o retardo en el crecimiento del bebé.

Además, padecer depresión prenatal aumenta en un 25% las posibilidad de sufrir depresión después del parto.Sin embargo, hay que tener en cuenta los beneficios y los riesgos de tomar antidepresivos durante el embarazo. Aquí te contamos lo que debes saber.

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¿Puedo tomar fluoxetina durante el embarazo?

La fluoxetina es el fármaco generalmente prescrito para el tratamiento de la depresión prenatal y aunque la FDA lo clasifica como categoría C, se ha considerado una terapia segura para mujeres embarazadas que padecen depresión, evaluando siempre el riesgo/beneficio del tratamiento.

Sin embargo, según la literatura científica, el tratamiento con fluoxetina durante el primer trimestre de embarazo puede estar asociado a un aumento del riesgo de malforamaciones cardiovasculares en el bebé.

Los datos sugieren que el riesgo de que el neonato sufra un defecto cardiovascular tras la exposición materna a fluoxetina es del orden de 2/100 comparado con una tasa esperada para estos defectos en la población general de aproximadamente 1/100.

Otros estudios epidemiológicos sugieren que el uso de los ISRS en la etapa final del embarazo puede aumentar el riesgo de hipertensión pulmonar persistente en el neonato (HPPN).

El riesgo observado fue de aproximadamente 5 casos por cada 1.000 embarazos. En la población general, ocurren 1 o 2 casos de HPPN por cada 1.000 nacimientos.

fluoxetina durante el embarazo
La fluoxetina durante el embarazo solo debe emplearse cuando la situación clínica de la futura madre lo amerite, ya que acarrea importantes riesgos para el feto.

Según la AEMPS, la fluoxetina no debe utilizarse durante el embarazo a menos que la situación clínica de la mujer requiera de este tratamiento y esté justificado el riesgo potencial para el feto.

Es especialmente importante que la interrupción del tratamiento con fluoxetina no sea brusca, sino procediendo a una reducción gradual de la dosis durante un período de una a dos semanas, para evitar la aparición de síntomas de retirada.

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Además, si se utiliza fluoxetina durante el embarazo, se debe tener precaución en la última etapa o justo antes del parto. Esto debido a que se han notificado algunos efectos en neonatos, tales como:

  • Irritabilidad
  • Temblor
  • Hipotonía
  • Llanto persistente
  • Dificultad para mamar o para dormir

Conclusión

El tratamiento con fluoxetina durante el embarazo, tanto en la primera como en la última etapa, debe ser valorado con el médico psiquiatra. El profesional deberá evaluar el riesgo/beneficio tanto para la futura madre como para el bebé.

Por tanto, si nos encontramos ante un cuadro de depresión importante, se puede considerar mantener el tratamiento. Sin embargo, si se trata de una depresión bien controlada, lo ideal es prescindir del tratamiento con fluoxetina y contar con apoyo psicológico.

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