¿Por qué fumar produce cáncer de pulmón?

Elena Vuelta 6 junio, 2018
El humo del tabaco contiene más de 70 sustancias cancerígenas las cuales se depositarán en primera instancia en las vías respiratorias y en los pulmones, haciendo a este órgano altamente susceptible al desarrollo de cáncer.

El tabaco es uno de los agentes causales de diversos cánceres, pues contiene miles de sustancias químicas y hasta 70 de ellas son cancerígenas.

Relación entre el tabaquismo y el cáncer de pulmón

Actualmente existen muchas evidencias que confirman el consumo de tabaco con la aparición de diversos canceres. En concreto, hablando del cáncer de pulmón, se estima que casi el 90% de este tipo de cáncer se debe al tabaquismo.

Esta asociación causal ya fue determinada en torno a los años 50, sin embargo, hoy en día aún existen muchos datos que se desconocen. Por ejemplo, aún no se ha determinado con exactitud cuál es la fracción atribuible y aún no existe unanimidad en las cifras obtenidas por los diversos estudios poblacionales.

Pese a esto, en la actualidad sí se conocen los efectos en el organismo que causan las distintas sustancias presentes en el tabaco. Así como los procesos celulares que pueden verse alterados y que pueden culminar en la aparición de cáncer.

Sustancias químicas presentes en el tabaco

La nicotina

La nicotina es un alcaloide, presente en el tabaco y responsable de la adicción al mismo. Los efectos de la nicotina en el organismo se dan a nivel del sistema nervioso central (SNC), al interactuar con los receptores nicotínicos del cerebro.

Cuando la nicotina se une a estos receptores nicotínicos presentes en las neuronas, estas liberan unas sustancias químicas denominadas neurotransmisores. Algunos de estos neurotransmisores liberados son la acetilcolina, la dopamina o la noradrenalina.

El efecto fisiológico que causa la liberación de estas sustancias en el cerebro genera una sensación de calma y placer. Dado que la nicotina tiene una vida media de 2 horas en el organismo, descensos en los niveles de nicotina y consiguientes descensos de estas sustancias, producirán síntomas de abstinencia. Este es precisamente el motivo por el que el tabaco causa adicción.

Por último, la nicotina es también una de las principales y más abundantes sustancias cancerígenas del tabaco. Sin embargo, existen otras muchas con efectos nocivos sobre el organismo.

Otras sustancias

El humo del tabaco contiene miles de sustancias químicas, formadas a partir de la combustión de los químicos presentes en los cigarrillos. Dentro de estos compuestos, existen al menos 70 que son cancerígenos.

Algunos de estos químicos son: monóxido de carbono, benceno, nitrosaminas o plomo. Además de cáncer, estas sustancias también pueden ocasionar afecciones como enfermedades cardiacas o pulmonares.

El cáncer de pulmón

El cáncer de pulmón engloba distintos tipos de carcinomas pulmonares, como son: el carcinoma de células escamosas, el carcinoma de células pequeñas, el adenocarcinoma y el carcinoma de células grandes.

Todos estos subtipos de cáncer pulmonar implican la existencia de células cancerosas que proliferan de forma descontrolada, generando masas tumorales malignas en las vias respiratorias o en los alveolos. Cuando estas masas tumorales crecen generan síntomas respiratorios al afectar a la función pulmonar normal.

El cáncer de pulmón tiene una de las tasas de supervivencia más bajas, siendo la causa principal de muerte por cáncer. Su alta mortalidad radica en la dificultad para diagnosticarlo de forma temprana y por ello es especialmente importante la realización de pruebas de detección, sobre todo en aquellos pacientes que pertenezcan al grupo de riesgo por sus antecedentes de tabaquismo.

Papel del tabaco en el desarrollo de cáncer de pulmón

Resulta lógico que el pulmón sea uno de los órganos más afectados por el tabaco. Pues es la vía principal de contacto y depósito de las sustancias cancerígenas. De esta forma los carcinógenos del humo se irán acumulando en las vías respiratorias y en los alveolos, donde se produce el intercambio gaseoso.

Los efectos de estas sustancias cancerígenas en las células pueden variar entre sí. Así pues existen sustancias que han de ser metabolizadas por la célula para volverse cancerígenas, mientras que hay otras que ya lo son de por sí.

Hoy en día, se sabe que este tipo de sustancias pueden causar alteraciones celulares al tener un alto potencial mutagénico. Esto implica que las células sufren alteraciones (mutaciones) en su ADN.

Dichas mutaciones a menudo acaban afectando a ciertos genes implicados en el desarrollo de cáncer, son los denominados protooncogenes. Sin embargo, mutaciones en estos protoncogenes pueden convertirlos en oncogenes, es decir, genes que al expresarse van a alterar el correcto funcionamiento celular favoreciendo la aparición de cáncer.

En definitiva, las sustancias cancerígenas inhaladas con el humo del tabaco, pueden llegar hasta nuestras células y causar mutaciones en ellas. Si alguna de estas mutaciones acaba por alterar el ciclo celular, incrementando la tasa de división de forma incontrolada, el proceso podría derivar en cáncer.

Bibliografía

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