¿Por qué el frío nos hace comer más?

Yamila Papa Pintor · 25 noviembre, 2016
Aunque no lo creas, una de las formas más efectivas para evitar comer más es mantenerse ocupado. Muchas veces comemos por aburrimiento, mientras que si estamos entretenidos nos olvidamos de ello

Cuando llega el frío del otoño pareciera que el cuerpo no pide comer más. Nos olvidamos de la dieta y nos provoca algo más fuerte, calórico y caliente.

Esta necesidad de comer mucho continúa durante el invierno y recién merma cuando las temperaturas primaverales aumentan. ¿Por qué el frío nos hace comer más?

Comer más cuando hace frío

Comer más cuando hace frío

A la mayoría nos sucede lo mismo: los días cortos, las temperaturas bajas, la nieve o la lluvia y quedarnos más tiempo en casa nos hace comer más.

La necesidad de ingerir más alimentos no se debe solo a que estamos aburridos, sino a que el cuerpo precisa más calorías para calentarse, entre otros motivos.

Podemos pensar que el problema es “del frío”, pero esa tampoco es la única causa de nuestras ganas de comer más en invierno.

¿Cómo nos afecta el frío?

Es verdad que el descenso de temperatura cambia nuestros hábitos pero una gran parte de las necesidades orgánicas cambian con el paso de las estaciones.

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Para comenzar, debemos tener en cuenta que la luz natural en otoño e invierno es menor que en primavera y verano. Los días son más cortos y más grises.

¿Qué provoca eso en nuestro cuerpo? Un aumento en la producción de la hormona melatonina, encargada de disminuir la temperatura corporal y, por ende, aumentar la necesidad de consumir más calorías.

Un estudio realizado en Canadá con personas y animales, descubrió que el invierno cambia el funcionamiento de hormonas que afectan el apetito, como los glucocorticoides

De esta manera el metabolismo se regula y se mantiene en los 37 °C normales.

Ya que tanto la temperatura corporal como la ambiental descienden, el efecto es doble.

Esta puede ser una de las razones por las cuales, por ejemplo, cuando hace frío nos decidimos por cosas dulces como pasteles o bollería.

El cuerpo nos pide más comida para no sufrir hipotermia, aunque en realidad estemos bien abrigados o frente a la calefacción.

Las emociones invernales nos hacen comer más

Las emociones invernales nos hacen comer más

Si a estos cambios orgánicos y externos le sumamos que en invierno pasamos más tiempo encerrados,  nuestras actividades se reducen y el aburrimiento se apodera de nosotros... ¡nos da hambre!

¿Cuántas veces has ido a la cocina y buscado comida solo porque no tenías otra cosa mejor que hacer?

La inactividad nos conduce a ingerir más alimentos. Como hace frío es difícil que elijamos una fruta o una ensalada. Preferimos un cocido, un café con leche o un pastel con chocolate.

Otra cuestión que debemos considerar es el hecho de que en invierno sufrimos lo que se conoce como trastorno afectivo estacional.

No poder salir con amigos, ver que llueve o nieva, estar encerrados en casa, deriva en un sentimiento de angustia o de nostalgia.

Al parecer, esto solo se disipa comiendo y, por supuesto, mejor buscamos alimentos grasosos, azucarados o fritos.

¿Cómo evitar comer más cuando hace frío?

Cómo evitar comer más cuando hace frío

No podemos hacer nada por cambiar las estaciones, pero sí la forma cómo las asumimos.

Calefaccionar bien el hogar o abrigarnos mejor puede ayudar a evitar las ansias por comer más por el frío.

La nutricionista Lisa Young estima que en invierno se bebe menos agua, y eso también nos hace ingerir más alimentos, por eso recomienda beber bebidas calientes, como té o agua con limón.

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“Engañar” al estomago

Como primera medida, te recomendamos que seas más inteligente al momento de hacer la compra.

No llenes las alacenas o la nevera con productos poco saludables. En cambio ten siempre a mano frutos secos que se puedan comer en el momento.

Pasta seca, queso magro o unas galletas de harina integral o de algarroba pueden ser también buenas opciones.

Si deseas algo dulce consume chocolate lo más puro posible.

No te olvides del poder saciante y nutritivo que tienen las sopas y los caldos. Te reconfortan y, al mismo tiempo, elevan la temperatura corporal y llenan el estómago.

Un estudio de la Universidad de Yale demuestra que las comidas calientes, e incluso un baño de agua caliente, hacen sentir más felices a las personas.

Mantente activo

Por otra parte, no debes pensar que la llegada del invierno te prohíbe hacer lo que te gusta.

Fria

Puedes ir al gimnasio en el coche, leer, o encontrarte con tus amigos más temprano que de costumbre.

Aprende sobre un concepto conocido como “Hygge” y originario de Dinamarca.

Los daneses están agradecidos por lo que tienen, aunque pasen varios meses en casa debido a las condiciones climáticas.

Ellos aprovechan ese tiempo para estar en familia, hacer lo que les gusta, meditar, jugar con los hijos, etc. Si estás ocupado y feliz… ¡comerás menos!

  • Seasonal affective disorder (SAD). Mayo Clinic. https://www.mayoclinic.org/diseases-conditions/seasonal-affective-disorder/symptoms-causes/syc-20364651
  • Circannual changes in stress and feeding hormones and their effect on food-seeking behaviors. Shaina Cahill, Erin Tuplin, and Matthew R. Holahan. 2013; 7: 140.
  • Experiencing Physical Warmth Promotes Interpersonal Warmth. Lawrence E. Williams and John A. Bargh.Science AAAS. Yale University. http://science.sciencemag.org/content/sci/suppl/2008/10/23/322.5901.606.DC1/Williams.SOM.pdf