Frutas adecuadas para combatir el hígado graso

Una de las recomendaciones por parte de los especialista a la hora de tratar esta enfermedad consiste en perder peso. De este modo, se puede reducir la grasa, la inflamación y la fibrosis en el hígado. 

La enfermedad del hígado graso es una condición en la que se acumula grasa en este órgano, actualmente presenta el riesgo de poder volverse crónica. El hígado es el órgano más grande dentro del cuerpo. Su función es ayudar a digerir los alimentos, almacenar energía y eliminar las toxinas.

El hígado graso es una enfermedad cada vez más habitual en la población. A día de hoy se desconoce la causa que da lugar a este problema. Así mismo, los síntomas que presenta son muy poco reconocibles, lo que dificulta su diagnóstico exacto. 

Una de las recomendaciones por parte de los especialista a la hora de tratar esta enfermedad consiste en perder peso. De este modo, se puede reducir la grasa, la inflamación y la fibrosis en el hígado. 

No hay medicamentos que hayan sido aprobados para tratar el problema. Algunos estudios están buscando si un determinado fármaco para la diabetes o la vitamina E puede ayudar, pero se necesita mayor investigación en el campo. 

Además, es importante tener en cuenta que una buena alimentación puede ayudar mucho a mantener el bienestar del órgano.

Siempre contando con el consejo de un profesional, es muy recomendable seguir determinadas dietas. De este modo, por ejemplo; la fruta resulta uno de los alimentos más beneficiosos.

Frutas recomendadas para tratar el hígado graso

Una vez que se ha desarrollado la enfermedad del hígado graso, es fundamental seguir las pautas del médico según la tipología de alteración hepática que sea. Hay dos tipos principales;

  • Hígado graso no alcohólico.
  • Hígado graso por alcohol. Que también se denomina esteatosis hepática alcohólica. 

Los síntomas principales suelen generar inflamaciones y cansancio. El paciente puede experimentar malestar general de forma que el tratamiento habitualmente obliga a cambiar los hábitos de vida.

En el caso de que se generen complicaciones a largo plazo, el problema puede derivar en cirrosis hepática u otras enfermedades semejantes.

Es importante concienciar a la población de lo fundamental que resulta mantener una alimentación saludable. A continuación, centraremos la atención en la fruta y sus propiedades.

1. La manzana contra el hígado graso

Los profesionales suelen recomendar el consumo diario de al menos una manzana verde. Esta fruta posee la capacidad de ayudar a reducir el nivel de azúcar en sangre. 

Las manzanas suelen estar indicadas en el tratamiento para ayudar a limpiar el hígado. Esto se debe su alto nivel de antioxidantes. De modo que presenta una gran capacidad para combatir los radicales libres.

Hay que tener en cuenta que las manzanas disponen de ácido málico, el cual permite prevenir la aparición de piedras en el hígado y riñones

Por último, pero no menos importante, se debe saber que la piel de esta fruta resulta a la  par muy beneficiosa. Esta aporta más minerales capaces de atacar la grasa y  eliminar los metales pesados de nuestro organismo.

2. El zumo de limón

Los cítricos favorecen la depuración del hígado gracias a sus propiedades antioxidantes, además de constituir una de las mejores fuentes de vitamina C. Además, ayuda a fortalecer el sistema inmunológico. 

Existe una gran variedad de zumos en los que el sabor amargo del limón puede quedar disimulado, de forma que pueda consumirse sin problemas. 

3. El pomelo o toronja, siempre medicinal

El pomelo está compuesto por enzimas que estimulan  de un modo muy especial el hígado, ayudando a eliminar grasas y toxinas. 

Además, disponen de alto grado de ácido málico y carotenoides, dos elementos que fortalecen y contribuyen al mantenimiento del órgano. Igualmente, cabe mencionar su alto contenido en naringenina, la cual nos permite descomponer los ácidos grasos acumulados en el hígado y expulsarlos.

4. El aguacate para ayudar a combatir el hígado graso

Hay que tener en cuenta que sus virtudes radican en el ácido oleico, un tipo de ácido graso monoinsaturado con muchas propiedades. Este tipo de ácido ayuda a reducir los niveles de colesterol. Además hemos de recordar que dispone de fibra, que ayuda a saciar el apetito y que además, reduce el nivel de glucosa en sangre.

Todo ello nos puede ayudar diariamente a mantener una nutrición adecuada con la que cuidar el organismo y el hígado. De este modo, pueden eliminarse poco a poco las células dañinas que se almacenen en nuestro órgano, optimizando sus funciones básicas. 

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