¿Futura madre adoptiva? Esto es todo lo que debes saber

Thady Carabaño · 28 julio, 2018
La adopción es una decisión trascendental, tanto para el niño como para la madre o pareja que decide adoptar. Es una decisión que transforma la vida de todos como familia. Es un acto de amor.

¿Estás evaluando posibilidades para decidir ser madre adoptiva? ¡Qué gran desafío quieres asumir! Si estás en esa disyuntiva, son fundamentales la recolección de información y la preparación previa que pueda serte útil, antes de iniciar el proceso de la adopción.

La adopción es sin duda, un proceso complejo para todos: la familia biológica, el niño en adopción y la familia adoptiva. Hay toda una gama de aspectos legales, sociales, familiares, emocionales y biológicos que estremecerán las vidas tanto de la futura madre adoptiva como del niño que será adoptado.

Esta decisión puede tener repercusiones importantes en todos los niveles de tu vida, en la de tu pareja y en la de tu familia. Si quieres ser una futura madre adoptiva, te invitamos a continuar con la lectura.

¿Para qué quieres adoptar?

Las razones que te llevan a tomar la decisión de adoptar son muy importantes. No es lo mismo una madre o una pareja que ha hecho todo lo posible por embarazarse sin lograrlo que una familia con hijos que toma la decisión de tener un nuevo integrante por la vía de la adopción.

Si estás marcada por el dolor de no poder concebir, tienes que vivir el proceso de duelo que implica esa frustración de no poder criar hijos propios, antes de emprender la complejidad de una adopción.

Si ya tienes hijos, tienes a tu favor que conoces la experiencia de la maternidad; pero tienes un trabajo extra: tus hijos biológicos son parte del proceso, por lo que debes hablar con ellos para que puedan entender y aceptar la llegada de un hijo adoptivo a la familia.

Te puede interesar: Los besos de la madre pueden curar casi todo

¿Cómo prepararse para ser madre adoptiva?

A pesar de las diferencias legales que privan en cada país, la adopción es un proceso que consume tiempo, esfuerzo y seguramente dinero. Todas estas exigencias pueden ser demasiado agotadoras y estresantes, tienden incluso a poner en duda la decisión que has tomado de ser mamá adoptiva.

Es vital que te informes con antelación sobre las exigencias del proceso, no solo por los aspectos legales, sino por el desgaste emocional que conlleva demostrar que eres idónea para criar un niño que ya sufrió un proceso de abandono.

Para la institución que entrega a un niño en adopción, lo más importante es conseguir una familia que pueda proteger y brindar opciones al pequeño. Tus razones para adoptar forman parte de lo que quieres asumir, pero para la instancia legal prevalece el bienestar del niño sobre tus razones. ¡Tenlo siempre presente!

El amor es importante pero…

Buena comunicación en familia.

Un niño que es entregado en adopción viene con una carga emocional importante. Hay todo tipo de historias difíciles detrás de los motivos que llevan a una madre biológica a tomar la decisión de entregar a un hijo en adopción. El niño llevará a tu hogar esa historia familiar y debes estar preparada para entender y aceptar sus emociones.

Si lo recibes a los pocos días de nacido, seguro será más fácil; pero de igual forma, hay una situación de abandono que ese niño, tarde o temprano, deberá enfrentar y superar. Todo niño adoptado tiene derecho a conocer su origen y como madre adoptiva debes estar dispuesta a aceptarlo.

Si adoptas un niño más grande, que viene de una situación de maltrato familiar o que incluso estuvo en una institución, el proceso se tornará más difícil. Amor y paciencia pueden no ser suficientes, quizás deban acudir a terapia familiar para lograr los vínculos que necesitan crear y consolidarse como madre e hijo.

¿Revelaré a mi hijo que es adoptado?

Cuando adoptas a un bebé de poco tiempo de nacido, aunque te evitas (y le evitas) las secuelas que puede dejar una familia biológica disfuncional, en algún momento pasarás por el dilema de revelar o no su origen.

La creencia de algunos padres adoptivos de que es mejor mantener en secreto la adopción, por lo general, es errónea. No le ahorras al niño ningún sufrimiento extra ocultándole una historia difícil, tampoco aumentas las posibilidades de tener un apego seguro con él.

Un hijo adoptado pasará por muchas etapas de aceptación y rechazo a su condición, desde el momento mismo en que conoce su origen. Mientras más lo converses con tu hijo, mejor será la integración familiar. Si para ello necesitas terapia profesional, búscala.

¿Mi entorno aceptará a mi hijo adoptivo?

Si ya tienes hijos, esta pregunta es crucial. Una vez que el niño adoptivo se integre al hogar, la diferencia entre el hijo biológico y el adoptado debe ser tan solo la forma en que llegaron a ser familia. Esto no debería afectar tu disposición a brindarles a ambos todo lo que necesiten para crecer y desarrollarse .

Papá, hermanos, abuelos, tíos, primos, demás familiares y amigos deben formar parte de la bienvenida al nuevo integrante de la familia, tal y como hubiese ocurrido si das a luz a un bebé. Es normal que quizá algunos integrantes tiendan a tornarse distantes al no haber consanguinidad, pero seguramente el tiempo compartido y el contacto acortarán esa distancia.

Tampoco tiene sentido presentar a un hijo adoptado como biológico en su escuela o ante la comunidad. Si hay diferencias raciales, sería más ilógico todavía. Tu decisión de adoptar puede ser lo que necesita tu entorno para valorar la adopción como una mejor alternativa que el aborto o el abandono.

Leer también: Las madres también tienen derecho a llorar de cansancio

¿Vale la pena ser madre adoptiva?

Nútrete de la experiencia de otras madres y padres que han adoptado y de los que han sido adoptados. En Internet, puedes encontrar toda una gama de blogs y foros sobre el tema. Seguramente, también encuentres detractores. Es válido estudiar y analizar ambas posiciones.

Brindar protección y estabilidad a un niño, que incluso desde antes de nacer ha tenido múltiples carencias, es una oportunidad maravillosa para dar y recibir amor, para crecer como familia y como seres humanos. ¡Que las dificultades no te desanimen!