Fosfatasa alcalina alta: causas, síntomas y tratamiento

La fosfatasa alcalina es una enzima imprescindible para la realización de importantes funciones vitales, sin embargo, si sus niveles aumentan en exceso puede dar lugar a determinados síntomas perjudiciales.

La fosfatasa alcalina o FA es una enzima (un subtipo de proteínas muy específicas) que se encuentra en diversos tejidos de nuestro cuerpo. Asimismo, sus concentraciones aparecen elevadas en ciertas estructuras u órganos. En especial, en los riñones, los huesos, el hígado, los intestinos e incluso la placenta.

Por otra parte, este compuesto químico interviene en la realización de importantes funciones en nuestro organismo:

  • Es capaz de retirar los grupos fosfatos de otras moléculas (nucleótidos, proteínas, alcaloides etc.).
  • Participa en la calcificación de los cartílagos y de los huesos.
  • También colabora en la síntesis de ciertas moléculas como el ADN dentro de las células.

Causas de la fosfatasa alcalina alta

Angioma del hígado.

Normalmente los niveles de esta sustancia en sangre se sitúan entre las 30 y las 140 UI/L (UI: Unidiad Internacional). Sin embargo, existe una gran cantidad de desencadenantes que pueden provocar que estos valores aparezcan más elevados:

  • Patologías que afecten al hígado. Por ejemplo ocurre en la hepatitis viral, la colescistitis, la cirrosis hepáticas o en el cáncer de hígado.
  • Tumores. También aparece la alteración cuando el paciente desarrolla el linfoma de Hodking o determinados subtipos de cáncer (de los ovarios, los pulmones, los testículos, la próstata o la faringe).
  • Ciertos medicamentos. Algunos fármacos pueden aumentar lentamente esta sustancia química. Incluimos compuestos como los antiepilépticos, antiácidos, antibióticos, etc.
  • Enfermedades de los huesos. Por ejemplo, durante la enfermedad de Paget, el cáncer de huesos o en la metástasis.
  • Embarazo. Sobre todo durante el tercer trimestre la placenta produce más cantidad de fosfatasa alcalina. Sin embargo, no se trata de una alteración puesto que esta proteína interviene en el desarrollo del feto. Si después del parto el aumento de esta enzima perdura se deberá consultar con el equipo médico correspondiente.
  • Hábitos insalubres como el alcoholismo, el tabaquismo o el consumo de sustancias tóxicas (como las drogas).
  • Infecciones como la mononucleosis, la colitis ulcerosa, las causadas por el virus herpes zóster, etc.

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Síntomas de la fosfatasa alcalina alta

Mujer con nauseas.

Por norma general el paciente puede experimentar una serie de alteraciones o señales que pueden ser asociadas a este trastorno. Entre los síntomas más frecuentes podemos destacar:

  • Fatiga, cansancio o debilidad general.
  • Náuseas y vómitos.
  • Fiebre que puede variar en cuanto a intensidad.
  • Falta de apetito.
  • Sensación de picor u hormigueo.
  • Orina con una tonalidad más oscura de lo normal.
  • Producción de heces que han perdido el color o presentan una tonalidad más clara.
  • Dolor o molestia que se localiza en la parte superior del abdomen.
  • Ictericia. Así, la piel y la región blanquecina de los ojos obtienen una tonalidad amarilla. Por otra parte, esta alteración se encuentra estrechamente relacionada con las enfermedades hepáticas.
  • Dolor o molestia intensa que se sitúa en los huesos y en las articulaciones.
  • Las fracturas aparecen con más frecuencia y facilidad.
  • Deformación o desfiguración de los huesos.

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Tratamiento de la fosfatasa alcalina alta

Visitar al médico.

Por otra parte, el equipo médico correspondiente realizará las pruebas médicas necesarias para identificar la causa del trastorno. Así, se puede identificar el desencadenante y descartar otros que presenten alteraciones similares.

Una vez determinada la causa, los especialistas recomendarán el mejor tratamiento para solucionar el problema. También podemos señalar las pautas que se aconsejan con más frecuencia:

  • Uso de medicamentos o fármacos específicos para disminuir los niveles de fosfatasa alcalina. Asimismo, en ocasiones los pacientes debieron tomar suplementos de vitamina D.
  • Disminuir o evitar el consumo de ciertos medicamentos como las píldoras anticonceptivas, antidepresivos, antiinflamatorios, fármacos para la hipertensión etc.
  • Adoptar una dieta más adecuada para solucionar este trastorno. Normalmente se recomienda el consumo de alimentos ricos en vitamina D (pescado, leche, etc.) y en cobre (cereales, legumbres, frutos secos etc.). Sin embargo, antes de realizar cualquier modificación es necesario consultarlo con un experto en el ámbito.
  • Llevar a cabo una actividad física de intensidad moderada cada día.
  • Tomar el sol al menos media hora cada día para conseguir vitamina D de forma natural.