La gastroparesia: todo lo que debes saber

29 noviembre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por el médico Nelton Abdon Ramos Rojas
La ausencia o carencia de movimientos peristálticos, como ocurre en los pacientes que padecen gastroparesia, puede conducir a cuadros de estreñimiento crónico.

La gastroparesia es una enfermedad que afecta a la musculatura que forma el estómago y, por ende, altera la contracción involuntaria de este tejido, que se encarga de desplazar los alimentos digeridos hacia el intestino delgado.

En consecuencia, los movimientos (denominado peristálticos) se ralentizan e incluso pueden llegar a detenerse por completo, ocasionando con esto que los alimentos se acumulen en dicho órgano.

Síntomas de la gastroparesia

Las señales frecuentes que nos permiten identificar esta enfermedad:

  • Náuseas y vómitos. Cuando se producen los vómitos, se expulsan alimentos que no han sufrido una digestión apreciable.
  • Falta de apetito. El paciente pierde peso en poco tiempo y empieza a demostrar ciertos déficits nutricionales. Se puede producir hipoglucemia. La falta de apetito puede llevar a la reducción de líquidos, provocando la deshidratación del paciente.
  • Inflamación abdominal acompañada de una molestia que varía en intensidad con el tiempo. Esto se debe a la acumulación excesiva de los alimentos en el estómago. Este síntoma también es denominado distensión abdominal.

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Causas

Fisiología de la tiroides y síntesis de las hormonas la gastroparesia

Actualmente, se desconocen las causas de la gastroparesia. Sin embargo, según a estudios clínicos se cree que existe una relación entre el daño al nervio vago y este trastorno. De esta manera, este nervio provoca las contracciones involuntarias que se desarrollan en este órgano y que empujan a los alimentos hacia el intestino delgado.

Es posible señalar condiciones médicas que provocan lesiones y alteran las funciones del nervio vago:

  • Diabetes.
  • Hipotiroidismo o disminución de la actividad de la glándula tiroidea.
  • Enfermedades del Sistema nervioso Central (SNC). Por ejemplo, la enfermedad de Parkinson.
  • Intervenciones quirúrgicas en el esófago, el estómago o el intestino delgado.
  • Determinados fármacos. Por ejemplo los medicamentos opiáceos o los anticolinérgicos.
  • También se puede originar por una infección en el tejido estomacal.

Diagnóstico

Por otra parte, el equipo médico puede llevar a cabo una serie de pruebas médicas para identificar este trastorno:

  • Escaneo del vaciamiento gástrico con radioisótopos. En ella el paciente consumirá unos alimentos que contendrán bajos niveles de un elemento químico. Una máquina procesará imágenes a tiempo real, lo que permite identificar el trastorno.
  • Radiografía del abdomen. El individuo permanece 12 horas en ayuno e ingiere en la consulta un líquido que contiene una pequeña cantidad de elementos radioactivos. Así podemos comprobar si el líquido sigue almacenado en el estómago tras un reducido periodo de tiempo.
  • Manometría gástrica. En ella se introduce un fino cable por la garganta hasta el estómago del paciente. Asimismo, un sensor eléctrico conectado a un extremo del mismo mide la energía eléctrica (impulsos nerviosos) que estimulan los movimientos estomacales.
  • Otras pruebas médicas. Son utilizadas para detectar otro tipo de alteraciones que pueden provocar problemas en la digestión del paciente. Por ejemplo el análisis de sangre y de orina, ecografías abdominales o endoscopia del tracto superior.

Tratamiento de la gastroparesia

Algunos fármacos

Por otra parte, el equipo médico puede recomendar una serie de prácticas para aliviar al paciente:

  • Dieta controlada. Normalmente se aconseja el consumo de una pequeña cantidad de comida triturada varias veces al día. Estos alimentos serán bajos en grasas y fibra.
  • Uso de ciertos fármacos. Estos medicamentos alivian el dolor que pueda padecer el sujeto y fomentan el movimiento estomacal para que se realice una digestión normalizada. Asimismo, reducen las náuseas que pueda sentir el individuo.

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Prevención de la gastroparesia

sigo una dieta sana

Actualmente no existe una medida que podamos adoptar para evitar por completo el riesgo a padecer esta enfermedad. Sin embargo, podemos adoptar y mantener buenos hábitos de vida para procurarnos la mejor calidad de vida posible.

Por ejemplo, mantener una dieta equilibrada y sana, realizar una actividad física moderada a diario, beber suficiente agua a lo largo del día, son hábitos que tienen un gran impacto (y muy positivo) en nuestra salud. Así, se controlan los niveles de azúcar en sangre (glucemia), que podrían derivar en el desarrollo de diabetes.

También es recomendable el abandono de ciertos hábitos insalubres como el tabaquismo, el alcoholismo y el consumo de sustancias tóxicas (como las drogas).

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