El frasco de la gratitud: un método para vivir más plenamente

03 Junio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Montse Armero
La práctica de la gratitud es una actividad cada vez más extendida en el mundo de la psicología y el desarrollo personal. En este artículo te enseñamos algunos ejercicios que te permitirán incorporarla a tu día a día.
 

La gratitud es un concepto del que han bebido muchas religiones y tradiciones filosóficas a lo largo de la historia. Cada escuela la lleva a la práctica según sus principios, pero la mayoría tienen en común el valorar de forma consciente todo aquello que supone un bienestar en nuestras vidas.

El agradecimiento es un acto que permite centrarnos de forma especial en todo lo bueno que nos sucede, poniendo el foco en lo positivo y minimizamos nuestra atención hacia aquellos ámbitos que no nos van bien.

Además, también reducimos la frustración que genera pensar en todo lo que no tenemos o hemos perdido: una oportunidad de trabajo, una pareja, bienes materiales o nuestra propia salud.

Tal y como la define Melody Beattie, la gratitud es una práctica que transforma nuestra realidad.

La gratitud abre la plenitud y la abundancia de la vida. Convierte lo que tenemos en suficiente, y más. Convierte la negación en aceptación, el caos en el orden, la confusión en la claridad. Puede convertir una comida en una fiesta, una casa en un hogar, un extraño en un amigo.” 

Beneficios de ser agradecidos

Beneficios de ser agradecidos
Más allá de generar un ambiente más tranquilo, ser agradecidos nos ayuda a reducir la ansiedad y otras emociones que nos generan tristeza.
 

Poner en práctica el agradecimiento mejora nuestra saludnos aporta un mayor nivel de bienestar y nos ayuda a gestionar mejor la ansiedad, la rabia o la tristeza. Esto se debe a que apreciar los pequeños detalles que damos por sentado, reduce el sufrimiento.

Imaginemos, por ejemplo, una persona que tiene depresión. Muy posiblemente su atención esté centrada en todo su dolor y malestar. Lo que la gratitud puede hacer por ella es enseñarle a valorar los ámbitos de su vida que sí están bien.

Podría ser que esa persona tenga familia y tenga salud, que disponga de un techo que la resguarde de vivir a la intemperie o que tenga la posibilidad de comer al menos un plato de comida al día. Aspectos que damos por sentados, pero que no todas las personas tienen el privilegio de tener.

Es cierto que reflexionar sobre lo afortunados que somos en determinadas áreas de nuestra vida no nos aleja del malestar. Todavía menos cuando una persona está sufriendo, ya que le resulta difícil ver más allá de su dolor.

Sin embargo, si lo incorporamos como un hábito a nuestro día a día, podremos obtener más ampliamente todos los beneficios de ser agradecidos. Una de las actividades más extendidas para ejercer el agradecimiento a diario es «el frasco de la gratitud». Te explicamos todos los detalles a continuación.

Lee también: El poder de la gratitud, pilar para tu bienestar

¿En qué consiste el frasco de la gratitud?

¿En qué consiste el frasco de la gratitud?
El frasco de la gratitud es solo una de tantas técnicas que existen para poner en práctica el agradecimiento.
 

El frasco de la gratitud es un ejercicio que nos permite ponerla en práctica de forma muy sencilla. Para ello, tan solo necesitamos un recipiente o frasco, papeles pequeños blancos o de colores y algo con lo que escribir.

Para llevar la actividad a cabo, es importante encontrar un momento del día en el que estemos lo más tranquilos posible. Así, podremos dedicar unos minutos a recapitular cuáles han sido los aspectos que hemos vivido ese día por los que nos sentimos más agradecidos. Una vez los tengamos claros, los dejamos por escrito, añadimos la fecha y lo guardamos en nuestro recipiente.

En muchas ocasiones se recomienda que la actividad se realice antes de ir a dormir, pero si no podemos hacerlo por la noche por cualquier motivo, otro buen momento es por la mañana, antes de empezar con el resto de obligaciones. Lo importante es fijar un momento al día y comprometernos a realizarlo siempre a la misma hora para adherirnos más fácilmente al hábito.

Lee también: Consejos para tener un cambio mental positivo

¿Podemos practicar la gratitud de otros modos?

El frasco de la gratitud es solo una propuesta para poner en práctica el agradecimiento, pero obviamente podemos realizarlo de muchas otras formas. Por ejemplo, con niños pequeños, podemos proponerles que dibujen aquello por lo que se han sentido más agradecidos ese día y colgar en su habitación los más significativos.

También podemos tener un frasco para toda la familia donde se dejen mensajes de agradecimiento a los otros miembros de la familia, o bien, utilizar pósits donde recojamos nuestra gratitud y podamos tenerlos en algún lugar visible de la casa.

 

Incluso, si no lo materializamos sobre papel, podemos obtener los beneficios del agradecimiento. Para ello, es importante tener un hábito establecido y dedicar unos minutos a reflexionar sobre qué aspectos nos sentimos más agradecidos.

Sea como sea que decidamos practicar la gratitud, incorporarla a nuestro día a día supondrá un salto cualitativo en nuestro bienestar y una oportunidad para crecer a nivel emocional.

  • Armero, M. (2019). Aprendiendo a vivir. Uno Editorial.
  • Carr, A. (20007). Psicología positiva: la ciencia de la felicidad. Barcelona: Paidós.
  • Shankland, R. (2018). Los poderes de la gratitud. Plataforma Actual.
  • Yoshimura, S. M. & Berzins, K. (2017) Grateful experiences and expressions: the role of gratitude expressions in the link between gratitude experiences and well-being, Review of Communication, 17:2, 106-118,DOI: 10.1080/15358593.2017.1293836