¿Qué es el glutamato monosódico? Riesgos para la salud

Este artículo ha sido verificado y aprobado por el médico Nelton Abdon Ramos Rojas el 5 diciembre, 2018
Elena Martínez Blasco · 5 diciembre, 2018
El uso del glutamato monosódico o umami es la manera fácil y artificial de aportarle sabor a nuestros platos. En su lugar conviene recurrir a alternativas naturales

Cada vez oímos hablar del glutamato monosódico de manera más frecuente. Esto sucede, sobre todo, por influencia de la comida asiática, la cual usa este potenciador de sabor en una gran cantidad de recetas.

En este artículo descubrimos qué es el glutamato monosódico, en qué tipo de alimentos está presente y cuáles son sus efectos perjudiciales para la salud.

También compartimos algunas alternativas sanas para potenciar el sabor de los alimentos.

¿Qué es el glutamato monosódico?

glutamato monosódico

El glutamato monosódico es un aditivo químico también conocido como GMS o umami. Este se usa para potenciar el sabor de los alimentos.

  • El umami es, en realidad, uno de los cinco sabores que reconocemos, junto con el dulce, el ácido, el amargo y el salado.
  • Muchos alimentos tienen este sabor de manera natural. Estos son por ejemplo la carne, los champiñones o las espinacas. No obstante, el glutamato monosódico es un componente químico.

A pesar de que se acepta su uso como aditivo alimentario, su consumo se relaciona con síntomas y malestares en algunas personas. Este conjunto de reacciones se denominan el «síndrome del restaurante chino» porque el GMS es habitual en la cocina asiática.

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Efectos perjudiciales para la salud

plato con glutamato monosódico

En algunas personas, el glutamato monosódico podría provocar los siguientes efecto adversos:

  • Dolor de cabeza o migraña
  • Tensión muscular
  • Enrojecimiento de la piel
  • Aumento de la sudoración
  • Ardor  en la boca
  • Hinchazón facial
  • Trastornos intestinales

¿Por qué yo no tengo síntomas?

No todas las personas tenemos el mismo organismo y nuestro sistema digestivo responde de diferente manera a los componentes químicos.

No obstante, eso no significa que no nos perjudique. Dependiendo de nuestro estado de salud y de la sensibilidad de nuestro cuerpo podremos notar estos síntomas.

En algunos casos, la persona puede sufrir estos malestares de manera leve y no relacionarlos con este aditivo, sino con cualquier otro factor (haber comido demasiado, haber abusado de la sal, etc.).

Por este motivo, es importante conocerlos para dejar de consumirlo si nos afecta de manera negativa.

¿En qué alimentos lo encontramos?

guisantes con jamón y tomate

El glutamato monosódico, el umami, es un gusto difícil de clasificar. Simplemente no es ninguno de los otros cuatro (dulce, salado, ácido o amargo).

La sensación que tenemos al comerlo es de algo muy sabroso que nos incita a seguir comiendo. Algunos estudios defienden que las personas que lo consumen sienten la necesidad de seguir comiéndolo.

El umami está presente, de manera natural, en alimentos como el tomate, la carne, la anchoa, el jamón o la leche materna.

No obstante, si miramos las etiquetas de los productos procesados, podremos encontrarlo en patatas fritas, aperitivos, salsas, sopas y caldos, etc.

La  gastronomía asiática usa el glutamato monosódico como potenciador de sabor de manera habitual, tanto como la salsa de soja o la sal. Por ese motivo, algunos alimentos tan sencillos como un arroz blanco o unos fideos fritos resultan tan sabrosos y apetecibles a pesar de no incluir guarnición.

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Alternativas sanas para potenciar el sabor

sal marina y aceite

Si queremos potenciar el sabor de manera natural, por ejemplo, para no abusar de la sal, podemos optar por estos condimentos:

  • Sal marina o sal del Himalaya en lugar de sal común. Con todo, recuerda que el sodio en exceso puede ser malo. Modera su consumo y varía.
  • Salsas caseras a base de hortalizas típicas de nuestra zona y de temporada, especias y plantas aromáticas. Estas siempre son la opción más saludable y nutritiva.
  • Deshidratar hortalizas como el apio y la zanahoria para después, molerlas y mezclarlas con la sal. De este modo tendremos nuestra sal de hierbas casera.
  • Preparar aceites condimentados. Simplemente debemos añadirles tomates secos, ajos o ramas de tomillo o romero fresco. Lo dejaremos fermentar durante, al menos, dos semanas y después el aceite saborizado ya estará listo para el consumo.
  • Recetas de pescado como guisos u horneados. Estas resultan deliciosas si las salamos con agua de mar. Hoy en día, cada vez más supermercados venden agua marina depurada para su consumo.
  • Podemos jugar con el resto de sabores para resaltar el gusto de nuestras recetas. Podemos añadir picante (cayena, jengibre, pimienta), dulce (estevia, miel) y ácido (limón, vinagre).

Es importante señalar que nuestro paladar se acostumbra a los sabores de manera gradual. Usar el glutamato monosódico, más allá de si nos sienta bien o no, es la vía fácil y poco sana de lograr que nuestros platos tengan buen sabor.