Formas de preparar el ajo

Aydee Castaño · 7 octubre, 2019
Para aprovechar todos sus beneficios se aconseja consumir el ajo crudo, ya que cocinado pierde hasta el 90 % de sus propiedades.

Los beneficios del ajo son conocidos desde la Antigua Grecia. Entonces, Hipócrates, considerado como el padre de la medicina moderna, ya lo empleaba como tratamiento en distintas enfermedades y patologías. Si bien es cierto que no sustituye la obligada visita al médico, es muy recomendable incluirlo en nuestra dieta.

Hoy en día, es la Fundación Española del Corazón (FEC) una de las instituciones que recomienda incluir este ingrediente en la dieta. Esto no es casualidad, ni un capricho. El ajo tiene innumerables propiedades en cuanto al campo de la salud se refiere, como indica este estudio.

Por este motivo, es muy importante saber cómo se tiene que tomar en los diferentes casos, puesto que cada afección requiere de una manera especifica para su preparación.

¿Cómo puede comerse el ajo?

El ajo se puede comer de muchas maneras. Entre ellas, frito es exquisito para acompañar con todo tipo de platos a los que les queramos potenciar el sabor. ¿Quién no lo ha comido con gulas o con alguna verdura?

Sin embargo, otra de las opciones para consumirlo e igualmente beneficiarte de todas sus propiedades es hacerlo crudo. Por esta razón y para combatir los resfriados se recomienda comer de dos a tres dientes de ajo por las mañanas.

No obstante, como es raro que nada más levantarnos de la cama nos apetezca notar tanto sabor en la boca, podemos hacerlo de distintas formas. Una de ellas, es machacarlo y agregarle jugo de medio limón o de naranja, para tratar de evitar un poco el sabor tan fuerte que tiene. Otra manera es consumirlo en forma de pastillas naturales, que puedes encontrar en cualquier herbolario.

Cortar ajo

Tomar el ajo crudo todos los días es recomendado para beneficiarte de todos sus beneficios.  Eso sí, tienes que saber y ser consciente que el ajo provoca muy mal aliento a quienes lo consumen con cierta frecuencia. El sudor también suele oler más fuerte. Por esta razón, es importante que lo tomes con el limón, o masticar luego un trocito de canela, esto te puede ayudar un poco. Si lo vas a consumir fuera de casa, prueba a llevar un cepillo de dientes a mano o incluso caramelos de menta que camuflen el olor del ajo.

Preparando ajo por decocción

Otra manera de tomar el ajo es utilizando la decocción. Para este método se deben coger unos tres o cuatro dientes de ajo y ponerlos a hervir en un litro de agua.

Esta manera de consumirlo es preferible para aquellos a los que no les guste el sabor fuerte. Puesto que mediante el hervor se pierde una gran parte de su fuerte sabor y, por supuesto, su olor desagradable. Además, es menos incómodo de ingerir, ya que se puede beber dos veces durante todo el día.

Así también son menos fuertes los malos olores corporales que despide la persona que lo consume.

El ajo, un gran aliado para protegerte del cáncer de pulmón.

Ajo macerado con vinagre

Su sabor es demasiado fuerte, aunque a muchas personas les agrada sin importar el mal olor que puede provocar. Las personas aseguran que no importa cómo les quede su aliento y otras partes de su cuerpo, ya que sólo les importa estar sanos y con el ajo lo lograrán.

Sin embargo como hemos dicho siempre, lo más importante es prevenir las enfermedades, evitando su aparición. Y para esto, es muy importante el consumo diario del ajo, sin importar tanto de qué manera lo tomemos. Pero recuerda: no sustituye ningún tratamiento médico o medicamento. Es solamente un delicioso complemento.

Así que, ahora que ya lo sabes, ¡ponte manos a la obra e incorpóralo a tu dieta! Si prefieres no consumirlo ni en ayunas ni solo, prueba a irlo introduciendo en tus platos poco a poco. Tiene un sabor tan característico y sabroso que en poco tiempo verás como lo echas en casi todos tus preparados. ¿A qué esperas para cocinarlo?